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EP Verdad BLOGS Coordinado por José Manuel Abad

Cada vez hay menos menores delincuentes

Los delitos graves cometidos por adolescentes en España son puntuales. Desde 2010 las infracciones penales se han reducido en un 30%

Edificio donde se produjo el asesinato de dos ancianos en Bilbao.
Edificio donde se produjo el asesinato de dos ancianos en Bilbao.

Los actos violentos por los que tres menores de edad han sido detenidos en Bilbao son graves, pero más excepcionales de lo que la sucesión de noticias de estas semanas hace pensar. El descenso es constante en los últimos años, tanto en las cifras de infracciones penales cometidas por adolescentes como en las condenas que se les impone.

Casi 13.000 personas de entre 14 y 17 años fueron condenadas por la vía penal en 2016, último año con datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Supone un descenso del 30% con respecto a 2010. En otro tercio se redujeron las infracciones penales cometidas en ese mismo periodo: se registraron casi 22.000, cuando habían llegado a superar las 30.000 tan solo seis años antes. El aumento escalonado que se dio entre 2007 y 2010 ya se ha superado: 2016 fue el año con menos infracciones de la última década.

Un descenso sostenido no quiere decir que no haya que preocuparse por los casos aislados. “Los asesinatos y las violaciones son hechos puntuales, aunque no anecdóticos. Las infracciones de menores suelen ser destrozos o hurtos. Se trata un tipo de infracción sin pensar, lúdica, grupal, en la que uno se potencia al otro, o se comete bajo el efecto de sustancias”, explica Javier Urra, quien fue el primer Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid. “Aunque me preocupa que últimamente está aumentando la violencia filoparental y de género. La delincuencia juvenil va claramente a menos, pero estos últimos tipos deben ponernos en alerta”, continúa.

“La reducción en los últimos años de los índices de criminalidad en menores en España es clara. Más aún, diría que se trata de una reducción general de los delitos en España. Pero claro, casos como los de Bilbao llaman mucho la atención”, señala Laura Pozuelo, profesora de Derecho Penal de la Universidad Autónoma de Madrid. “Los de este tipo los conocemos por su nombre, y eso es porque realmente son muy pocos”, incide.

Los adolescentes suelen ser condenados por delitos patrimoniales: la infracción más común por la que se impusieron condenas en 2016 fue el robo, con una cuarta parte del total. “La reducción de las infracciones se debe a que funcionan la educación y la prevención, o que los menores empiezan a descubrir que lo que dicen los medios de que hay impunidad no es verdad”, destaca Urra.

Ceuta presenta la peor tasa de menores condenados por cada 1.000 habitantes en el rango de edad mencionado (38,7), seguida por Baleares y Canarias, como se puede comprobar en el mapa. La clasificación la cierran Aragón, Galicia y, en último lugar, Madrid (con una tasa de 3,7). El País Vasco registra una tasa de 6,4.

Las sentencias penales a las que se refiere el INE, que recoge datos del Registro Central de Sentencias de Responsabilidad Penal de los Menores, muestran que 8 de cada 10 menores condenados eran hombres, y las dos restantes, mujeres. El 80% de los condenados eran de nacionalidad española. Sin embargo, como explica el INE, “la tasa de menores por cada 1.000 habitantes de 14 a 17 años fue casi tres veces superior en los menores de nacionalidad extranjera (17,2) que en los de nacionalidad española (6,3)”.

Cuando aún no se han cumplido 14 años, en España se es inimputable. Entre los 14 y los 17 años se aplica la ley orgánica que regula la responsabilidad de los menores, que enumera las medidas que los jueces de menores pueden imponer a quienes hayan delinquido. “Las leyes penales se han ido endureciendo, sobre todo en 2003 y 2006. Aunque la tendencia es que los jueces tiendan a no aplicar la respuesta más dura”, detalla Pozuelo. En 2016, se impusieron 21.500 medidas. Las más comunes fueron la libertad vigilada, la prestación en beneficio de la comunidad y el internamiento en régimen semiabierto. La más restrictiva, el internamiento en régimen cerrado, es más residual.

La tasa de menores condenados por cada 1.000 habitantes en el rango de edad de los 14 a los 17 se sitúa así en el 7,2: de cada 1.000 adolescentes residentes en España, siete fueron condenados por sentencia firme en un juzgado de menores debido a alguna infracción. En comparación, para la población de los mayores de edad la tasa es de 7,1.

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