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La mitad de los marroquíes ‘sin papeles’ que llegaron este año a España fueron repatriados

El director marroquí de Migraciones califica la ayuda europea de 140 millones de euros como correcta, pero aspira a que sea 'durable'

España devuelve a Marruecos a 116 migrantes en agosto.
España devuelve a Marruecos a 116 migrantes en agosto.

España ha devuelto a Marruecos hasta el mes de octubre a 3.400 marroquíes que llegaron a la península de forma clandestina. Y el año pasado fueron devueltos 4.450 marroquíes. Esas son las cifras que aporta durante una entrevista con este diario Jalid Zeruali, director de Migraciones y Vigilancia Fronteriza, con rango de gobernador en el Ministerio del Interior.

Hasta el pasado septiembre habían llegado a las costas españolas 33.215 inmigrantes irregulares. De ellos, 6.433 eran marroquíes. Entre España y Marruecos existe acuerdo de devolución de ciudadanos marroquíes, pero las autoridades españolas han eludido hasta el momento aportar ninguna cifra sobre cuántos han sido repatriados. Las ONG que trabajan en el Estrecho aseguran que entre los jóvenes marroquíes existe la convicción de que la mayoría no son devueltos. Cuando le preguntaron el 28 de octubre en Rabat al Ministro de Exteriores, Josep Borrell, señaló que las devoluciones de marroquíes se desarrollan “satisfactoriamente”, que son “un ejemplo para Europa”, pero no aportó cifras. De la confrontación entre los datos que maneja el Ministerio del Interior español (6.433 marroquíes sin papeles) con los de Rabat (3.500 devoluciones) se desprende que casi la mitad de los que llegaron a España no han sido expulsados.

Respecto a la ayuda de 140 millones que la Comisión Europea ha prometido conceder a Marruecos para ayudarle en la lucha contra la inmigración ilegal, Zeruali señala: “Es un buen comienzo, es correcto, pero no suficiente. El coste de nuestro dispositivo de seguridad sobrepasa en larga medida esos 140 millones”.

El responsable marroquí de Migraciones señala que entre 2004 y 2014 Marruecos ha logrado reducir las llegadas ilegales a España en un 93%. “Lo hemos hecho solos y no hemos pedido nunca nada. Ahora, con la reorientación del flujo migratorio y en un contexto de responsabilidad compartida, la Unión Europea ha hecho una oferta. Nosotros decimos que es bienvenida, pero nos inscribimos con la Unión Europea en una lógica de continuidad. Queremos que la ayuda sea durable. Esos 140 millones no van a arreglar el problema. Y yo creo que nuestros amigos europeos comprenden esto”.

Hay una flota de barcos de ONG en el Mediterráneo que llaman a los emigrantes: ‘venid, venid, venid"

Jalid Zeruali, Director General de Migraciones de Marruecos

El cierre de las rutas de Libia y Turquía hacia Europa ha provocado que en España hayan llegado este año más migrantes de forma irregular (41.594 hasta finales de septiembre) que en todo 2006, durante crisis de los cayucos, cuando entraron 41.180 personas. La presión en Marruecos también se ha hecho notar. El Grupo Antirracista de Acompañamiento y Defensa de Extranjeros y Migrantes (Gadem), ONG marroquí, asegura que al menos 7.700 “personas negras no marroquíes” han sido desplazados a la fuerza este verano desde el norte del país a ciudades del sur sin respetar sus derechos y solo en razón de su color.

Zeruali sostiene que todo se ha hecho en el marco de la ley y justifica los desplazamientos como una forma preventiva de proteger a los propios emigrantes. “El objetivo es alejarlos de la zona de acción de las redes [de emigración ilegal]. Cuando llegamos a un apartamento [en Tánger] y encontramos a 50 ó 60 migrantes con una embarcación, con motor, con chalecos salvavidas… Sabemos que no están haciendo turismo. Además, los desplazamientos hacia otras ciudades no son una novedad, contrariamente a lo que muchos piensan. Es lo que hemos hecho siempre”.

Cuando se le pregunta a Zeruali qué se consigue desplazándolos hacia el sur si tarde o temprano regresarán al norte, responde: “Esa es la lectura simplista. El índice de reincidentes es menor del 20%”. El pasado julio, sin embargo, este diario habló con decenas de emigrantes acampados en Casablanca y la mayoría de ellos afirmaban que aunque habían desplazados varias veces hacia la ciudad sureña de Tiznit, habían logrado regresar al norte.

Respecto a las causas que les llevan a los emigrantes a arriesgar sus vidas, Zeruali desgrana varias, no necesariamente vinculadas con la pobreza: “En primer lugar, las nuevas tecnologías facilitan que los que consiguen llegar a Europa manden fotos y eso anima al resto”. Añade a esa razón el hecho de que las operaciones de regularización en Europa han creado un “deseo, un efecto llamada”. Y añade otra razón: “Hay una flota de barcos de ONG en el Mediterráneo que comienzan también a llamar: ‘venid, venid, venid’…

-¿Venid, venid, venid?

-Sí, ‘’venid, venid, venid" ¿Qué, si no? Dígame.

-Que más bien desean salvar a la gente.

-Hay quienes trabajan en ese sentido, con una intención noble; y hay quienes lo hacen en el otro y crean un efecto llamada, a veces sin querer.

En cuanto al auge de emigrantes marroquíes, cree que se ha producido sobre todo desde el pasado agosto. Y considera que fue clave la aparición de las potentes lanchas “go fast”, nunca vistas para el tráfico de emigrantes, y los vídeos difundidos este verano en las redes donde se veían a jóvenes marroquíes montando en esas embarcaciones, invitados a viajar gratis hacia España.

El Ministerio del Interior inició una investigación sobre esos vídeos. Pero aún no han llegado a ninguna conclusión. Una de las hipótesis que se lanzó por parte de sindicalistas de la Guardia Civil es que se trataba de narcotraficantes. Pero Zeruali no cree en ese hipótesis. “Los narcos no suelen actuar así”, señala.

Marruecos ha lanzado desde 2014 dos grandes operaciones de regularización. “Se han regularizado en cuatro años casi 50.000 migrantes. Hemos aceptado el 85% de las solicitudes”. ¿Cuántos de esos emigrantes insisten en llegar a Europa, a pesar de haber obtenidos sus papeles en Marruecos? “Los hay, pero son mínimos, una cifra insignificante. La inmensa mayoría respeta nuestra hospitalidad”, concluye Zeruali.

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