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El alcalde que se hizo grande contra la ELA

Juan Ramón Amores (PSOE), con una enfermedad incurable, pone fin en La Roda a 32 años de gobiernos de derechas

Juan Ramón Amores, nuevo alcalde de La Roda.

La primera señal de que Juan Ramón Amores, nuevo alcalde de La Roda (Albacete), sufría esclerosis lateral amiotrófica (ELA), un mazazo del destino sin cura y con una esperanza de vida media de tres años, llegó de la manera más anodina. “Fue en verano de 2015. Me senté en la silla de la playa y vi que me costaba levantarme. Hice lo que todo el mundo habría hecho: me compré una silla más alta y ya me levantaba perfectamente”, cuenta, remontándose a los primeros síntomas de una enfermedad cuya existencia desconocía hasta que se la diagnosticaron en noviembre de ese año.

“Me dieron tres años y he demostrado que, como en el deporte, las estadísticas están para romperlas. Y yo las voy a romper, pero por mucha diferencia”, afirma el candidato del PSOE, de 42 años, que ganó el 26 de mayo las elecciones municipales por mayoría absoluta y este sábado pondrá fin a 32 años ininterrumpidos de gobiernos de derechas en esta localidad de 15.000 habitantes.

“Me dieron tres años, demostré que las estadísticas están para romperse”

La advertencia de que algo iba muy mal se produjo 20 días después de que Amores fuese nombrado director general de Deportes de la Junta de Castilla-La Mancha. “Iba a entregar un trofeo en mi pueblo, aquí, en La Roda. Intenté subir a un pequeño escenario de medio metro y no pude. Al segundo intento me caí delante de mi gente, de mis amigos, en mi primer evento como director general. Venía flamante y vi que tenía un problema. Ese día decidí ir al médico y ya luego todo fue muy rápido. Fíjate, me caigo en La Roda y me levanto en La Roda... No creo en las casualidades”, expone mientras los vecinos del pueblo no paran de saludarle. “Es un héroe, ojalá que muchas personas tomemos ejemplo de él”, opina Margarita Rubio, empleada de 49 años de la confitería La Moderna, uno de los templos de los Miguelitos, los dulces por los que hasta ahora se conocía al municipio.

Los diez concejales que Amores consiguió el 26-M, el doble que en 2015 y tres más que el PP, significan el relevo —Vicente Aroca, alcalde las tres últimas legislaturas, no se presentó a la reelección— en la localidad. “He recibido un apoyo que nadie imaginaba. Este es un pueblo que ha demostrado durante muchos años que es conservador. No solo hemos ganado al PP, es que hemos ganado por más de 300 votos a la suma de los tres partidos de derechas”, dice Amores, esposo de Mónica y padre de Iván, de cinco años y medio, y de Jimena, de dos y medio, todavía un tanto sorprendido tras recibir el 49,65% de los votos.

“Pienso en el hoy. Mi mayor legado es que la gente quiera vivir la vida”

“Después de tantos años necesitábamos un cambio. El nuevo alcalde se presentó con propuestas nuevas. Es una persona joven y hay que darle una oportunidad”, piensa Isabel María Carretero, administrativa de 22 años. “Juan Ramón tiene una motivación especial y ha sabido conectar con la gente... Y la gente ha respondido”, interviene Francisco Fernández, ceramista de 60 años. En vez de rendirse y dejarse llevar, Amores ha transformado la condena que le ha tocado afrontar en todo un ejercicio de fuerza interior. Pedro Sánchez destacó lo que “significa de inspiración y de orgullo para el conjunto del PSOE” en un acto de la campaña electoral en Albacete.

“Hasta ahora los enfermos de ELA estaban escondidos. Es desagradable enseñar a la gente cómo se va degenerando tu cuerpo. Cómo se va muriendo. Yo aproveché el puesto en el que estoy para visibilizar que, a pesar de que tengo una enfermedad tan grave, cualquier reto o sueño que nos proponemos se puede cumplir”, observa Amores, que el 31 de mayo, cinco días después de su triunfo arrollador en las urnas, recibió la medalla de oro de Castilla-La Mancha. “Le conozco de cuando era el responsable de natación en la piscina municipal y es muy constante. Le he visto trabajar y pelear siempre contra la adversidad. Es un luchador nato”, añade Eduardo Valls, de 65 años, al otro lado de la barra del restaurante Molina.

Amores será investido este sábado en un acto al que asistirá el presidente autonómico, Emiliano García-Page. “Al poco de conocer la gravedad de mi enfermedad le presenté mi dimisión como director general. No la aceptó”, explica el futuro regidor después de estrechar la mano con fuerza, en una muestra de superación constante que emociona.

Los efectos de la ELA se hacen notar en la mano izquierda o en la manera de arrastrar las palabras. Sin ayuda, unos escalones de unos centímetros se convierten en una montaña. Desde finales del año pasado, cuando sufrió una neumonía que le tuvo ingresado un mes, duerme con una máquina que le ayuda a respirar. “A mí la vocación de servicio público me está dando vida”, asiente Amores, que a la que puede trabaja jornadas de hasta 12 horas. “Pienso en el hoy, el mañana no existe, por mucho que nos pongamos a planificar. Mi mayor legado es que la gente quiera vivir la vida”.

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