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Más de 600 migrantes subsaharianos acceden a Ceuta tras saltar la valla

La Cruz Roja atiende a 132 inmigrantes y a 11 agentes heridos tras una de las entradas más violentas y masivas de los últimos tiempos

Cientos de inmigrantes a las puertas del CETi de Ceuta, esta mañana.

Un grupo integrado por "unos 800 migrantes" indocumentados de origen subsahariano ha tratado de saltar a primera hora de la mañana de este jueves el vallado fronterizo que separa Ceuta de Marruecos, según ha precisado en una nota la Guardia Civil. De ellos, han conseguido acceder a Ceuta un total de 602, de los que 132 han resultado heridos según la Cruz Roja. Se trata de una de las entradas más violentas y numerosas de los últimos tiempos, según fuentes policiales. Los agentes marroquíes han conseguido detener a centenares de personas en su suelo y la Guardia Civil ha devuelto a un contingente a Marruecos —se trata de devoluciones en caliente, que el Gobierno de Pedro Sánchez se ha comprometido a eliminar. Los migrantes que han conseguido saltar se han dirigido directamente al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), que estudia cómo atender a los migrantes porque en la actualidad ya está saturado.  

Según la Dirección General de la Guardia Civil, el salto en grupo a la valla —una frontera protegida por un doble vallado de 8,4 kilómetros de longitud y algo más de seis metros de altura—, se ha producido sobre las seis y media de la mañana, tras varios meses sin intentos parecidos, en la zona de la Finca Berrocal. Se trata del punto más débil de la frontera debido a áreas ciegas donde las cámaras no llegan a detectar a los inmigrantes. Durante algo más de una hora, los agentes marroquíes y los guardias civiles han intentado contener el asalto, aunque finalmente un grupo muy numeroso ha logrado entrar en Ceuta con cizallas para romper la valla, y han usado cal viva, lanzallamas caseros, palos y objetos cortantes contra los agentes para no ser detenidos.

La Cruz Roja de Ceuta, que ha movilizado a todos sus efectivos en la ciudad autónoma —todas sus ambulancias, dos vehículos de coordinación y dos de transporte asistido, así como 50 voluntarios, entre conductores, técnicos en emergencia, socorristas y enfermeros, informa de que ha atendido en total a 592 inmigrantes, de los que 132 estaban heridos, 11 de ellos han tenido que ser trasladados al Hospital Universitario de Ceuta por fracturas y heridas provocadas por las concertinas de la valla —siete con cortes importantes, tres por fracturas óseas y uno por luxación.

Varios inmigrantes, con las manos heridas por las concertinas de la valla. ver fotogalería
Varios inmigrantes, con las manos heridas por las concertinas de la valla.

Fuentes sanitarias citada por Europa Press y la Dirección General de la Guardia Civil aumentan a 16 los inmigrantes atendidos en dicho centro, de los que 13 han recibido el alta y dos de ellos van a ser intervenidos quirúrgicamente por "cortes profundos". Otro está siendo valorado en traumatología sin que se descarte que también tenga que ser operado.

Según fuentes de la Delegación del Gobierno en Ceuta, ha habido 11 agentes heridos. Cinco de ellos han sido asistidos en el hospital. Solo uno sigue en observación por haber recibido cal en los ojos.

Algunos agentes han sufrido trastornos respiratorios y conjuntivitis tras haber sido rociados con espráis caseros y cal viva, unas sustancias que es la primera vez que usan los inmigrantes. En un comunicado, la Asociación Española de Guardias Civiles ha denunciado que los inmigrantes han rociado a los agentes, además de con cal viva, con "excrementos y orín".

La Guardia Civil han explicado que otros agentes presentan "golpes, heridas y quemaduras" por el uso por parte de los migrantes de una "violencia inusitada" que ha incluido hasta la utilización de "radiales con baterías" para cortar la malla del doble vallado fronterizo, "escudos y protectores corporales artesanales y ofensivos". Esa valla todavía está coronada con alambres con cuchillas (concertinas) que el Ministerio del Interior está estudiando sustituir por elementos defensivos que causen menos daños. Una vez en territorio español, según la Guardia Civil, los indocumentados "han lanzado piedras a los agentes y a los vehículos oficiales". A tres de ellos les han roto los cristales. También se han recuperado "cócteles molotov y bolsas con hachís".

Entre gritos de alegría y besando el suelo español, los inmigrantes han recorrido las calles de la ciudad, en las que ha quedado un reguero de chanclas y prendas, y se han dirigido directamente al CETI, que acoge a unos 650 extranjeros, cuando su capacidad máxima son 520 plazas. En el CETI, se estudia montar módulos externos para darles acogida y se ha perimetrado toda la zona para que nadie se pueda acercar. En febrero del año pasado, tras la entrada de otro grupo de cientos de indocumentados, parte de ellos tuvo que quedarse durante varios días en tiendas de campaña militares instaladas en el parking del Centro Ecuestre anexo.

La causa del hacinamiento en el CETI es el bloqueo de las salidas hacia la Península por el colapso del servicio de acogida en el Estrecho, que ha obligado a cientos de personas a dormir al raso o en recintos improvisados tras el continuo flujo de pateras en el sur. Los 602 migrantes que han saltado la valla en Ceuta se suman a 1.300 personas rescatadas en el Estrecho y en el mar de Alborán desde el lunes. Incluso puede tratarse del mayor salto a la valla en la historia de Ceuta, según el diario digital El Pueblo de Ceuta

En lo que va de año, las entradas vía terrestre por Ceuta —lo que incluye saltos, en los bajos de camiones y en maleteros de coches entre otras formas de acceso ascienden a un millar de personas (571, según las cifras oficiales, más las 592 del salto de esta mañana); las entradas por Melilla suman 2.554 personas, por encima de las cifras de 2017.

Sin embargo, hasta el de hoy este año había habido “uno o ninguno” saltos a la valla, según fuentes policiales, que destacan que el mar había sido la principal vía de acceso porque Marruecos tenía perfectamente controlados a los subsaharianos, que malviven en el monte Gurugu a la espera de poder pasar a España. 

En septiembre del año pasado, tras dos saltos masivos en agosto, el entonces ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, informó en la comisión del ramo del Congreso de que en lo que iba de año se habían producido nueve saltos masivos con éxito. "Estos intentos se van sucediendo a lo largo del año, es un goteo constante", resumió.

Las autoridades españolas siempre han defendido los resultados de la cooperación con Marruecos, aunque en febrero del año pasado el ministro de Agricultura marroquí, el empresario Aziz Ajanuch, una de las mayores fortunas del país y amigo personal del rey alahuí, emitió un comunicado donde advertía que cualquier obstáculo respecto a los acuerdos agrícolas y de pesca entre Marruecos y la Unión Europea conlleva el riesgo de que se reanude “el flujo migratorio” que Rabat ha sabido “gestionar y mantener” con “esfuerzo sostenido”.

Horas después declaró a Efe: “¿Cómo queréis (los europeos) que hagamos el trabajo de bloquear la emigración africana y hasta la marroquí si hoy Europa no quiere trabajar con nosotros? ¿Por qué vamos a seguir haciendo de gendarmes y darles empleo (a los africanos establecidos en Marruecos)? (…) El problema de la emigración es muy costoso para Marruecos, y Europa debe apreciarlo en su justo valor”.

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