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Iglesias dice que es un error el cartel con el que Podemos anuncia su vuelta a la política

En la imagen aparece la figura del secretario general de espaldas en primer plano con la palabra 'él' destacada

Cartel Pablo Iglesias
Cartel difundido por Podemos que anuncia el regreso de Pablo Iglesias.

Pablo Iglesias regresa a la política activa el próximo 23 de marzo después de cumplir tres meses y medio de permiso de paternidad, con polémica. Podemos ha anunciado en redes que su secretario general se estrenará en la precampaña a las elecciones generales del 28 de abril con un acto en la plaza del museo Reina Sofía de Madrid. Y lo ha hecho con un tuit que posteriormente han borrado en el que aparecía el cartel con la imagen de Iglesias de espaldas con el puño en alto frente a una multitud (tomada de la masiva Marcha por el cambio de enero de 2015 en la Puerta del Sol) y en letras mayúsculas la palabra "vuelve" en dos tonalidades de morado, el color de Podemos. En un tono más claro sobresalía el pronombre "él". Este diseño en el que se destaca el género masculino ha provocado un creciente revuelo en redes sociales. Horas después, Iglesias ha rechazado en Twitter el anuncio: "Quiero deciros que no me siento identificado con el cartel con el que lo hemos anunciado. Reconocer los errores es siempre el primer paso para hacer las cosas bien. Os espero el 23. Sí se puede". Fuentes del partido aseguran que no había visto la imagen antes de que se difundiera.

"Tengo muchas ganas de encontrarme con vosotros y vosotras. Vuelvo cargado de energía y con ganas de compartir mis reflexiones en este tiempo de permiso de paternidad y de estar de otra forma con la familia, los amigos y la gente del partido", ha escrito Iglesias tras rechazar el cartel. "Será un mitin masivo", ha dicho Ione Belarra, diputada de Podemos, en La Sexta: "Un encuentro con la militancia y las organizaciones sociales". De esta manera, el dirigente cumple con su compromiso de agotar su permiso hasta finales de marzo, tal y como anunció desde el principio.

El líder de Podemos se despidió temporalmente de la política el pasado 21 de diciembre para cuidar de sus hijos mellizos. “Estoy muy feliz porque no se me ocurre mejor plan los próximos meses que estar cuidando a mis hijos”, dijo entonces. Hasta ese momento, los niños habían estado al cuidado de su madre, Irene Montero, portavoz parlamentaria de Unidos Podemos.

Los dirigentes anunciaron tras el nacimiento de los bebés que se repartirían al 50% las semanas de permiso que les corresponderían si tuvieran un contrato laboral. Los miembros del Congreso no tienen bajas médicas ni permisos laborales por no ser trabajadores por cuenta ajena. Iglesias cumplió su permiso de paternidad (cuatro semanas) durante el verano, de enero a marzo se ha ausentado para cumplir con la mitad del permiso pactado tras el periodo de descanso obligatorio de Montero.

En estos meses, Iglesias ha combinado el cuidado de sus hijos con la política a un ritmo más lento. Ha estado en contacto con Pedro Sánchez, ha intervenido en reuniones del partido por teléfono, ha enviado directrices a través de redes sociales, y se ha encontrado fuera y dentro de su casa con miembros de la dirección, siempre su círculo más cercano, para idear, entre otras cuestiones, la campaña a la que ahora se incorpora.

Durante el permiso, Iglesias ha vivido desde fuera la crisis interna más grave que ha sufrido su partido en cinco años de historia. El pasado 17 de enero, el que fuera su amigo y cofundador de Podemos, Íñigo Errejón se integraba en la plataforma de la alcaldesa Manuela Carmena para concurrir a las elecciones a la Comunidad de Madrid. En aquel momento envió un mensaje de audio a través de su cuenta en Facebook en el que se mostraba dolido. “Estoy tocado y triste”, aseguró al mismo tiempo que situó a Errejón fuera de la formación: “Deseo suerte a Íñigo en la construcción de su nuevo partido”.

Tiempo después, el candidato a La Moncloa de Podemos vio cómo el acuerdo de Presupuestos que había firmado con el presidente del Gobierno se quedaba en el papel después de que el PP, Ciudadanos y los partidos independentistas catalanes lo tumbaran en el Congreso. El adelanto electoral posterior de las generales no cambió sus planes. Iglesias volvió a dar su opinión sobre el 28 de abril en redes. Defendió que su partido previó este movimiento y que estaban preparados. Y alentó, como hace el resto de su partido, al voto útil para impedir un posible acuerdo de la derecha.

Podemos lleva más de una semana de precampaña. Ante la ausencia del secretario general, el liderazgo se ha repartido entre sus caras más visibles. Son los dirigentes que han cerrado filas con la dirección durante los últimos tres años de legislatura. Una avanzadilla que ha empezado a recorrer España para volver a situar los temas sociales en el centro del debate y así intentar contrarrestar la hegemonía del conflicto catalán en el debate político. Una vez allanado el camino, confían en que el 23 de marzo se inicie el efecto Iglesias para afrontar la recta final al 28-A.

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