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El PP se apoya en Rajoy para intentar evitar la irrelevancia en Cataluña

"Seremos importantes", dice el líder, que intenta contener las críticas internas a Albiol

Mariano Rajoy y Xavier García Albiol, tras el cierre de la campaña. FOTO: AFP / VÍDEO: ATLAS

El PP afronta  el 21-D en clave nacional. Sus dirigentes han asumido que Xavier García Albiol empeorará sus resultados de 2015 —perderá casi la mitad de sus escaños, según Metroscopia— y esperan que una derrota de los independentistas ante Ciudadanos refuerce al menos el mensaje de que el Gobierno acertó al aplicar el artículo 155. Con el partido de Albert Rivera al alza, Mariano Rajoy ha asumido el peso de una campaña en la que su discurso se ha dirigido a toda España. El mejor seguro contra el independentismo, ha defendido, es que el PP siga en La Moncloa.

“Somos representantes del lado bueno de esta historia”, ha dicho Rajoy ante las casi 1.000 personas que han llenado el mitin de cierre de campaña de su formación este martes. “Hemos sido, somos y seguiremos siendo un partido muy importante en Cataluña. ¡Si no al tiempo!”, ha añadido. Y ha rematado con un mensaje interno ante posibles críticas por un mal resultado: “Somos un partido unido y cohesionado en las buenas y en las malas, que es lo que distingue a unos de otros”.

El PP ha intentado poner en valor que Rajoy es quien ocupa La Moncloa y quien tiene la capacidad de actuar contra los partidos independentistas si estos vuelven a apostar por la ruptura tras el 21-D. El presidente se ha volcado en la campaña para rescatar el voto de los cientos de miles de catalanes que apoyaron al PP en las elecciones generales de 2016 —462.637 en total— y que no lo hicieron en las autonómicas de 2015 —348.444, un déficit de más de 114.000—. A ellos se dirige siempre Rajoy con una frase que es la medida de la inquietud que genera en el PP el ascenso de Ciudadanos: “Aquí todo el mundo habla, pero las decisiones las toma quien las toma”.

“El PP simboliza algo más que Ciudadanos. A nosotros los independentistas nos ven como el enemigo”, argumentó ayer uno de los principales consejeros del PP, en referencia a la activación del artículo 155. “El PP simboliza al gobierno de España”.

El PP asumió desde el inicio de la campaña que sus opciones pasaban por convertir sus escaños en la llave para formar un gobierno constitucionalista con Ciudadanos y el PSC. No obstante, el progresivo asenso del partido de Albert Rivera en las encuestas catalanas y nacionales introdujo matices en el discurso de sus portavoces — “No es posible una alternativa frente a los independentistas sin un PP fuerte”—. Ahora, los estrategas de la formación intentan convencer a los indecisos. Y confían, también, en que el voto oculto ayude al PP a alcanzar entre siete y ocho diputados.

“El PP va a ser decisivo”, ha clamado Albiol. “Pido un reconocimiento [en las urnas] hacia el partido del Gobierno que ha tenido el valor de poner los puntos sobre las íes al independentismo”, ha seguido. “Nos hemos partido la cara y lo volveremos a hacer”.

Sin embargo, ninguno de los analistas del partido apuesta por repetir el resultado de 2015 —11 escaños— y el de 2012 —los 19 diputados de Alicia Sánchez-Camacho— parece irrepetible a corto plazo. Una muestra del desgaste de las siglas del PP en Cataluña.

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