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Aznar vuelve a Génova

El expresidente del Gobierno se entrevista con Pablo Casado en la sede del partido, que hacía dos años y siete meses que no pisaba

Casado y Aznar, durante su reunión de hoy en Génova. ATLAS. Foto: PP

José María Aznar ha vuelto este martes al número 13 de la calle Génova, sede nacional del partido que presidió durante 14 años y que no pisaba desde hace 31 meses. Le invitó el nuevo presidente del PP, Pablo Casado, que la víspera se había reunido en el mismo despacho con Mariano Rajoy. El encuentro duró dos horas, media hora más que la cita con su predecesor, y se ha desarrollado "en un ambiente de confianza y de esperanza en el futuro", según fuentes populares.

La imagen habla de la nueva etapa abierta en el partido tras la elección de Casado como nuevo líder. Aznar ni siquiera estuvo invitado al congreso donde el pasado fin de semana, el PP eligió al sucesor de Rajoy. El presidente del comité organizador del cónclave, Luis de Grandes, habló, cuando le preguntaron por el motivo de esa ausencia, del "desdén" con el que el expresidente había tratado a la formación en los últimos años. Hacía tiempo que en Génova no le invitaban a sus fiestas y tampoco acudió al anterior congreso del partido, en febrero de 2017.  Este martes, sin embargo, eran todo sonrisas en Génova y el partido difundió un tuit con la foto del antiguo y el nuevo líder con este mensaje: "La suma de todos nos hace más fuertes y unidos".

La política internacional ha acaparado buena parte del encuentro, así como "los retos y desafíos que afronta España", según fuentes populares. Casado fue durante dos años jefe de gabinete de Aznar y vicesecretario de comunicación con Rajoy durante casi tres.

En las semanas previas al congreso que puso fin al debut de primarias del PP, Aznar aseguró que no quería interferir ni apoyar directamente a ningún candidato, pero subrayó en varias ocasiones que el expresidente socialista José Luis Rodríguez Zapatero prefería a Soraya Sáenz de Santamaría a Pablo Casado al frente del partido y emitió un comunicado, a través de su fundación, FAES, en el que llamaba "arrogantes" a algunos de sus antiguos compañeros.  "Hace unas pocas semanas, las apelaciones de José María Aznar a la reconstrucción del espacio de centro derecha [dijo que tenía que refundarse "desde la raíz"] fueron contestadas con la arrogancia habitual de los que atribuían al expresidente del PP 'estar fuera de la realidad' o aquellos otros que replicaban diciendo que a Aznar 'hace mucho tiempo que no se le entiende en el PP'. Hoy pocos dudan de que esta placidez con la que se quería describir el estado del partido solo existía en sus habituales despliegues de voluntarismo y que eran ellos los que estaban desconectados de una realidad que han insistido en ignorar a pesar de los continuos avisos del electorado", decía la nota.

Este martes ha entrado en la sede nacional del PP por el garaje, alrededor de las 12.30. Su última visita había sido el 21 de diciembre de 2015, en la primera reunión del comité ejecutivo nacional tras el descalabro electoral en las generales de la víspera, cuando los populares perdieron 3,6 millones de votos. Aznar se presentó entonces por sorpresa ante el comité ejecutivo para pedir una renovación "urgente" del partido.

En diciembre de 2016 dio un portazo al PP que parecía definitivo, cuando renunció a ser presidente de honor del partido.  Dirigentes populares expresaron entonces una sensación de “alivio” porque las duras criticas lanzadas desde FAES -presentó a los suyos como un partido acomplejado— habían colocado al PP en la tesitura de tener que defenderse de su propio expresidente y cargo honorífico. 

Casado fue elegido el sábado y ha recibido a Aznar este martes.Durante la campaña de primarias dedicó elogios al expresidente y criticó a quienes renegaban de él dentro de las siglas.  "No puede liderar el partido alguien que no está orgulloso de su pasado", declaró en su discurso al pedir el voto a los 3.000 compromisarios el pasado sábado. Las muestras de admiración y cariño eran mutuas. En 2015, Aznar había llegado a decir: "Si alguna vez me tiene que renovar alguien, que me renueve Casado, que es un tío fantástico”. Lo dijo en un momento donde nadie imaginaba que el PP iba a ser desalojado del poder por una moción de censura  y que hasta seis candidatos iban a presentarse a la batalla para suceder a Rajoy. 

Esta tarde, Casado ha recibido también al expresidente del PP Antonio Hernández Mancha, al que no conocía. El encuentro duró una hora. "Para salir a recuperar nuestro espacio perdido hay que reivindicar nuestra historia como partido, pues lo más importante es que hemos sido un partido político útil para los españoles", declaró tras reunirse con los tres expresidentes populares.

Este miércoles se verá con Soraya Sáenz de Santamaría para negociar la integración de su equipo en el nuevo organigrama del PP. Por la tarde, a las 18.00, será recibido en La Zarzuela por el Rey y al día siguiente celebrará el Barcelona el primer comité ejecutivo de la nueva era. Casado ha querido desplazar la cita a Cataluña para lanzar un mensaje "inequívoco" de que pretenden dar la batalla después del descalabro de las últimas elecciones autonómicas —el PP no obtuvo los votos necesarios para formar grupo parlamentario—.

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