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La reapertura del trasvase del Tajo reaviva el enfrentamiento entre comunidades

El Gobierno prevé que en abril se pueda volver a mandar agua a la cuenca del Segura

Embalse de Entrepeñas, en Guadalajara.
Embalse de Entrepeñas, en Guadalajara.

Lejos de aplacar los ánimos, las abundantes lluvias de este marzo han reavivado el enfrentamiento entre comunidades autónomas por el agua. Castilla-La Mancha lamentó este jueves que pueda volver a salir agua de la cabecera del Tajo con rumbo al Segura. Mientras, los presidentes de Murcia y Valencia aplaudieron —y pidieron— que se reinicien las transferencias, que llevan diez meses paralizadas por la sequía. La ministra de Agricultura, Isabel García Tejerina, señaló este jueves a EL PAÍS que la previsión que manejan en su departamento es que “se pueda autorizar” en abril un nuevo trasvase entre esas dos cuencas.

Los dos embalses de la cabecera del Tajo —Entrepeñas y Buendía, ubicados entre las provincias de Cuenca y Guadalajara— se han beneficiado de las recientes lluvias y casi han duplicado el agua que acumulan durante este mes. A más de 300 kilómetros de distancia, los agricultores de Alicante, Murcia y Almería han estado siguiendo la evolución de estos dos pantanos porque de esos embalses sale el agua del trasvase que sirve para regar sus cultivos y, en menor medida, para el abastecimiento humano. La última transferencia de agua data de mayo de 2017. A partir de junio el nivel de ambos embalses bajó tanto que la normativa vigente impidió trasvasar.

Pero el martes pasado se volvió a superar ese límite (que está en los 400 hectómetros cúbicos y este jueves por la tarde los dos embalses sumaban 412) y los regantes del levante piden que vuelva el agua a fluir por el acueducto del Tajo-Segura hasta sus campos.

La ministra sostuvo que la “previsión” es que en unos días se pueda autorizar. Pero abogó por cumplir con lo que fija “la norma de explotación del trasvase”. Esa regulación indica que los datos que deben tomarse como referencia son los del nivel del embalse a principios de mes. Si se supera el límite de los 400 se debe reunir una comisión técnica, que está formada por la Confederación Hidrográfica del Segura, la del Tajo y el ministerio. De esa reunión —que previsiblemente se celebrará el miércoles 3 de abril, según fuentes ministeriales— saldrá un informe en el que se fijará si se trasvase ese mes agua y qué cantidad. El tope es de 20 hectómetros cúbicos. Porque, aunque los dos embalses de la cabecera superan los 400 hectómetros cúbicos,el umbral legal para ceder agua, en realidad están al 16% de su capacidad, muy por debajo del conjunto de la cuenca del Tajo, que supera el 62%. A ese 16% se refirió ayer el consejero de Agricultura de Castilla-La Mancha, Francisco Martínez Arroyo (PSOE): “Cualquier persona con sentido común se da cuenta de que no se puede ni se debe autorizar un trasvase”, lamentó.

Sin embargo, el presidente de Murcia, Fernando López Miras (PP), defendió en declaraciones recogidas por Efe que la decisión de trasvasar está “basada en la ley” y no en “opiniones políticas”. En la misma línea, el presidente de la Generalitat de Valencia, el socialista Ximo Puig, instó al Gobierno central a “activar”.

Nuevas transferencias

En el pacto del agua que el Ministerio de Agricultura pretende cerrar este año la intención es explorar la posibilidad de acometer algún nuevo trasvase. No se trataría de proyectos como el del Ebro -que fracasó al ser una iniciativa que el PP intentó sacar adelante en solitario- sino de algunas transferencias entre cuencas que algunas comunidades autónomas han planteado, como indica Isabel García Tejerina. La ministra incluye en ese listado el trasvase de agua de los ríos Tinto, Odiel y Piedras al Guadalquivir -que ya se tramita como ley en el Congreso con el apoyo del PSOE y Ciudadanos- o el del embalse de Iznájar hacia las cuencas mediterráneas andaluzas. En ambos casos, la Junta de Andalucía, en manos del PSOE, pide estos trasvases.

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