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Rajoy, en el nido de la serpiente

Entre gritos de "¡presidente!" y "¡fuera!", Rajoy evoca el día que conoció a Puigdemont en Girona

Xavier García Albiol, Mariano Rajoy y Maria Àngels Olmedo en Figueres.
Xavier García Albiol, Mariano Rajoy y Maria Àngels Olmedo en Figueres.

El último día de campaña, Mariano Rajoy visita “el nido de la serpiente”, en definición de un integrante de la cúpula del PP. Girona es la ciudad del expresidente Carles Puigdemont; la provincia con más votos independentistas de Cataluña; y el escenario de un disputado esprint entre el PP y la CUP con el 21-D como meta. Los dos partidos se juegan un escaño que se decidirá por un puñado de votos. Y para que lo gane Xavier García Albiol, Rajoy dedica este martes a visitar dos puntos de la circunscripción viajando en la línea de AVE que él mismo inauguró en 2013 junto a Felipe VI, Artur Mas y el propio Puigdemont. Figueres y Girona, la ciudad en la que se recluyó el expresidente antes de viajar a Bruselas (Bélgica) para evitar la acción de la justicia española, acogen al presidente que activó el artículo 155.

"Aquí nos recibió un alcalde", recuerda Rajoy sobre su primer encuentro con Puigdemont, motivado por la inauguración del AVE. "Normalmente, en esas situaciones el alcalde pronuncia unas palabras, presume de lo bueno y positivo que es para su ciudad disponer de una infraestructura como es la alta velocidad, pero no se queja ni protesta", prosigue. "Sin embargo, hay gente  que se quejó, que protestó y que sigue quejándose y protestando", añade en referencia al expresident, destituido en octubre al amparo del artículo 155 de la Constitución. "Mientras tanto, nosotros seguimos haciendo infraestructuras. La próxima será el corredor Mediterráneo, que también vendremos a inaugurar". Y remata: "No puede convertirse al Gobierno de Madrid en el adversario político".

"Hoy que estamos en la tierra de Puigdemont, en su provincia, le quiero decir una cosa muy clara: nos estamos jugando algo tan serio como la pertenencia de este país", le continúa Albiol. "España es un país en el que desde hace siglos todos avanzamos en la misma dirección", argumenta. "Y lo que no va a permitir Mariano Rajoy y el Gobierno de España es que esa historia, ese proyecto de 500 años, lo pretenda liquidar un señor en tres meses".

De buena mañana, el líder nacional el PP visita el Museo del juguete de Figueres. Allí recuerda cómo de niño jugaba a las canicas, las “bolas y quiricolas” de su infancia. Es un oasis en la tensión de estos días repletos de mítines, hasta cuatro en tres jornadas. El espejismo queda roto pronto. A la puerta del museo, decenas de personas se dividen entre gritos de “libertad, libertad”, bramidos de “fuera, fuera” y aplausos acompañados de sonoros “presidente, presidente”. Un cordón policial separa a Rajoy y a Albiol de los curiosos. Sin embargo, la escena es una pequeña muestra de la división social de Cataluña, y de las dificultades que tendrá el PP para traducir los esfuerzos de su líder en un buen resultado en las urnas.

“A nosotros los independentistas nos ven como el enemigo”, reflexiona luego un líder nacional de la formación, lamentando los escraches que han sufrido sus representantes durante la campaña electoral del 21-D. “El PP simboliza algo más que Ciudadanos”, sigue en referencia a la activación del artículo 155 de la Constitución y al gran rival electoral de la formación de Albiol. “El PP simboliza el gobierno de España”.

Rajoy pondrá punto final a su visita a Cataluña con un discurso en el mitin de cierre de campaña del PP, que se celebrará esta noche en Barcelona. Será el cuarto en tres días. Una implicación sin precedentes. Ante las malas previsiones de las encuestas para el PP (seis escaños como máximo, según Metroscopia), el presidente del Gobierno ha asumido en primera persona el mando de la campaña. Y ha visitado las cuatro provincias catalanas y sus principales ciudades. También la de Puigdemont.

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