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Los candidatos debaten en TV3: Más de lo mismo

Los candidatos a la presidencia de la Generalitat reiteran argumentos en la televisión catalana

Debate de los candidatos a la presidencia de la Generalitat en TV3.
Debate de los candidatos a la presidencia de la Generalitat en TV3. EL PAÍS

Al tercer debate de la campaña, el de TV3, los candidatos han de llegar forzosamente aburridos de escucharse los mismos argumentos. Por eso resulta extraño que todavía se pisen las intervenciones produciendo una cacofonía que resulta irritante para el espectador. Vicent Sanchis, el moderador, no intervino con su opinión en el debate y rehuyó un intento de Xavier García-Albiol de meterlo dentro cuando le sacó unas antiguas declaraciones suyas acusando al PP de incitar a la violencia fascista. Sanchis evitó el protagonismo que tuvieron en otros debates colegas como Mònica Terribas y se limitó a una administración del tiempo y, eso sí, a una ineficaz distribución de turnos de palabra que los candidatos no siempre obedecían. El propio Sanchis habló de que había “cierto caos” en determinados momentos y pidió que sus invitados “tuvieran piedad del moderador”

La mayor novedad de la noche, consistió en que representantes de entidades civiles plantearan preguntas a los ponentes, escogiéndose por la lejanía ideológica y poca afinidad política entre la entidad y el candidato a quien dirigían la pregunta. Hubo algunos episodios curiosos. Inés Arrimadas, por ejemplo, esquivó titubeante una pregunta muy concreta –son las más difíciles- sobre si dejaría de exigir el conocimiento del catalán al profesorado. Y Xavier Domènech no pudo evitar la sonrisa cuando le preguntaron a qué bloque apoyaría tras las elecciones. “Es una pregunta que no me han hecho nunca”, dijo con fatigada ironía. Es la pregunta que le persigue durante toda la campaña.

Arrimadas y Marta Rovira tuvieron algún vis-a-vis, apenas audible para la audiencia, como dolidas todavía por el célebre Salvados que protagonizaron. Si una máquina calculara el índice de redundancia en estos debates, los resultados serían escandalosos. Albiol volvió a hablar de sus encuentros con hoteleros y taxistas y Jordi Turull repitió con insistencia una frase que debe pensar que es impactante (“que regrese el presidente 130 de la Generalitat y que no venga el presidente 155”). La usa para defender la restitución del Gobierno de Puigdemont aunque les elecciones las gane otra lista. Lo de la restitución ignorando los resultados electorales irritó hasta a Miquel Iceta, mientras que Rovira, astutamente, no decía ni pío. El candidato más respetuoso con los turnos fue Carles Riera de la CUP.

TV3 colocó a los candidatos detrás de atriles, como también hizo La Sexta en el debate del domingo. Quizá el que, en la Sexta, estuvieran más cerca los unos de los otros, en un plató más modesto, ayudó a que hubiera menos alboroto. Eso y que Ana Pastor, que se reservó el derecho a preguntar, estuvo muy encima de sus invitados. Eso y que más de un candidato padecía una afonía de la que se había curado este lunes.

TV3 ofreció en pantalla –lo hizo TVE en el primer debate con errores de grafismo- un panel con el tiempo que estaba consumiendo cada partido. A ratos sólo aparecía la columna de los partidos y, a ratos, se añadían los minutos y segundos consumidos. Un gráfico molesto, cuyo constante intercambio de posiciones recordaba, en versión diminuta, las puntuaciones de Eurovisión. En el intermedio publicitario, hubo espacios de propaganda electoral (JxC, ERC, PSC). Desde luego, no era el momento más oportuno para hacerlo. El debate duró casi dos horas y media. Fatigante. Y a las 00.30 horas, TV3 abría una tertulia sobre el mismo. No sé cuántos espectadores podían seguir ante la pantalla.

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