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La “inusual limpieza” que delató el último gran alijo de Sito Miñanco

La Policía localizó el escondite de 3.800 kilos de cocaína tras sospechar de la ausencia de grasa en la cocina del barco que la transportaba

El Thoran, un remolcador con bandera de las Comora, navegaba en la madrugada del pasado 2 de octubre a 530 millas al noroeste de las islas Canarias cuando agentes del Grupo Especial de Operaciones (GEO) de la Policía Nacional lo abordó. Sus siete tripulantes —seis de nacional turca y uno natural de Azerbaiyán— fueron detenidos sin oponer resistencia. Con ellos caían también cerca de 3.800 kilos de cocaína procedentes de Colombia, el último gran alijo que José Ramón Prado Bugallo, Sito Miñanco, intentaba introducir en España, según se recoge en el auto de prisión dictado el pasado 7 de febrero contra el narco gallego por la juez de la Audiencia Nacional Carmen Lamela. EL PAÍS ha tenido acceso a los informes policiales que detallan por qué se sospechó del barco y el detalle que desveló el escondite en el que viajaba el estupefaciente tras cinco horas de registro. La "inusual limpieza" de la cocina del buque, "libre de polvo y de grasa" permitió a los agentes localizar los fardos con la droga bajo los muebles y el suelo de la estancia.

La primera alerta sobre la posible presencia de un alijo a bordo del Thoran llegó a la España el pasado 20 de septiembre. La Dirección Antinarcóticos de la Policía Nacional de Colombia envió a sus colegas en Madrid sus sospechas de que el remolcador "parece haber cargado una gran cantidad de sustancia estupefaciente, concretamente cocaína, mediante lanchas rápidas" a escasas millas náuticas de las aguas territoriales del país sudamericano. Las autoridades colombianas apuntaban que el barco se encontraba ya "rumbo a España", el último país en el que se tenía constancia que había tocado puerto. Las gestiones de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (UDYCO) de la Policía revelaron que, efectivamente, el Thoran había zarpado del puerto de Las Palmas de Gran Canaria el 2 de agosto. Al salir, había declarado que su destino era el puerto senegalés de Dakar. Sin embargo, un mes después el sistema de localización de la nave revelaba que se encontraba a muchas millas náuticas de aquel destino. En concreto, muy cerca de las costas de Guyana. Allí había desconectado sospechosamente el sistema de localización y se perdía su rastro.

Las gestiones de la policía española permitieron determinar que, al salir de España, la tripulación del barco estaba compuesta por siete marineros, la mayoría turcos. Dos de ellos no eran desconocidos para los investigadores. Hakan K. y Turgut B. habían sido detectados anteriormente a bordo de otro barco del que se sospechó que podía haber llevado estupefaciente oculto. También constataron que entre los integrantes de las anteriores tripulantes del Thoran también hubo otros investigados por narcotráfico. Uno de ellos había viajado a bordo de un buque llamado Tiger II en el que las autoridades británicas habían aprehendido 3 toneladas de cocaína en diciembre de 2015.

"Se observa como diferentes marineros se van moviendo entre barcos sin ninguna conexión legal entre sí, ya que no pertenecen a la misma flota o armadores, ni tienen las mismas banderas, ni puertos de origen ni actividades económicas coincidentes", destaca la UDYCO en el informe que el pasado 27 de septiembre remitió a la Fiscalía Antidroga para solicitar el abordaje del buque. En el mismo documento, la policía española señalaba que ya en 2015 la agencia antidroga de EEUU había alertado de "la existencia de una organización criminal turca que estaría coordinando todos estos buques, con el fin de realizar envíos de toneladas de diferentes tipos de estupefaciente con destino Europa". Para entonces, la Policía española tenía localizado al Thoran a 850 millas náuticas de las islas Canarias, por lo que envió para interceptarlo a un grupo del GEO a bordo del Fulmar, una de las embarcaciones de Vigilancia Aduanera.

El abordaje se produjo, finalmente, el 2 de octubre a las 00.20, al noroeste de las islas Canarias. Cuatro días después, el barco llegaba custodiado por la Policía al puerto de Cádiz, donde se iniciaba poco después un registro que duraría más de cinco horas. Según recogen los informes policiales, en los camarotes de la tripulación, los agentes solo localizaron equipos informáticos, cuadernos con anotaciones y teléfonos móviles, pero ningún rastro de la cocaína. Fue en la cocina donde finalmente apareció el estupefaciente. Los expertos antidroga comenzaron a sospechar que podía encontrarse en esta estancia al descubrir que una pared "se encuentra inusualmente limpia, libre de polvo y de grasa, sobre todo al compararla con las paredes de la despensa anexa". El documento policial recoge que también llamó "poderosamente la atención" que el suelo de la cocina mostraba signos de haber sido "instalado recientemente, mientras el suelo de la despensa mostraba un envejecimiento más evidente producido por un uso más prolongado".

Tras retirar los muebles de la cocina, los policías realizaron "varios punzados en el suelo" hasta localizar "una escotilla oculta bajo una serie de losas unidas entre sí". El informe policial detalla que los pernos de dicha escotilla no mostraban ni óxido ni desgaste, lo que apuntaba a que su instalación era reciente. Al abrir la trampilla, los agentes localizaron el escondrijo, en realidad uno de los depósitos del fuel del barco. En su interior, los agentes intervinieron 165 fardos, cada uno con 20 paquetes individuales "en forma de ladrillo" de un kilo de peso. Las pruebas permitieron comprobar que "la sustancia pulverulenta blanca" que contenían era cocaína. En total, el Thoran transportaba 3.768 kilogramos que, tras adulterarse, podían haber alcanzado un precio de venta en la calle superior a los 222 millones de euros, según se recoge en el informe policial. Era el mayor alijo de droga incautado en 2017 y, ahora, el mayor quebradero de cabeza de Sito Miñanco.

Dos jueces para investigar la aprehensión de 3.768 kilos de cocaína

La instrucción de la causa por la aprehensión de cerca de 3.800 kilos de cocaína a bordo del Thoran ha sido dirigida durante casi cinco meses por el titular del Juzgado Central de Instrucción 4, Fernando Andreu, que fue quien autorizó el asalto y posterior registro del remolcador al encontrarse de guardia cuando la Policía pidió autorización para abordarlo. Sin embargo, el pasado 16 de febrero Andreu dejó de ser el instructor y se inhibió en favor de su compañera de la Audiencia Nacional Carmen Lamela, quien desde 2016 tenía abierta la investigación que desembocó en el arresto de Sito Miñanco.

En el auto por el que esta mandó a prisión el pasado 7 de febrero al narco gallego, Lamela citaba expresamente este alijo de droga. El documento judicial detallaba que, al menos, 700 kilos de los 3.768 intervenidos iban a ser descargados en España. Y añadía que, tras la interceptación del Thoran, la banda de Sito Miñanco había hundido las barcas planeadoras con las que supuestamente iba a recoger el cargamento en altamar.

Sin embargo, en la documentación del sumario instruido hasta la semana pasada por el juez Andreu -y a la que ha tenido acceso EL PAÍS- no figura ninguna mención al narco gallego ni a ningún otro traficante español. De hecho, los abogados de Sito Miñanco intentaron personarse en la causa tras el arresto de este y conocer por qué se le implicaba en el mismo, pero el magistrado lo rechazó con el argumento de que entonces solo estaban como imputados los siete marineros que viajaban en el Thoran. Tras la unión de ambas causas, las pruebas de la supuesta conexión entre el narco gallego y el alijo sigue bajo el secreto de sumario que mantiene sobre sus pesquisas la juez Lamela.

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