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Un comisario vuelve a señalar al jefe de la Policía del PP por la entrega de datos confidenciales a Villarejo

García Castaño reclama de nuevo que el Gobierno le dispense de la obligación de confidencialidad para defenderse de la acusación de apropiarse de fondos reservados

El comisario Enrique García Castaño, 'El Gordo', a su llegada a la Audiencia Nacional el pasado martes.
El comisario Enrique García Castaño, 'El Gordo', a su llegada a la Audiencia Nacional el pasado martes. EFE

El comisario Enrique García Castaño, conocido dentro de la Policía como El Gordo, ha insistido este miércoles al juez de la Audiencia Nacional Manuel García-Castellón que si facilitó información confidencial a su compañero, el también comisario José Manuel Villarejo, fue porque así se lo ordenó el que fuera máximo responsable de la Policía Nacional con el PP, el comisario Eugenio Pino, según han señalado fuentes jurídicas. García Castaño, que declaraba por segundo día consecutivo por su supuesta implicación en las actividades irregulares de la trama policial encabezada por Villarejo, negó sin embargo que él hubiera facilitado los datos bancarios o de tráfico de llamadas que aparecieron en dos dosieres elaborado por el comisario jubilado y que este vendió con decenas de miles de euros a sendos clientes. No es la primera vez que García Castaño señala a Pino como el mando que le ordenó entregar datos sensibles a Villarejo. Ya lo hizo cuando declaró dentro de la pieza Kitchen, en la que se investiga el espionaje ilegal del extesorero del PP Luis Bárcenas en 2013.

García Castaño -que era el jefe de la unidad policial responsable de jefe de realizar escuchas y seguimientos para la lucha antiterrorista- ha detallado al magistrado que el comisario Pino le dio de manera verbal la orden expresa de facilitar a Villarejo toda la información que este le solicitara. No obstante, ha añadido que cuando tenía dudas sobre la conveniencia o no de darle ciertos datos que le reclamaba, le pedía permiso concreto para hacerlo y su superior jerárquico siempre le respondió que lo hiciera. García Castaño -que está imputado en cinco de las piezas secretas del caso Villarejo- admitió que "nunca" se le ocurrió plantear las dudas que le surgían a su jefe por escrito y que todo se tramitó de manera verbal.

El comisario ha aprovechado su comparecencia para pedir de nuevo al juez García Castellón que este solicite al Gobierno que le dispense de la obligación de guardar secreto sobre varias operaciones policiales en las que participó. El magistrado se lo negó la semana pasada. En concreto, quiere poder declarar sobre una supuesta negociación para la venta de armas a Arabia Saudí y Siria, y los contactos con un diplomático de la Embajada de Rusia para crear un servicio de información para ciudadanos de este país. Las grabaciones intervenidas al comisario Villarejo apuntan a que ambas maniobras fueron irregulares y buscaban el enriquecimiento de ambos altos mandos policiales. García Castaño, sin embargo, lo niega e insiste en que sin la autorización expresa del Consejo de Ministros no podrá responder a los detalles de las mismas y, así, explicar su participación en las mismas.

García Castaño estaba citado este miércoles por segundo día consecutivo en la Audiencia Nacional para declarar como investigado en el caso Villarejo. En esta ocasión debía hacerlo sobre tres de las piezas en las que se ha dividido la causa: Land, Iron y King. Sin embargo, solo lo hizo sobre las dos primeras y deberá acudir, en una fecha aún no fijada, para responder sobre la tercera. En la pieza Iron -en la que se investiga el encargo a Villarejo por parte del despacho de abogados Herrero y Asociados para conseguir información confidencial de los socios de un bufete de la competencia-, García Castaño negó cualquier participación en la misma y aseguró que el 'Enrique' al que se refieren un documento intervenido a su compañero vinculado a la obtención de información bancaria sobre las víctimas no es él. 

El alto mando policial también negó cualquier vinculación con el llamado Proyecto Land, en la que se investigaba la participación del comisario jubilado en la guerra familiar de los Cereceda, promotores de la urbanización de lujo madrileña La Finca. En este caso, en poder de Villarejo aparecieron pantallazos con información de compañías telefónicas relacionadas con las víctimas de sus espionajes. García Castaño negó que él hubiera solicitado facilitado esa información a su compañero y destacó que el formato en el que se habían encontrado los datos no era el que habitualmente utilizaban estas empresas cuando él reclamaba información para las investigaciones que llevaba desde la Unidad Central de Apoyo Operativa (UCAO) que dirigía. 

García Castaño ya fue interrogado el martes durante más de tres horas por su presunta implicación en las actividades de la trama del comisario Villarejo que se investigan en las piezas separadas Kitchen -sobre el espionaje ilegal al extesorero del PP Luis Bárcenas- y Trampa -las maniobras del comisario jubilado para frustrar el intento de Sacyr de entrar en el capital del BBVA entre 2004 y 2005-, ambas declaradas secretas. En la primera de ellas, fue preguntado por la supuesta apropiación de un parte importante de los fondos reservados que los entonces responsables del Ministerio del Interior destinaron a un operativo que no tuvo control judicial y cuyos resultados no se aportaron al sumario del caso Gürtel. La Fiscalía Anticorrupción quería que explicase el origen de 600.000 euros que, supuestamente, acabaron en sus cuentas bancarias mediante ingresos en efectivo. García Castaño negó ninguna irregularidad y se comprometió a entregar documentación para justificar dichos movimientos.

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