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Una soldado denuncia una violación grupal durante una fiesta con compañeros en Antequera

La militar, que no recuerda casi nada y sospecha que pudo ser drogada, dio positivo en barbitúricos

Exterior del Acuartelamiento Aéreo de Bobadilla. En vídeo, declaraciones del abogado de la soldado, Javier Rincón.

Una soldado de la sección de policía militar ha denunciado una violación grupal en el acuartelamiento aéreo de Bobadilla (Málaga) tras una fiesta con otros compañeros con motivo de la celebración de la Virgen de Loreto, patrona del Ejército del Aire, el pasado 10 de diciembre, según ha avanzado este jueves el programa Espejo Público, de Antena 3 y ha confirmado EL PAÍS. La militar denunció los hechos en la comisaría del Cuerpo Nacional de Policía de Antequera (Málaga) y también ante sus superiores, por lo que tanto el Juzgado de Instrucción número 1 de dicha localidad como el Juzgado Togado Militar Territorial número 24 de Sevilla han abierto deligencias.

La denunciante, que lleva ocho años destinada en la base de Bobadilla, relata en su denuncia cómo salió a tomar algo con otros militares a un bar cercano, el pub Gabbana. Al día siguiente, cuando despertó, le dolía la cabeza y no recordaba nada. Se lo contó a un cabo mayor y a una compañera, que le hicieron una prueba para determinar si había sido drogada. Dio positivo en barbitúricos. La soldado ha presentado tres denuncias, la primera el día 12 y las otras, según ha contado, después de haber recordado más detalles de lo sucedido.

Una compañera de la militar ha declarado que aquella noche había cola en el pasillo para acceder a la habitación de la denunciante y que los que estaban fuera esperaban a que el hombre que en ese momento estaba dentro aullase. Era la señal de relevo, según el relato ofrecido por el programa de Antena 3. La soldado afirma que recuerda haberse levantado a las cuatro de la madrugada para ir al baño y que en ese momento llevaba las medias puestas. Según recoge la denuncia, en la prenda había restos de lo que parecía semen.

"Poco a poco me están viniendo recuerdos de lo que pasó esa noche. Tengo vagos recuerdos con la luz de la habitación encendida, un hombre de tez morena me movía mientras me cogía del brazo y me decía cosas. También recuerdo a otro hombre con una respiración muy profunda, notaba el contacto en su costado izquierdo", relata la soldado en su denuncia. La militar asegura que esa noche tenía pensado dormir en la habitación de una compañera, pero que esta se fue sin darle las llaves.

En la denuncia inicial, la soldado afirma que las cervezas que tomó aquella noche tenían un sabor amargo, pero que en aquel momento no le dio importancia. La mujer explica que un cabo mayor le contó que, sobre la una de la madrugada, la acompañó a la base militar porque estaba "un poco perjudicada", le puso el pijama, la acostó y se fue. La soldado recuerda que había acudido al bar con cuatro compañeros, aunque dos de ellos no se le acercaron y le pareció raro porque "siempre están de broma". Uno de ellos, cuenta, le presentó a un amigo suyo, un hermano de las limpiadoras con el que estuvo hablando.

En las denuncias posteriores, según asegura el programa Espejo Público, la mujer especifica que, en el bar, un grupo de hombres la rodearon, comenzaron a tocarla y, mientras ella intentaba evitarlo, uno de ellos le dijo al oído: "No veas cómo me vienes". Después, se alejaron y el cabo mayor que había ido al bar con ella se acercó a preguntarle qué había ocurrido. "Me sentí como un saco de carne", dijo ella, según recoge la denuncia.

En su declación judicial, la militar ha relatado otra agresión sexual que sufrió en septiembre pasado dentro del acuertalamiento, lo que ha provocado que se abran piezas separadas tanto en la jurisdicción ordinaria como en la militar para investigar estos nuevos hechos, aunque la primera está en fase de inhibición en favor de la segunda, según ha informado el Ministerio de Defensa.

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