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La fiscalía pide medidas cautelares para el exjefe de la Policía por el ‘caso Kitchen’

Eugenio Pino declara durante cuatro horas en la Audiencia Nacional

El comisario Eugenio Pino, en la Audiencia Nacional, el 17 de enero.
El comisario Eugenio Pino, en la Audiencia Nacional, el 17 de enero.

El pasado jueves, el comisario jubilado Eugenio Pino, máximo jefe operativo de la policía entre 2012 y junio de 2016, manifestó: “La operación Kitchen no existe”. Este martes, el más alto mando policial durante la etapa del popular Jorge Fernández Díaz al frente de Interior ha declarado durante cuatro horas sobre esta trama de espionaje al extesorero del PP Luis Bárcenas durante el caso Gürtel. Al terminar el interrogatorio los fiscales Ignacio Stampa y Miguel Serrano han solicitado para él medidas cautelares para evitar que se sustraiga a la acción de la justicia. Los fiscales han pedido al juez de la Audiencia Nacional Manuel García-Castellón que Pino entregue su pasaporte, que le prohíba salir de España y que comparezca cada 15 días en el juzgado más próximo a su domicilio. Al abandonar la sede judicial y preguntarle los periodistas si seguía manteniendo que la trama, supuestamente dirigida por su subordinado José Villarejo, hoy en prisión, no existe, Pino se ha limitado a encogerse de hombros.

El juez instructor deberá decidir, previsiblemente este miércoles, sobre la petición de los fiscales anticorrupción, que son idénticas a las solicitadas para el comisario Andrés Gómez Gordo y para el exchófer de Bárcenas, Sergio Ríos, pieza clave en el espionaje al antiguo responsable de las finanzas del PP. Para estos dos últimos, el juez García-Castellón decretó las medidas cautelares que solicitó el ministerio público.

Eugenio Pino comparte abogado, Aitor Martínez, con otro alto mando policial implicado en la trama, Enrique García Castaño, conocido en el cuerpo como El Gordo. Tanto este como el propio Villarejo reconocieron en sus declaraciones de la semana pasada que la operación Kitchen se financió con fondos reservados, pero que el objetivo del dispositivo policial no era espiar a Bárcenas para frustrar el caso Gürtel sino para obtener nuevos datos que probaran los negocios ilícitos del extesorero popular. Ambos recalcaron que cumplían órdenes. Su superior jerárquico era el propio Pino, que a su vez era el supuesto jefe de la brigada patriótica, el grupo de policías que realizaba investigaciones sin control judicial sobre adversarios políticos del Partido Popular.

La declaración de Pino, cierra, de momento, la ronda de declaraciones de la operación Kitchen, la séptima de las nueve piezas de que consta el macrosumario sobre los negocios turbios del comisario Villarejo. No obstante, fuentes de la investigación no descartan que en los próximos días el juez García-Castellón realice nuevas citaciones.

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