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Los mineros, listos para entrar a rescatar a Julen del pozo de Totalán

La brigada de especialistas espera sobre el terreno a que acaben los trabajos de entubado para poder bajar al subsuelo y excavar una galería horizontal para llegar a Julen

Los mineros se preparan para el rescate de Julen del pozo de Totalán En el vídeo, así son los componentes de la Brigada de Salvamento Minero.

Pasadas las ocho de la mañana de este miércoles, los miembros de la Brigada de Salvamento Minero aparecían por el comedor del hotel Rincón Sol, en Rincón de la Victoria (Málaga), para desayunar. Lo hacían serios y concentrados. La noche del martes se fueron pronto a descansar, conscientes del trabajo que tienen por delante. Llegaron a tierras malagueñas el martes de la semana pasada, en un viaje relámpago, a bordo de un avión militar de transporte C295 perteneciente al Ala 35 del Ejército del Aire del Ministerio de Defensa. Desde entonces analizan la situación desde todos los puntos de vista para cumplir su misión: llegar hasta Julen.

A las 10.00 han llegado a las inmediaciones de Totalán. Viajaban en tres vehículos de la Guardia Civil, que les han llevado hasta las inmediaciones de la perforación vertical por la que van a acceder al subsuelo. Es un lugar que han analizado en numerosas ocasiones durante la última semana: su composición, su complejidad, su dureza. “Si es duro para las máquinas, imagínate para los brazos”, le comentaba uno de los mineros al diario local Sur este martes. Sobre el terreno, esperan pacientes a que acabe la instalación del entubado, que se está demorando por pequeñas irregularidades de las paredes interiores. En cualquier momento pueden recibir la llamada para iniciar un trabajo que se ha estimado en un máximo de 24 horas, aunque con las numerosas dificultades encontradas hasta ahora, los plazos sirven de poco. Sobre las 13.30 se han ido para el hotel a descansar y, así, estar frescos para su trabajo.

En el operativo de rescate del menor, que cayó el domingo 13 de enero en un estrecho y profundo pozo, nadie duda de los mineros. “Son los mejores”, contaba admirado Ángel García Vidal, ingeniero jefe de la "obra de ingeniería humanitaria" —como él mismo la describió— en la que se ha convertido la búsqueda del niño, de dos años. “Y grandes especialistas”, añadía Juan López-Escobar, delegado del Colegio Oficial de Ingenieros de Minas del Sur. La brigada, dependiente de la empresa pública Hulleras del Norte S. A. (Hunosa), lleva trabajando más de cien años en salvamento. No hay nadie con más experiencia.

Los técnicos que tienen contacto con ellos hablan de personas muy afables, cercanas y directas. Participan en las diferentes reuniones técnicas que se realizan a lo largo del día en el puesto de mandos instalado en los sótanos de la casa de una vecina para no dejar escapar ningún detalle. “No podemos dejar nada al azar, no puede suceder ninguna desgracia más”, dice el máximo responsable del Consorcio Provincial de Bomberos, Francisco Delgado Bonilla.

Para garantizar la seguridad de estos especialistas en rescates complejos, se pretende levantar una plataforma alrededor del orificio por el que van a entrar, de apenas 1,5 metros de diámetro. El descenso lo harán en una estructura creada específicamente para ello por un herrero de Alhaurín de la Torre durante la semana pasada. Tiene 1,05 metros de diámetro y 2,5 metros de altura. Pesa unos 300 kilos y está ideada por Julián Moreno, director técnico del Consorcio Provincial de Bomberos. La cápsula ejercerá de ascensor y será sostenida por la pluma de una grúa.

En ella bajarán dos mineros con sus respectivos equipos. Lo harán por turnos que durarán entre una y dos horas. Con esta rotación se busca que el cansancio no afecte al ritmo de trabajo. “Ahí dentro hay que estar al 100%, no vale menos”, explicaba a EL PAÍS Santiago Suárez, jefe de la Brigada de Salvamento Minero entre 2005 y 2009. Como la entrada del pozo está once metros más abajo que la del agujero por el que cayó Julen, deberán descender unos 61 metros, justo a la altura donde la cámara encontró un tapón de tierra bajo el que se cree que está el niño. En ese lugar encontrarán que uno de los tubos metálicos que protege las paredes interiores tiene una pequeña ventana. Será su espacio de trabajo.

Con muchas dificultades, excavarán un túnel horizontal de entre tres y cuatro metros de longitud. Lo harán con una ligera pendiente. El objetivo de la inclinación es que los escombros puedan ir cayendo al fondo de la galería vertical a través del suelo de rejilla del armazón de hierro sobre el que trabajan. Utilizarán medios manuales, como piquetas, pero también mecánicos, como pistolas o martillos mecánicos, “la herramienta que mejor se adapte a las características del terreno”, subraya García Vidal. Aunque en minería los explosivos son muy utilizados, en este caso se han descartado casi por completo las microvoladuras. A medida que avancen en su labor, también irán creando un armazón de madera con postes para aguantar la presión de la tierra.

Varios geólogos han trabajado con los miembros de la brigada minera en la visualización del terreno que encontrarán bajo tierra, pero allí estarán solos. Son el último eslabón de una cadena que empezó hace ya diez días para conseguir algo que nunca antes se había hecho. Jamás se dieron tantos condicionantes en un rescate contra reloj.

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