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Las fantasías delirantes convertidas en crímenes del ‘Ogro de las Ardenas’

Sentenciado a cadena perpetua hace una década, el francés Fourniret fue declarado culpable de siete asesinatos a mujeres en connivencia con su esposa. El asesino en serie enterró a dos de sus víctimas

Michel Fourniret junto a gendarmes franceses en una reconstrucción tiempo después del crimen de la adolescente Natacha Danais, el 15 de marzo de 2006, en Reze, al oeste de Francia.
Michel Fourniret junto a gendarmes franceses en una reconstrucción tiempo después del crimen de la adolescente Natacha Danais, el 15 de marzo de 2006, en Reze, al oeste de Francia. AFP

Michel Fourniret, un asesino en serie francés sentenciado a cadena perpetua, confesó en el año 2004 haber secuestrado, violado y asesinado a una decena de niñas y adolescentes entre las décadas de 1980 y 1990. Fourniret no actuaba solo ya que, en cada uno de los secuestros, era ayudado por su esposa, Monique Olivier. El dibujante industrial, que construyó su psicopatía al descubrir que su mujer no era virgen, fue declarado culpable de asesinar al menos a siete chicas y de intentar secuestrar y violar a otras tres. Este reportaje, publicado en EL PAÍS el 29 de mayo de 2008, describe el modus operandi utilizado por la pareja así como la condena atribuida a ambos:

Michel Fourniret, de 66 años —un ogro en el sentido más pleno del término—, y su esposa, Monique Olivier, de 59, fueron declarados ayer culpables de asesinar, entre 1987 y 2003, al menos a siete chicas de entre 12 y 22 años en Francia y Bélgica, así como de intentar secuestrar y violar a otras tres. El Tribunal de lo Criminal de Charleville-Mezières, en la región de las Ardenas, en el noreste de Francia, dictó ayer sentencia y condenó a cadena perpetua sin posibilidad de reducción de pena a Fourniret, que no saldrá jamás de prisión.

Fourniret construyó su psicopatía tras descubrir que su mujer no era virgen

Impuso la misma pena para su esposa, que le ayudaba a secuestrar a las víctimas, aunque con la salvedad de que fija en 28 años el cumplimento íntegro de su condena.

Se cierra así uno de los procesos más escabrosos de los últimos tiempos. Diabólico y extremadamente narcisista, el currículo criminal de este asesino en serie se asemeja a la más enrevesada trama de una película de terror. Nacido en Sedan en 1942, Michel Fourniret, ajustador y dibujante industrial, ve cómo el mundo se le viene abajo cuando descubre que su mujer no es virgen, un trauma sobre el que construirá su psicopatía.

Casado dos veces, padre de cuatro hijos, es condenado por agresiones sexuales en 1984. En la cárcel entra en relación con Monique Olivier, la mujer que va a ayudarle a hacer realidad todas sus fantasías más delirantes. Fourniret publica un anuncio por palabras en un semanario católico que reza: "Prisionero desearía mantener correspondencia con persona de cualquier edad para olvidar soledad". Y Monique Olivier responde. Al principio es solo una relación epistolar. En 1987, cuando un tribunal le juzga por presunta violación, se ven por primera vez.

En otoño de aquel año, Fourniret sale en libertad. La pareja ya no se separa. Ambos hacen un "pacto criminal", según el fiscal. Él le pide que le busque jóvenes vírgenes y ella se las proporciona. La primera víctima llega en diciembre de 1987. Tiene 17 años. El método usual de la pareja consistía en parar a una chica para preguntarle una dirección, y convencerla para que subiera a su coche. La presencia de Monique servía para evitar que la víctima recelara. La justicia les atribuye siete asesinatos durante este periodo.

Finalmente, una de las víctimas se defiende. Tiene solo 13 años y su nombre no ha sido dado a conocer, pero cuando en 2003 Fourniret la rapta, cerca de la localidad belga de Namur, consigue deshacer los nudos con los que ha sido atada, escapa y proporciona a la policía la matrícula de la furgoneta en la que era llevada al matadero. Al principio, solo se le acusa de este intento de secuestro. Pero finalmente, Monique se rompe y lo cuenta todo a la policía belga. Según ella, son 11 los asesinatos. Él solo reconoce ocho. Siete fueron sentenciados ayer.