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Los diputados del PSOE que facilitaron la investidura de Rajoy piden al PP que haga lo mismo con Sánchez

El PP insiste en que no se abstendrá en las votaciones de dentro de dos semanas

José Luis Ábalos, este lunes en la sede del PSOE. / Vídeo: declaraciones de Ávalos.

Encalladas las negociaciones con Podemos, el PSOE ha redoblado la presión sobre el PP para que se abstenga y facilite “sin condiciones” la investidura de Pedro Sánchez, igual que los socialistas hicieron con Mariano Rajoy en 2016. Sin ser nuevo, el mensaje adquirió este miércoles una nueva dimensión después de que lo formularan, en una carta dirigida a la bancada popular, 66 de los 68 diputados del PSOE que hace tres años votaron en blanco en la investidura del último presidente del PP. Entretanto, las posiciones de PSOE y Podemos siguen igual de alejadas.

El impasse en la izquierda tras bordear la fractura en la última reunión entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, provocada por el nudo gordiano en que se ha convertido la entrada de Podemos en el Ejecutivo, dio paso al enésimo intento del PSOE para que el PP se abstenga en la investidura del presidente en funciones. Todos los diputados socialistas, salvo Soraya Rodríguez, actual eurodiputada de Ciudadanos, y Dolores Galovart, jueza en activo, que permitieron con su abstención la investidura de Rajoy en octubre de 2016 en segunda votación, firmaron un manifiesto en el que apelan a la “reciprocidad” de los actuales 66 diputados del PP.

“No os pedimos la abstención a favor de un Gobierno socialista. Os pedimos que os abstengáis para que España tenga un Gobierno. No os pedimos que hagáis nada que no hayamos hecho antes nosotros”, les instaron los diputados del PSOE. Muchos de ellos no repitieron en las listas a las Cortes por sus discrepancias con Sánchez. Incluso abundan los que apoyaron a Susana Díaz en las primarias de 2017, en las que Sánchez fue reelegido secretario general. “Demuestra que eso que hicimos entonces es un activo del PSOE, de todo el PSOE, como se refleja en la carta”, explica uno de sus impulsores, que elude todo protagonismo. “Más allá del contenido del escrito, tiene un componente muy simbólico porque habla de la reconciliación y unidad del partido”, apunta otro. Detalla que, hasta el resultado final, en las dos últimas semanas se trabajó en varios borradores.

Quienes no firman la misiva, que lleva por título Un camino difícil y honorable, son los 15 parlamentarios socialistas que votaron en contra de Rajoy. Los promotores de la carta recalcan que de esta manera evitaron entrar en contradicciones y darle una vía de escape argumental al PP. Entre los diputados del no es no se encontraban dos de las principales autoridades del Estado en la actualidad: los presidentes del Congreso, Meritxell Batet, y del Senado, Manuel Cruz. Tampoco figura Sánchez, que horas antes de aquella votación renunció al acta de diputado para no acatar la disciplina de voto del partido.

El PP se agarró precisamente a la renuncia de Sánchez a su escaño para rebatir el argumento “difícil” pero “honorable” de la propuesta del PSOE. Fuentes de la dirección de Casado destacaron cómo la oposición del líder socialista a la abstención de su partido “hasta el punto de que dimitió como diputado en 2016 para no tener que abstenerse en la elección de Rajoy como presidente del Gobierno”. “No es de recibo”, insistieron, que “quien hizo eso ahora solicite el apoyo del PP para su investidura”. El líder del PP mantuvo el lunes, tras su cuarta reunión con el presidente del Gobierno desde las elecciones del 28-A abril, su negativa a facilitar la investidura por estar “en las antípodas” de los socialistas. “No se le puede pedir al PP que resuelva los problemas del PSOE”, observó Casado.

Pero el propio presidente del Partido Popular fue de los dirigentes de la organización que en 2016 también reclamaron al PSOE su abstención. La vicesecretaria general socialista, Adriana Lastra, hizo hincapié precisamente en la postura que defendió entonces Casado en medio de una parálisis institucional que se alargó diez meses. Un periodo en el que Rajoy fue el gran beneficiado de la peor crisis del PSOE en décadas. “Por más vueltas que le dimos, la única salida practicable era nuestra abstención en la votación de investidura del señor Rajoy”, concluyen los diputados socialistas que firman la carta, entre los que se encuentran José Luis Ábalos, secretario de Organización del PSOE, y la propia Lastra.

El líder del PP mantuvo el pasado miércoles en una entrevista en Telecinco que Sánchez tiene varias opciones para ser investido presidente. Además, criticó que se pida la abstención a su partido cuando la situación, a su juicio, es diferente a la de afrontó el expresidente Mariano Rajoy en 2016. También ha dejado claro que su formación no está sintiendo “presión pública para la abstención” porque “la gente entiende” que el PP es “la alternativa” a Sánchez.

El sentido de aquella votación llevó al PSOE al borde de la descomposición. “Fue un sacrificio. Atrapados entre la ética de la responsabilidad y la de la convicción (...) Sufrimos el mayor desgarro que hemos vivido desde que recuperamos la democracia en España”, reconocen los diputados.

Votación perdida

El golpe de efecto del PSOE se produce a menos de dos semanas de la investidura. La primera votación, el 23 de julio, requerirá mayoría absoluta. Desde el primer momento la dan por perdida en Ferraz y La Moncloa. Todas las expectativas están depositadas en el 25, cuando la votación se decidirá por mayoría simple. Es decir, con más síes que noes. Y sería aquí donde el voto en blanco de los diputados del PP podría ser determinante. Aunque ni siquiera así Sánchez tendría el éxito asegurado, ya que solo ha cerrado el voto favorable del diputado del Partido Regionalista de Cantabria. Descontados los votos en contra del PP, de los 57 diputados de Cs y los 24 de Vox, el resto de votos no está claro. Para empezar, el de los 42 diputados de Podemos y sus confluencias.

La última carta jugada por el PSOE no solo sorprendió al PP, También a Podemos, donde se reafirmaron en el relato de que el PSOE prioriza la abstención de populares y Cs antes que acordar con ellos un Gobierno de coalición. “Pensamos que quieren ir a una investidura fallida para utilizarla como presión para conseguir la abstención de Cs y del PP o un cheque en blanco con nosotros”, insistió en esta tesis Pablo Echenique.

Tras el fracaso de la reunión entre Sánchez e Iglesias, la ronda de conversaciones al máximo nivel entre el PSOE y su socio preferente en los 12 meses de Sánchez como presidente se redujo este miércoles a una charla telefónica entre Lastra e Irene Montero. No hubo avances. Ambas se emplazaron a seguir dialogando y tener una vía abierta de comunicación. Mientras, la investidura se aproxima.

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