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Las primarias afloran las divisiones de siempre en el PP de Feijóo

El barón gallego se refugia en el silencio mientras A Coruña y Pontevedra se movilizan por Casado y Ourense y Lugo se decantan por Santamaría

Baltar y Feijóo, durante un encuentro en la Xunta en marzo de 2017.
Baltar y Feijóo, durante un encuentro en la Xunta en marzo de 2017.

No ha habido aspirante a sentarse en el principal despacho de Génova 13 que no lo haya repetido: el PP de Galicia es el modelo a seguir porque es un partido “unido” y gana elecciones con mayoría absoluta. Las primarias que ha estrenado el partido que fundó Manuel Fraga han resquebrajado, sin embargo, la primera de esas virtudes. Los golpes de la dura pugna entre Soraya Sáenz de Santamaría y Pablo Casado han hecho emerger una sima en la formación que lidera Alberto Núñez Feijóo. Es el regreso subterráneo de viejas diferencias que el poder había logrado inhumar hasta ahora y el adiós al voto unitario de los 327 compromisarios gallegos que se presuponía en el arranque de la campaña.

La unidad monolítica del PP gallego es un mito alimentado por las victorias electorales de Feijóo y el pacto de no agresión que propician. En Lugo y Ourense siempre han mandado los rivales del presidente de la Xunta, que desde 2009 fracasó en sus intentos de imponerse también en estos territorios, y esas dos provincias son precisamente las que se han decantado por la exvicepresidenta del Gobierno. A Coruña y Pontevedra, por contra, respaldan a Casado, el candidato que más devoción ha declarado al líder de los populares gallegos y al que este ha brindado más gestos de apoyo mientras se refugia en el silencio intentando parecer neutral.

Tras la reunión semanal de su gobierno, Feijóo ha mantenido su resistencia a verbalizar sus preferencias y sobre las dispares voces que se han ido levantado en el PP gallego se ha limitado a defender la "libertad" de los compromisarios a revelar o no el sentido de su voto el próximo sábado. "Ambas [posturas] son perfectamente respetables: aquellos que han hecho público el sentido de su voto y aquellos otros que sabiendo lo que vamos a hacer, lo que queremos hacer o lo que hemos decidido hacer han decidido no hacer público el sentido de su voto", ha afirmado el presidente de la Xunta después de la ronda de contactos que, según él, ha mantenido con los cuatro presidentes provinciales de su partido.

Ourense es el feudo de los Baltar, uno de los clanes del sector de la boina del PP de Fraga, derrotado en la guerra de sucesión cuando Feijóo alcanzó la presidencia del partido en 2006. Ni siquiera ungido con el poder de la Xunta logró el de Os Peares desbancar a esta familia del trono ourensano. Intentó hacerlo en 2010 cuando el patriarca, José Luis Baltar, decidió ceder el cetro popular a su hijo José Manuel. Feijóo presentó un candidato alternativo, el ahora senador Juan Manuel Jiménez Morán, un desafío a los Baltar que desató una durísima campaña y que acabó con el barón ourensano sacado a hombros por su heredero y sus adláteres. En su discurso, el candidato de Feijóo fue incluso abucheado.

El intento de asalto al poder de Feijóo en el PP de Lugo en 2016 no fue mejor para el presidente de la Xunta. Su candidata alcanzó solo un 30% de los apoyos frente a Elena Candia, respaldada por el presidente saliente y rival de Feijóo en la sucesión de Fraga, José Manuel Barreiro, quien estos días ha pedido una lista de integración presidida por Sáenz de Santamaría. El hombre que lideró el PP lucense durante 14 años hasta que le pasó el testigo a Candia ha apelado a lo que hizo él cuando le disputó el liderazgo de los populares gallegos al ahora presidente de la Xunta. En los días previos al congreso, Barreiro accedió a que Feijóo encabezase el equipo que debía luchar por recuperar el Gobierno de la Xunta y él aceptó una vicepresidencia.

Doce años después de que Feijóo sucediera a Fraga, las primeras primarias en el PP nacional han hecho aflorar en Galicia todas estas diferencias, por vía analógica y digital. El presidente provincial de los populares coruñeses, Diego Calvo, ha expresado por Twitter su respaldo a Casado por el bien de la “renovación continua”. Y lo mismo ha hecho el líder del PP de Pontevedra, Alfonso Rueda, vicepresidente de la Xunta, quien además ha retuiteado todas las muestras de apoyo a ese candidato que han publicado dirigentes de la provincia, como la portavoz popular en el Ayuntamiento de Vigo y exconsejera del Gobierno de Feijóo, Elena Muñoz, y el recién elegido presidente del PP local de Pontevedra, Rafael Domínguez.

La voz discordante en Pontevedra la ha puesto la expresidenta del Parlamento Pilar Rojo, persona muy cercana a Mariano Rajoy, que se ha pronunciado por Santamaría. Al igual que Barreiro en Lugo, en Ourense Baltar se ha manifestado abiertamente, junto a otro cargo de relevancia autonómica como el presidente del Parlamento gallego, Miguel Santalices, a favor de la exvicepresidenta del Gobierno, la candidata que venció entre los militantes de su provincia. Ella ha dicho en campaña que quiere ganar “como gana José Manuel Baltar”, amo absoluto de la provincia en la que nació Feijóo pero donde nunca ha logrado mandar.