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Afloran las discrepancias entre el juez y el fiscal tras la detención de un policía próximo a Villarejo

El comisario Enrique García Castaño, 'El Gordo', fue detenido por orden de la Fiscalía porque el juez no lo veía necesario. El exmagistrado Baltasar Garzón lleva su defensa

Villarejo en los juzgados de Plaza de Castilla.
Villarejo en los juzgados de Plaza de Castilla.

Hasta dos fiscales se presentaron este miércoles por la tarde en casa del policía Enrique García Castaño, El Gordo, para presenciar el registro de su vivienda, que comenzó sin que estuviera presente su abogado, según fuentes próximas a la investigación.

Era la historia de una detención anunciada. A las 16.00 de esa tarde sonó el teléfono del policía. Al otro lado del aparato el jefe de Asuntos Internos de la Policía Nacional le preguntaba que dónde estaba y le informaba de que iban a detenerle. García Castaño, conocido por todos —dentro y fuera del cuerpo— como "El Gordo", esperó paciente en el restaurante hasta que sus compañeros llegaron. Acto seguido se produjo el registro en su domicilio. Su nombre aparece ligado a la llamada Operación Tándem, la pieza principal que mantiene en prisión al rey de las cloacas del Estado, el comisario José Manuel Villarejo, y que investiga el Diego juez De Egea en la Audiencia Nacional.

Sin embargo, ahora afloran discrepancias con respecto a esa detención entre el juez y los fiscales. De hecho, la detención la promueve e impulsa exclusivamente la Fiscalía, ya que el juez no lo veía necesario, según señalan fuentes jurídicas y policiales.

A García Castaño, que ha pasado su primera noche en los calabozos de la comisaría de Chamberí y que no pasará a disposición judicial hasta este viernes, le acusan de cuatro delitos: organización criminal, cohecho, blanqueo y revelación de secretos. El exjuez Baltasar Garzón, amigo personal del policía, será el que asumirá su defensa.

Fuentes cercanas a la investigación señalan que uno de los aspectos por los que se le relaciona con la Operación Tándem tiene que ver con el presunto "regalo de unos coches" (dos BMW) que figurarían a nombre de la pareja de su hija. Ellas también serán previsiblemente interrogadas. Además, la tesis defendida por la Fiscalía, y que ahora tendrá que investigar el juez, es que el policía detenido pudo cobrar por facilitarle informaciones a Villarejo para la realización de sus informes.

El comisario García Castaño ha pasado gran parte de su carrera policial al frente de la UCAO, la Unidad de Central de Apoyo Operativo, encargada de facilitar los elementos y la tecnología para llevar a cabo las investigaciones, escuchas, seguimientos, intervenciones telefónicas... , etc. Eso le situaba, de facto, en el ojo del huracán. Prácticamente todos los asuntos comprometidos de los últimos gobiernos han pasado por sus manos, manejando siempre las informaciones más delicadas.

Las escuchas filtradas al exministro Jorge Fernández Díaz en un despacho del Ministerio del Interior terminaron por evidenciar la existencia de la llamada "policía patriótica" o política, una suerte de brigada formada por un puñado de agentes, dirigidos desde la Dirección Adjunta Operativa (DAO) por el entonces responsable, Eugenio Pino, y dedicados a encontrar asuntos turbios o comprometidos judicialmente entre los políticos catalanes. El escándalo acabó con el cese del ministro y la llegada del sevillano Juan Ignacio Zoido al ministerio, que a su vez se apresuró a realizar "una limpieza" de la policía. Una de las principales cabezas cortadas en aquel momento fue la de Enrique García Castaño, con lo que se mandaba un aviso para navegantes.

Un "segundo despacho"

Desde entonces, el comisario, de carácter arrollador, que ha departido con políticos, policías y periodistas de todo signo, pelaje y condición en los asientos de su "segundo despacho", un bar próximo al complejo policial de Canillas, pasó a formar parte del Consejo Asesor de la Policía y a tener un perfil mucho más bajo, aunque mantiene muchas amistades entre las que se encuentran ministros, exministros, jueces, fiscales y personas de máxima influencia.

La detención de García Castaño, que actualmente se encuentra bajo tratamiento médico por una enfermedad, se produce el mismo día que se hace público en El Español el contenido de las cintas en las que supuestamente Corinna revela que el rey emérito Juan Carlos la usaba como testaferro en Mónaco. Precisamente a esas cintas hacía referencia El Gordo en unas grabaciones realizadas por el diario Público. El policía recordaba, durante una comida con una periodista de ese diario digital, que esas cintas estaban en posesión del comisario Villarejo y que éste podría sacar esa u otras de sus muchas grabaciones en cualquier momento.

No era la primera vez que el nombre de García Castaño aparecía ligado a alguno de los turbios asuntos del comisario Villarejo. Sonó también en relación con las grabaciones que este último le hizo al expresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, ahora en prisión, sobre el origen del ático que poseía en Marbella y por el que estaba siendo investigado ya entonces. El Gordo acompañó a Villarejo a la cafetería de Madrid en la que se realizó esa comprometida grabación a González.

Los hechos demuestran que ni el responsable de los métodos de grabación y de los seguimientos de la policía está exento de ser cazado.

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