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PP y Ciudadanos frenan la reforma legal para esquivar el veto del Senado a los Presupuestos

La Mesa del Congreso impide la tramitación urgente de la reforma de la Ley de Estabilidad Presupuestaria pactada por el PSOE y sus aliados

FOTO: Alicia Sánchez-Camacho, la presidenta del Congreso, Ana Pastor, y Rosa María Romero antes de la reunión de la Junta de Portavoces. / VÍDEO: Declaraciones de Adriana Lastra, portavoz del PSOE en el Congreso.

El PP y Ciudadanos se unieron este martes para impedir el plan del Gobierno de aprobar la reforma exprés con la que quiere esquivar el veto del Senado al nuevo objetivo de déficit pactado con Bruselas. Ambos partidos frustraron con su mayoría en la Mesa del Congreso el plan del Ejecutivo de tramitar por vía de urgencia esta reforma, lo que amenaza con alargar los plazos para aprobar los Presupuestos. El varapalo parlamentario puede implicar que Pedro Sánchez tenga que acabar aprobando las cuentas públicas asumiendo el objetivo de déficit del PP.

El PP y Ciudadanos han puesto una nueva piedra en el camino de los Presupuestos Generales de 2019 del Gobierno socialista. Los dos partidos en la oposición sumaron fuerzas en la Mesa del Congreso, en la que tienen mayoría, para bloquear el intento del Ejecutivo de aprobar las cuentas públicas con un objetivo de déficit más laxo negociado con Bruselas, que le daría unos 5.000 millones de euros extra de gasto público. El revés parlamentario, aunque el PSOE peleará para revertirlo, podría abocar al Ejecutivo a resignarse a aprobar las cuentas con la senda de déficit del PP.

Populares y Ciudadanos impidieron que prosperara la solicitud del Gobierno y de sus socios de reformar por el trámite de urgencia y lectura única la ley de estabilidad presupuestaria. El Ejecutivo y Podemos habían pactado reformar esta ley para arrebatar al Senado el poder de vetar la senda de déficit. Con la mayoría absoluta del PP en la Cámara alta, los populares bloquearían el nuevo objetivo de déficit negociado por el Ejecutivo con Bruselas. Pero la oposición no les permite reformar la ley a tiempo para presentar en el Congreso los Presupuestos antes de finalizar el año.

Los socialistas acusaron a la presidenta del Congreso, Ana Pastor, de permitir “filibusterismo” parlamentario por haber participado de la decisión de la Mesa. Su propósito es recuperar la tramitación por vía de urgencia tratando de forzar un nuevo debate en las próximas semanas. Pero la decisión del PP y del partido de Albert Rivera podría repetirse entonces.

Opciones y plazos

El Gobierno necesita tramitar por vía de urgencia y lectura única la reforma de la ley de estabilidad presupuestaria con la que quiere sortear el veto del Senado a la senda de déficit. Por vía urgente se puede tramitar en unos tres meses, por vía ordinaria esta se puede alargar a seis u ocho meses o incluso más. El PSOE ha descartado reformar la ley con un decreto. “Sería inconstitucional”, zanjó Adriana Lastra, portavoz parlamentaria de la formación.

Los socialistas intentarán que sea el pleno el que apruebe la tramitación urgente. Si no lo consigue, podría desistir de esta reforma y aprobar los Presupuestos con el déficit que aprobó el PP.

La Mesa del Congreso tomó la decisión por cinco votos (tres del PP y dos de Ciudadanos) contra cuatro de que la proposición de ley del PSOE y Unidos Podemos para la reforma siga el trámite ordinario en lugar de uno urgente, lo que implica un debate que puede prolongarse más de medio año. Eso significa que no daría tiempo a aprobar la reforma con la que a su vez poder aplicar el nuevo objetivo de déficit antes de noviembre, cuando el Gobierno quiere presentar en el Congreso el proyecto de Presupuestos.

El PSOE va a promover el mismo debate en la Mesa en las próximas semanas para tratar de forzar un cambio de criterio del PP y de Ciudadanos, pero estos tienen la última palabra. Si ese intento fracasara, Pedro Sánchez se resignaría a aprobar las cuentas del Estado con la senda de déficit del PP, indicaron fuentes de La Moncloa, informa Carlos E. Cué. En el Ejecutivo, con todo, relativizan las consecuencias que supondría ese revés y aseguran que aprobar las cuentas con los números del PP solo supone el recorte adicional de una décima de PIB (unos 1.000 millones de euros) en el caso de la Administración central. El mayor ajuste lo sufrirían las autonomías y los Ayuntamientos, que ganaban margen con la nueva meta de déficit.

El PSOE amenaza con un frente político contra Ana Pastor si insiste en bloquear sus iniciativas

El Gobierno constató este martes el calvario que le espera para aprobar sus reformas en el Parlamento. El PP y Ciudadanos activaron el resorte fundamental que tienen para controlar el Congreso: su mayoría en la Mesa, el órgano de gobierno de la Cámara, recordándole así su extrema debilidad parlamentaria. No solo por las dificultades para sumar una mayoría de votos en el hemiciclo, sino porque esta no es suficiente ya que, aunque la logre —como sucede para reformar la ley de estabilidad presupuestaria— la Mesa puede bloquear sus políticas.

El Ejecutivo no da por perdida esta batalla y va a pelearla con todas sus armas, incluida la posibilidad de abrir un frente político contra la presidenta del Congreso, Ana Pastor. El PSOE acusa a Pastor de ejercer como una política activa del PP más allá de su papel institucional. Aunque fue la suma de los votos del PP y Ciudadanos en la Mesa la que tumbó la intención de los socialistas, Pastor, como presidenta del órgano, tuvo un papel determinante.

El PSOE argumenta que la Mesa del Congreso no puede impedir que un proyecto de ley se tramite de forma urgente en contra del criterio de la Junta de Portavoces y del Pleno del Congreso, en los que sí tienen mayoría los partidos que sostienen al Gobierno. Los socialistas volverán a presentar lo más rápido que puedan, la tercera semana de septiembre, el proyecto de ley de reforma de la ley de estabilidad presupuestaria, con la intención de que sea el pleno de la Cámara el que decida cómo se tramita. Pero es la Mesa la que tiene que proponer que eso se debata en el Pleno, por lo que el PP y Ciudadanos podrían volver a impedirlo. Los socialistas reclaman a Pastor que en ese caso no “hurte el debate al pleno de la Cámara”. “La señora Pastor empieza a parecerse más a Pablo Casado que a una presidenta del Congreso”, se quejó el portavoz socialista, Adriana Lastra. El PSOE se plantea recurrir a la mayoría del Congreso para pedir la dimisión de la presidenta si esta se enroca en el obstruccionismo.

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