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Detenido en Málaga un mafioso italiano que tenía amedrentados a los narcos locales

La Guardia Civil desmantela la célula en España de la Banda della Marranella, que utilizaba una violencia extrema para robar droga a otros grupos

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Traslado de uno de los detenidos en la Operación Maverick en una imagen cedida por la Guardia Civil.

Por sus manos pasaba desde hace diez años la mayor parte del hachís que su organización, la Banda della Marranella, distribuía por las calles de Roma casi en régimen de monopolio. La hacía circular desde Marruecos hasta Italia a bordo de autocaravanas y, cuando no conseguía suficiente cantidad de sustancia estupefaciente en el país norteafricano, no dudaba en robársela a otros narcotraficantes mediante el uso de una violencia extrema que incluía secuestros, tiroteos y torturas. Era Giuseppe R., de 64 años, el hombre clave de los clanes de la Camorra romana para el narcotráfico asentado en la localidad malagueña de Manilva al que los agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil han detenido recientemente junto a uno de sus hijos, convertido en su mano derecha.

Ha sido en el transcurso de la Operación Maverick II, desarrollada el pasado mes de diciembre, pero que se ha dado conocer ahora una vez cerrada con la detención de 14 personas y la incautación de más de media tonelada de hachís, además de la intervención de seis turismos de lujo y de uno de los vehículos utilizados para hacer llegar la droga a su destino sin levantar sospechas, según ha detallado este martes la Guardia Civil en una nota. Los arrestados –13 de los cuales han ingresado en prisión– están acusados de organización criminal, tráfico de drogas, secuestro, falsificación y delitos contra la seguridad vial.

La operación se ha desarrollado en estrecha colaboración con los Carabinieri italianos, que, tras iniciar en abril de 2018 una operación contra los Marranella, facilitó a la Guardia Civil los primeros datos sobre la presencia en España de un destacado dirigente de la organización que se dedicaba a suministrar cientos de kilos de hachís al clan para su venta en Roma. De hecho, un cargamento con 325 kilos de esta sustancia fue interceptado un mes más tarde en Francia a bordo de una autocaravana en la que viajaba una pareja que se hacía pasar por turistas para no despertar sospechas. Tras aquellos golpes, los agentes italianos dieron el que parecía definitivo en octubre pasado, con la detención en Ostia, cerca de Roma, de 42 personas y la incautación de bienes por un valor superior a los dos millones de euros, según anunciaron entonces las autoridades italianas. Sin embargo, faltaba una pieza en el puzle: la célula que enviaba la droga desde España, detallan fuentes cercanas a la investigación.

Las pesquisas de la Guardia Civil permitieron identificar a Giuseppe como ese supuesto hombre de la Banda della Marranella en España, junto a dos de sus hijos. Siempre según la información recabada en las pesquisas, presuntamente utilizaban a un grupo de narcotraficantes británicos asentado en el Campo de Gibraltar para adquirir y traer desde Marruecos alijos de cientos de kilos de hachís. Sin embargo, gran parte de la mercancía que finalmente enviaban a Italia la conseguían mediante lo que en el argot policial se conoce como vuelcos, robos de partidas a otras bandas de narcotraficantes. Según detallan las fuentes policiales consultadas, la investigación les relaciona con varias de estas sustracciones en las que, como característica principal, utilizaban “una violencia extrema” y en las que empleaban armas de fuego.

Para uno de esos robos secuestraron en marzo de 2018, a plena luz del día y en una calle de Manilva llena de gente, a dos ciudadanos italianos a los que torturaron durante 24 horas para que revelaran la guardería (escondite) donde se encontraba un alijo. En otra ocasión, las víctimas fueron los integrantes de una organización de narcos locales a las que, en octubre de 2018, realizaron dos de estos asaltos en tan solo 24 horas. En el primero consiguieron hacerse con una importante cantidad de hachís. Al día siguiente intentaron el secuestro, pistola en mano y en pleno centro de Manilva, del cabecilla del grupo cuando abandonaba su casa. Pretendían que les revelara otros escondites donde ocultaban grandes cantidades droga. Pese a amenazarle con armas de fuego y propinarle “una brutal paliza”, no consiguieron introducirlo en el coche para llevárselo porque familiares y amigos de la víctima salieron de la vivienda a impedirlo. En la refriega se produjo un intercambio de disparos, según detalla la Guardia Civil en una nota. De acuerdo con fuentes cercanas a la investigación, en todos estos asaltos presuntamente participó en persona Giuseppe. La investigación reveló después que este hecho provocó una gran alarma entre los narcotraficantes locales.

Una vez con la droga, y antes de enviarla mediante autocaravanas conducidas por parejas de falsos turistas hasta Roma, la célula de la Camorra ocultaba el hachís en sus propios escondites. La investigación ha conseguido localizar en una finca situada en la zona de El Zabal, en La Línea de la Concepción (Cádiz), uno de estos zulos, con capacidad para cerca de una tonelada de hachís, según apuntan fuentes policiales. El escondrijo estaba excavado en la tierra, con las paredes paneladas para evitar que la droga se deteriorara y perfectamente camuflado con una trampilla. Además, la organización había puesto remolques sobre el mismo para dificultar aún más su hallazgo. En el momento de su descubrimiento, el zulo estaba vacío. No obstante, la Guardia Civil ha intervenido en colaboración con las policías de Francia e Italia 650 kilos de hachís. De ellos, 30 estaban en el maletero del coche que conducía el propio Giuseppe.

Entre los catorce detenidos, además de italianos y británicos, hay españoles, dominicanos y españoles. No pudo ser arrestado un segundo hijo del presunto cabecilla, que en el momento de la operación se encontraba en Italia y contra el que el titular del Juzgado de Instrucción 2 de Estepona (Málaga), que dirige la operación, ha dictado una orden internacional de busca y captura. Pese a ello, la Guardia Civil considera a la célula “completamente” desmantelada en España. En la investigación han participado el Equipo contra el Crimen Organizado de la UCO, además de carabinieri, agentes de los equipos de asalto de los Grupos de Acción Rural (GAR) de la Guardia Civil y unidades territoriales de la Comandancia de Málaga.

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