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“No queríamos primeros planos de las víctimas. Fuimos fríos”

David Armengou y Marcela Miret captaron el horror en Barcelona

Víctimas del atentado de Barcelona, el pasado 17 de agosto.
Víctimas del atentado de Barcelona, el pasado 17 de agosto.

David Armengou (Barcelona, 1966) no es fotógrafo profesional; es metalista, aunque dice que la fotografía le viene de familia: “Mi padre compraba buenos equipos fotográficos y ya de pequeño le ayudaba a revelar los carretes Kodak”. Armengou firma la imagen que ha obtenido el Premio Ortega y Gasset junto a su compañera Marcela Miret (Córdoba, Argentina, 1965), que tampoco es fotógrafa profesional y para quien esta imagen ha significado un antes y un después en lo que le gusta. "La fotografía periodística ha sido un gran descubrimiento”, comenta desde Argentina. Ambos trabajan ahora para consolidar su trabajo como fotógrafos profesionales.

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En el momento en que se produjo el atentado yihadista que convulsionó Barcelona, ambos estaban enfrascados en una sesión de fotos a una modelo en la calle Pintor Fortuny, una de las perpendiculares a La Rambla de Barcelona, donde tuvo lugar el atentado aquel fatídico 17 de agosto de 2017.

“Llevábamos varias horas haciendo fotos cuando escuchamos gritos y vimos un río de gente que huía de La Rambla. Nos acercamos y supimos que algo gordo había pasado”, comenta Armengou. “No dábamos crédito a lo que estábamos viendo, me quedé bloqueado y automáticamente empecé a hacer fotos”.

Cuando consiguieron un ordenador, seleccionaron las imágenes más generales. “No queríamos primeros planos de las víctimas. Fuimos fríos. Buscamos certificar con imagen gráfica lo que estaba pasando en Barcelona”, indica. “En ese momento la gente no necesitaba asistencia médica, los sanitarios estaban allí. Lo único que podíamos hacer era documentar un trágico acontecimiento”, comenta Miret.

La imagen que les ha valido el Premio Ortega y Gasset en la categoría de Fotografía la distribuyó la agencia Efe y al poco tiempo estaba ya en los principales periódicos de todo el mundo, incluido EL PAÍS. Los autores confiesan estar muy orgullosos del trabajo a pesar de haber sido la fotografía que más les ha dolido.

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