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Procesada una médico militar por la muerte de un marinero por malaria

El tripulante del 'Juan Sebastián Elcano' contrajo el paludismo en Cabo Verde y fue tratado de gastroenteritis

El buque escuela 'Juan Sebastián Elcano' a su llegada a Veracruz (México) el pasado día 20.
El buque escuela 'Juan Sebastián Elcano' a su llegada a Veracruz (México) el pasado día 20. EFE

Alberto Morales Mora, de 29 años, falleció el 14 de octubre de 2016 en Recife (Brasil) a causa de la malaria. Cuando el tripulante del Juan Sebastián Elcano fue ingresado, los facultativos no pudieron hacer nada, pues la enfermedad estaba muy avanzada y sin tratamiento es mortal. El marinero la contrajo en una escala que el buque escuela de la Armada española hizo en Cabo Verde, país que la Organización Mundial de la Salud considera con riesgo de paludismo, entre el 21 y el 24 de septiembre de ese año. Antes de la escala, la dotación fue informada de los riesgos sanitarios y se distribuyeron repelentes de mosquitos, aunque no fármacos preventivos.

Una semana después de zarpar, lo que coincide con el tiempo de incubación de la enfermedad, Morales empezó a sentirse mal (vómitos, diarrea, fiebre y tiritonas) por lo que acudió a la enfermería del barco, donde se le prescribió suero oral, creyendo que se trataba de una gastroenteritis. El 9 de octubre, el marinero regresó tres veces a la enfermería, con 39,5° de fiebre, pero la doctora, una alférez reservista, insistió en que padecía gastroenteritis aunque, por lo que tardaba en curarse, le añadió la calificación de "crónica". La facultativa no le hizo el test rápido de la malaria ni tampoco le administró Malarone, una medicina "generalmente eficaz" para curarla, aunque los llevaba a bordo.

"Ante la falta de suministro del fármaco, se produjo la progresiva infestación en malaria de los órganos del marinero", hasta acabar afectando al cerebro, señala el auto de la titular del Juzgado Togado Militar Territorial número 12, la comandante Moncada, que ha investigado el caso.

A la mañana siguiente, el marinero acudió de nuevo a la enfermería, donde le recetaron "dieta astringente" e interpretaron como un signo de mejoría la remisión de la fiebre. Por la tarde, alarmados porque Morales no les respondía, sus compañeros acudieron a buscar a la doctora que, tras examinarlo, se marchó diciéndoles que le dejaran descansar. Tres horas después, volvieron a pedir ayuda a un superior, "pues no confiaban en que la facultativa les atendiera", según el auto, y lo subieron a la enfermería, donde se procedió a su intubación.

El personal médico del buque consultó por videoconferencia con el hospital militar Gómez Ulla, en Madrid, pero nadie preguntó y tampoco se informó de que el buque había hecho escala en un país afectado por paludismo, por lo que se le trató como si sufriera una reacción a la vacuna trifásica.

Ante el agravamiento del marinero, el comandante ordenó poner rumbo al puerto más cercano, Recife, donde fue desembarcado en estado de coma. Tres días después falleció con un “grado de infestación brutal de malaria”, añade el auto.

En base a la propia declaración de la doctora, la juez señala que si "no se pudo hacer nada" fue "por la tardanza del diagnóstico" y que la enfermedad era, "además de previsible, evitable". En consecuencia, ha procesado a la alférez médico P. L. por negligencia profesional y le ha impuesto 140.000 euros de fianza, además de la obligación de comparecer periódicamente en el juzgado. Considera que la doctora "infringió el deber objetivo de cuidado al no tomar las medidas de prevención y vigilancia adecuadas" para evitar que la enfermedad le causase la muerte.

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