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Rivera, a la ofensiva contra Sánchez y Casado

El líder de Ciudadanos arriesga con efectos visuales y retóricos para ganar el foco

Llegada de Albert Rivera a los estudios de Prado del Rey para el Debate TVE. En vídeo, el minuto inicial de Rivera.

Albert Rivera tenía que arriesgar y salir a la ofensiva para tratar de mejorar su tercera posición en las encuestas. Y lo hizo desde el primer minuto del debate: arrancó con un ataque directo contra Pedro Sánchez con la acusación de que indultará a los líderes del procés si son condenados —“Lleva en la frente la palabra indulto”—, pero enseguida lo hizo también contra Pablo Casado, a quien aspira a arrebatar el liderazgo del bloque de la derecha. El líder de Ciudadanos regresó eufórico a la sede de Ciudadanos tras el debate, hablando de una primera "victoria" a los suyos, que la celebraron como tal.

Repartió dardos Rivera a Sánchez y a Casado. Al líder del PSOE lo trató de desgastar con el conflicto territorial, acusándolo de estar “arrodillado” ante los partidos independentistas, y al del PP por la corrupción y las subidas de impuestos de los Gobiernos populares en el pasado. A Casado le propinó un golpe directo con la foto de Rodrigo Rato tras su detención, entrando en un coche policial: "El milagro económico del PP, Rato, está en la cárcel", le espetó. Rivera no perdió en ningún momento la iniciativa y acosó a Casado mucho más de lo que este parecía esperarse. Incluso llegó a decirle que no era su adversario.

Rivera tenía un doble objetivo: mostrarse como alternativa a Sánchez, pero también noquear al líder del PP. En su equipo sacaron pecho de que Rivera había liderado el ataque a Sánchez, ante un Casado en un tono demasiado contenido.

En el bloque territorial, el más bronco, el candidato de Ciudadanos salió a confrontar su modelo de "nación de ciudadanos libres e iguales" con la "nación de naciones" del PSOE. Y combinó el sentimentalismo de sus vivencias como catalán ante el "golpe de Estado" con la máxima dureza contra Sánchez, al que acusó de estar "arrodillado" ante los independentistas. "Me duele España", dijo Rivera en la parte más afectada de su intervención. "El día de la independencia unilateral se me saltaban las lágrimas al ver que en mi país había un golpe de Estado".

Rivera se apoyó en todo tipo de efectos visuales y retóricos. Fue el único en sacar una bandera de España, en forma de figurada tarjeta sanitaria única, y llegó a poner como en una mesilla de noche una foto enmarcada de Pedro Sánchez y el presidente catalán, Quim Torra. El equipo de Ciudadanos tenía claro que Rivera necesitaba abrirse hueco en el debate y captar foco y protagonismo. El minuto final seguía esa misma estrategia, pero no terminó de resultar, admitieron en el círculo del candidato, por la realización de cámara. Rivera arriesgó del primero al último minuto.

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