Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El PNV navega entre las dos orillas

El partido despliega su discurso pactista y posibilista entre el antinacionalismo de unos y la intolerancia de otros

En vídeo, presidente de la ejecutiva del PNV, Andoni Ortuzar, en un acto el pasado 11 de abril. EFE | Vídeo: EUROPA PRESS

El PNV está desgranando su programa, día a día, entre el antinacionalismo que exhiben de manera explícita los tres partidos de la derecha, el PP, Ciudadanos y Vox, y la intolerancia que late en una parte de la izquierda abertzale. Seguro de que sus escaños van a ser decisivos en el Congreso de los Diputados, ofrece estabilidad, aunque no a cualquier precio, y contrapone su flexibilidad y capacidad de alianza, a quienes desde la derecha y desde el entorno de EH Bildu siguen poniendo líneas rojas o “responden con violencia a las provocaciones”.

Después de los incidentes de Bilbao este fin de semana, el alcalde de la capital, Juan María Aburto condenó de forma pública a los radicales que, evocando a tiempos pasados: “No son capaces de contenerse” ante las “provocaciones”. Los altercados en San Sebastián y Bilbao tras los actos de Vox produjeron cinco detenidos y un herido.

Tras el bronco acto de Errenteria en el que el presidente y candidato a la presidencia de Ciudadanos calificó el nacionalismo de “cáncer de España” y fue abucheado e insultado, el presidente del PNV, Andoni Ortuzar lo dijo con claridad: “No es bueno ser ultra en ningún sitio, ni ultra abertzale ni ultra español”. El PNV celebra este martes un acto de campaña en el mismo Errenteria, aunque en diferente plaza, y con su portavoz más soberanista como cabeza de cartel, el presidente guipuzcoano, Joseba Egibar.

Los discursos y los hechos de unos y otros le están abriendo al partido de Ortuzar y del lehendakari, Íñigo Urkullu una autovía central en la que ocupa, cómodamente, varios carriles de la política vasca, con permiso del PSE, que comparte con el PNV las mejores expectativas electorales. Tampoco tienen demasiados complejos en mostrar la buena relación que mantienen los gobiernos que sustentan en Madrid y Vitoria. Este martes oficializarán en la Comisión Mixta de Transferencias el traspaso de la autopista AP68. El PNV contrapone el pacto a quienes desde la derecha radicalizan su discurso y teorizan sobre la recentralización de competencia y recortes del Estado de las Autonomías. Y por otra parte se lo exhibe a quienes desde EH Bildu, restan importancia a esa nueva transferencia y a las otras tres que llegarán en breve.

Para el equipo de Ortuzar, a la izquierda abertzale le sobran unas cuantas mochilas que le restan credibilidad ante el electorado, y limitan su apoyo social, aunque según las encuestas, crecen algo y son la segunda fuerza en el Parlamento vasco. Les critican que no acaben de desvincularse definitivamente de los homenajes a etarras, un total de 63 en 2018 y nueve más en lo que va de año, según el Colectivo de Víctimas del Terrorismo, y de algunas actitudes que delatan su radicalidad como los recientes graves insultos a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad en la Cámara de Vitoria.

El PNV está defendiendo, sobre todo, el Estatuto de Gernika, su desarrollo, y al menos, en la primera parte de la campaña ha dejado de lado incluso el nuevo Estatuto, cuyas bases pactó en el Parlamento vasco con EH Bildu. Según defienden, el voto útil es se lo merecen ellos, y apelan a esos ingredientes para convertirse también en refugio de los votantes del PP más moderados. Creen que la radicalización del discurso de Pablo Casado, al que Ortuzar considera “una máquina de romper puentes” y la movilización del electorado de Vox, o la del de Ciudadanos tras los incidentes del fin de semana en Euskadi, restan al PP, que podría quedarse sin representación en Euskadi.

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >