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El caos por la gestión de la nevada cerca al Gobierno en el inicio de año

El Ejecutivo trata de desviar las críticas y espera a que pase el aluvión de reproches

El ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, y el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, este lunes.

Mientras el Gobierno, incapaz de asumir responsabilidades por el caos de la AP-6 del pasado fin de semana, afronta su primer gran problema de gestión sin poder escudarse como antaño en la mayoría absoluta, la oposición se ha lanzado este lunes unánimemente a exigir explicaciones. El PSOE, Podemos y Ciudadanos han registrado sendas peticiones en el Congreso para solicitar la comparecencia de los ministros de Interior y Fomento. También la del director general de la DGT, Gregorio Serrano, que ha llegado a descargar las culpas en los automovilistas por tomar "decisiones poco acertadas". Los socialistas han pedido su cese.

Con palabras muy duras —"caos", "descoordinación" o "nefasta gestión"—, la oposición ha descrito este lunes el operativo desplegado por el Gobierno para afrontar la fuerte nevada caída el sábado, que dejó a más de 3.000 vehículos atrapados en la AP-6. Durante 18 horas, miles de personas permanecieron encerradas en sus vehículos sin comida, agua, información y asistencia, según sus testimonios. Todo, por la "grave imprevisión" del Ejecutivo, según recalcan los socialistas, que han registrado en el Parlamento la petición de comparecencia urgente del ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, y del titular de Interior, Juan Ignacio Zoido.

Ciudadanos y Podemos también han pedido que ambos den explicaciones en el hemiciclo. "El caos que se ha producido demuestra la falta de coordinación. No vamos a pedir ninguna dimisión antes de escuchar a los ministros. No somos como el PP [en referencia a cuando Rajoy, entonces en la oposición, pidió la salida de Magdalena Álvarez (PSOE), ministra de Fomento]", ha dicho Albert Rivera.

Ante todo este aluvión de críticas, el Gobierno se ha limitado a sacudirse los reproches y espera a que escampe. De la Serna, que se encontraba en Santander el sábado, insiste en desviar la responsabilidad hacia la concesionaria de la autopista, Iberpistas, a la que abrió un expediente informativo. El titular de Fomento asegura que activó su gabinete de crisis a las 18.30 de ese mismo día y que el ministro se trasladó a Madrid el domingo. Zoido, que estaba en el partido de fútbol entre el Sevilla y Betis durante el inicio de los problemas y que no dejó la capital hispalense hasta el domingo, ha decidido no comparecer públicamente en estos dos días.

Zodio ha optado, este lunes, por no ofrecer una rueda de prensa tras la conclusión del Comité Estatal de Coordinación sobre Vialidad Invernal. Un órgano que ha propuesto flexibilizar la activación de la Unidad Militar de Emergencias (UME) en casos de bloqueos de carreteras por las inclemencias del tiempo, de tal forma que, además de las comunidades, delegaciones y subdelegaciones del Gobierno, la pueda solicitar la Unidad de Valoración de Riesgos, integrada por la Dirección General de Protección Civil, DGT y la Agencia Estatal de Meteorología. No obstante, el próximo miércoles se reunirá el Comité de Seguridad Vial para analizar lo ocurrido este fin de semana en la AP6 y estudiar los posibles fallos que se produjeron, según informa Patricia Ortega Dolz.

Competencias de la DGT

"Desde que comenzaron las retenciones, Zoido estuvo en todo momento informado e informando al presidente del Gobierno sobre las incidencias de tráfico con motivo del temporal de nieve", asegura Interior, que matiza que "hasta las 22.50 Iberpistas no informó de que había un problema con la nevada". En su lugar, Gregorio Serrano ha asumido el protagonismo. Pero, también, para echar balones fuera. El máximo responsable de Tráfico, que permaneció en Sevilla hasta el domingo, ha señalado a la empresa concesionaria: "La DGT tiene la competencia de controlar miles y miles de carreteras, y no hubo incidencias graves. La AP-6 es una autopista de peaje que tiene su propio centro de gestión y su propia forma de controlar esa vía". Y también ha apuntado a los automovilistas por "la decisión, quizás poco acertada, de algunos conductores que, sabiendo o teniendo información de las características de la nevada que iba a caer en esa zona, se adentraran a viajar sin cadenas ni neumáticos de invierno, a unas horas donde la noche se iba a echar encima y podía traer problemas".

Ante todo esto, el Defensor del Pueblo ha iniciado este lunes una actuación de oficio para aclarar "el origen de la responsabilidad" por el colapso de las carreteras: "Parece deducirse la existencia de disfuncionalidades". El sindicato CSIF ha destacado la "falta de liderazgo" de la DGT y Fomento en la gestión. El RACE ha reclamado "un análisis urgente de los planes de vialidad invernal". Y la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha puesto en marcha una acción judicial colectiva para que los afectados puedan recibir una indemnización por los posibles daños sufridos.

Un guardia civil: "A palazos sacas 30 coches, no 3.000"

Patricia Ortega Dolz

La primera nevada importante del año puso de relieve, aparte de la falta de previsión y la descoordinación, la carencia de medios materiales y humanos de la Dirección General de Tráfico. “A palazos podemos sacar 30 coches, pero no 3.000”, dice uno de los guardias implicados en las tareas de rescate de los vehículos atrapados en la AP-6 el día de Reyes, señalado para la operación retorno. Palas, eslingas (cuerdas fuertes) y barras para arrastrar a los vehículos. Esos fueron los medios con los que contaron “un puñado de guardias” que trataban de desatascar esa autovía de peaje. “Podíamos llegar a los de la cola, pero era imposible llegar al meollo”, aseguran. “Iberpistas no informó correctamente de los riesgos de entrar en esa vía, debían haber cortado —como otras veces— el acceso mucho antes, a la altura del kilómetro 100 de la A-6, cuando vieron desde su puesto de control que se atascaban los primeros vehículos, o haber hecho un bypass para desviarles, y no lo hicieron, dejaron que siguieran entrando con unos mensajes en los carteles que no eran disuasorios”, asegura un guardia de tráfico que trabaja en la zona. “Si a eso, a la nevada y a la operación retorno, le sumas que cada vez hay más guardias de tráfico en oficina (cobrando seguras productividades) y menos en las carreteras, el caos está asegurado”, describe.

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