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El pozo de Málaga en el que se busca al niño Julen carece de permisos

La Junta de Andalucía no tiene constancia de que se solicitara autorización para acometer el sondeo

Trabajos de rescate del pequeño Julen en Totalán (Málaga). En vídeo: declaraciones del pocero. En vídeo, el pozo en el que cayó Julen está lleno de irregularidades.

El sondeo de alrededor de 100 metros de profundidad en Totalán (Málaga) en el que se busca al pequeño Julen desde el domingo carecía de permisos. Así lo señalan fuentes de la Junta de Andalucía consultadas por EL PAÍS, que resaltan que ni en el área de Minas ni en el de Aguas de la Administración autonómica hay constancia de este sondeo, que se acometió en busca de aguas subterráneas.

Para excavar un pozo de este tipo primero se suele hacer una exploración en busca de la bolsa de agua subterránea, explican fuentes del sector. Y para acometerlo hace falta que se cumplimente una comunicación ante la Administración, en el caso de Málaga, ante el departamento de Minas de la Junta, que depende de la Consejería de Empleo, Empresa y Comercio. En ese momento, explican fuentes de la Junta, se debe presentar también un proyecto técnico elaborado por un ingeniero de minas o un ingeniero técnico de minas sobre el sondeo. Pero en el área de Minas del Gobierno andaluz no tienen constancia de la solicitud de ningún sondeo en la zona en la que se ubica el pozo donde se busca al pequeño Julen, señalan fuentes de la Junta.

Tampoco tienen constancia de ese pozo en el área de Aguas, dependiente de la Consejería de Medio Ambiente. Los permisos ante este departamento se han de solicitar cuando el primer sondeo es positivo (en el caso de la finca de Totalán parece que no se había encontrado agua). Y los técnicos tampoco encuentran rastro documental alguno del pozo donde se busca a Julen.

Fernando Ferragut, responsable de la Subdirección de Gestión de Dominio Público Hidráulico y Calidad de las Aguas, insiste en que la Consejería de Medio Ambiente no tiene constancia de la autorización para un sondeo en esa zona concreta.

Sin sellar ni señalizar

Ferragut apunta a que en cualquier prospección se exige que el sondeo sea sellado “con una arqueta” o con cualquier sistema que permita que quede totalmente cerrado. Varias empresas que se dedican a realizar este tipo de sondeos en la provincia de Málaga explican que la práctica habitual, cuando una prospección no localiza agua, es que se selle con piedras, aunque hay clientes que piden que no se haga para esperar por si brota finalmente.

En el caso de Totalán, el pocero que acometió el sondeo hace aproximadamente un mes asegura que lo selló con una gran roca, según declaró a Elespañol.com. Según su versión, alguien retiró posteriormente esa roca.

Desde la empresa Pozos y Proyectos Mineros, que opera en Andalucía, explican que para sellar un sondeo de este tipo se debe seguir el Reglamento General de Normas Básicas de Seguridad Minera. Y en concreto la instrucción técnica 04.2.01 relativa a la seguridad en las explotaciones subterráneas. En esa norma se señala que “toda excavación peligrosa abandonada” deberá quedar “eficazmente señalizada o separada de las propiedades vecinas, de manera que nadie, inadvertidamente, pueda entrar en ellas”. Y se añade que en “las bocas de salida se establecerán los medios y aparatos adecuados que eviten caídas de personas o de materiales”.

“Lo normal sería cerrarlo con hormigón o con una placa de acero cerrada con un candado”, señala Pedro Hernández-Vaquero, secretario del Colegio de Ingenieros de Minas del Sur. El problema es la proliferación de captaciones y sondeos ilegales, un mal endémico en España, donde las masas de agua subterráneas sufren un enorme descontrol que permite la captación de agua para regadíos o consumo doméstico.

“La superficie de la Cuenca Mediterránea [que depende de la Junta de Andalucía] es de más de 18.000 kilómetros cuadrados y, por tanto, es casi imposible controlar todos y cada uno de los pozos que se realizan”, asegura Fernando Ferragut. “Hay miles de pozos y, probablemente, ilegales también habrá”, añade. Los casos de captaciones ilegales en los acuíferos suelen salir a la luz cuando afectan a zonas protegidas —como en Doñana o Las Tablas de Daimiel—, pero en las zonas menos sensibles también se dan casos de este tipo. “Desde la subdirección realizamos planes de inspección en la agricultura de manera periódica, pero no podemos estar en todas partes”, reconoce Ferragut.

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