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“El exilio es un trauma que arrastras toda la vida”

El PSOE homenajea en el Senado a los republicanos que tuvieron que huir de España por la Guerra Civil

María Antonia Sánchez-Monroy, Maximino de Cos y Marisol González, antes del acto de homenaje en el Senado a los republicanos españoles exiliados tras la Guerra Civil.
María Antonia Sánchez-Monroy, Maximino de Cos y Marisol González, antes del acto de homenaje en el Senado a los republicanos españoles exiliados tras la Guerra Civil.

María Antonia Sánchez-Monroy nació en 1938, en plena Guerra Civil, y con solo un año sobrevivió junto a sus padres al ametrallamiento, hace 80 años, de la aviación franquista a las hileras de los 500.000 republicanos españoles que asaltaron los Pirineos movidos por la esperanza y la solidaridad que creían que iban a encontrar en Francia. Su familia, como la de tantos otros refugiados, fue confinada en los campos de concentración de Argelès-sur-Mer, antes de que su padre Andrés se uniese al maquis "para ayudar, como precursores de la lucha contra el fascismo, a la liberación de Europa" contra los nazis y sus aliados en la Segunda Guerra Mundial. "¿Dónde está el reconocimiento oficial de la patria?", ha planteado este martes en el homenaje al medio millón de exiliados forzosos a los que el Senado ha rendido homenaje en un acto organizado por el PSOE, que impulsará una declaración institucional en las Cortes para su reconocimiento.

Cuando María Antonia volvió a España en 1956, recién cumplidos los 18 años, a su Toledo natal donde dio el primer llanto, de inmediato le cayó encima la represión de la dictadura por su condición de descendiente "de rojos". Maximino de Cos Borbolla, que en 1936 contaba 14 años, recuerda cómo su hermano Jesús, como él otro cántabro de sangre caliente forjado en el valle del Nansa, fue guerrillero en Picos de Europa hasta que cruzó la frontera francesa en 1947. No volvería hasta 1985. Su viuda, Marisol González, de la asociación Archivo Guerra y Exilio, reclama el reconocimiento jurídico de las víctimas de la dictadura y de los españoles que como su suegro murieron en campos nazis —Franco les declaró apátridas— como el de Mauthausen, una pesadilla esculpida a sangre y fuego en los 187 peldaños de la escalera de la muerte de su cantera, y sin embargo no cuentan con el estatuto de víctimas. "Sin el reconocimiento jurídico las víctimas no existen", ha incidido Concepción Díaz Berzosa, representante de AMICAL-Mathausen.

"Ocho décadas después del fin de la Guerra Civil y del inicio de la dictadura en nuestro país, es hora de que las instituciones recuerden y rindan homenaje a los españoles y españolas que se enfrentaron al fascismo", ha razonado Ander Gil, portavoz socialista en el Senado. Al acto en el antiguo salón de plenos de la Cámara Alta han asistido unas 300 personas. Por parte del Gobierno han estado presentes las ministras de Justicia y Sanidad, Dolores Delgado y María Luisa Carcedo, y dirigentes del PSOE como la presidenta del partido, Cristina Narbona, y la vicesecretaria general, Adriana Lastra. La ministra de Justicia ha destacado los 15 millones destinados a la memoria histórica en los Presupuestos de 2019, área que no existía en el Gobierno de Mariano Rajoy -y no contaba con financiación- de la que es responsable Fernando Martínez tanto en la dirección del PSOE como en el Ministerio de Justicia. "Sois un ejemplo y un referente. Tenemos el firme compromiso desde la dirección general de seguir luchando por reparar lo que no se ha reparado a lo largo de tanto tiempo", ha observado.

"No es un gasto, es una inversión en valores, en principios y en dignidad y a la no repetición a través de esos populismos emergentes", ha referido en una alusión implícita a Vox. Delgado también ha recordado las 977 mujeres asesinadas por la violencia machista desde que hay estadísticas. El PSOE ha lanzado precisamente una ofensiva institucional en Ayuntamientos y Parlamentos autónomos para comprobar el grado de compromiso de PP y Ciudadanos frente a las tesis reaccionarias de la extrema derecha. 

"Este es el acto más emotivo y cargado de compromiso hacia el futuro de nuestro partido", ha afirmado Narbona, que ha mencionado los nombres de 18 represaliados "en representación de tantos otros" que se tuvieron que exiliar en Europa, el norte de África y América Latina. "Sabemos que este reconocimiento llega muy tarde pero es el primero por honor y por justicia", ha intervenido Lastra. Antes, Nicolás Sánchez-Albornoz, condenado a trabajos forzados en el Valle de los Caídos, de donde logró escapar, había lamentado que "no era mucho" lo que el Estado había hecho en los últimos 80 años "para restaurar las heridas" provocadas por "la intolerancia" que también a él le condenó al exilio. Una diáspora, la de la Guerra Civil, que para el primer director del Instituto Cervantes es "parecida a la expulsión de nuestros compatriotas judíos y moriscos en siglos anteriores". "El exilio es un trauma que arrastras toda la vida. Lo peor es el abandono de la patria", reflexionaba Sánchez-Monroy. Un ramo con 13 rosas rojas resumía los sentimientos a flor de piel en el ambiente. "La memoria no ofende a nadie", resumía María Jesús Castro, secretaria general de mayores del PSOE y organizadora del acto.

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