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El Gobierno mide su respuesta sobre el papel de Moscú

El Ejecutivo no quiere abrir un frente con Rusia y su presidente, Vladímir Putin

Mariano Rajoy junto a Juan Vicente Herrera y miembros del Gobierno en Salamanca.
Mariano Rajoy junto a Juan Vicente Herrera y miembros del Gobierno en Salamanca.

El Gobierno prefiere de momento mantener un tono discreto sobre la injerencia rusa en la crisis en Cataluña. Un silencio diplomático que contrasta con la certeza gubernamental y de los principales partidos políticos de que la injerencia existe. Las informaciones de EL PAÍS a ese respecto se siguen con “mucho interés, pero no hay nada oficial que responder”, señalan por ahora fuentes del Gobierno, que no quiere abrir un frente con Rusia y su presidente, Vladímir Putin.

Los requerimientos al Gobierno y al PSOE para que manifiesten su posición respecto a los múltiples indicios de que Rusia se ha inmiscuido en la crisis de Cataluña no han tenido aún respuesta. Se reconoce la gravedad de los hechos, se especula sobre las múltiples formas que utilizan para exagerar la situación o mentir directamente sobre el proceso soberanista y las medidas del Gobierno, pero se concluye que no habrá respuesta de momento. “Es un tema muy delicado de alta política exterior que afecta a un país de enorme envergadura y clave en el tablero mundial”, reconocen en fuentes gubernamentales para explicar la razón por la que no hay respuesta oficial.

En términos muy similares se expresan fuentes oficiales del PSOE. Un paso sí ha dado Ciudadanos, pero de manera interpuesta. El partido que lidera Albert Rivera no emite una opinión propia sino que se ha hecho eco de las informaciones de EL PAÍS para preguntar al Gobierno qué pasos está dando para investigar si Rusia, a través de la crisis con Cataluña, pone en cuestión el proyecto europeo. El interpelante es el diputado Fernando Maura, que pidió hace casi cuatro semanas al Gobierno una respuesta por escrito esa información, aunque aún no ha obtenido contestación.

Esta dilación en la respuesta se entiende por la insuperable incomodidad del Gobierno a tener que referirse en términos críticos al gigante ruso. “¿Qué Gobierno europeo lo ha hecho?”, es la pregunta de fuentes gubernamentales y del PP a sabiendas de que ninguno ha tomado esa iniciativa. Sí se habla de ello en las reuniones de los jefes de Estado y de Gobierno y desde luego entre los mandatarios de Alemania, Francia, Italia y España, según reconocen fuentes del Gobierno.

Desestabilizar Europa

De manera informal, cada uno de ellos da cuenta de sus sospechas y de algunas certezas sobre cómo opera Rusia para desestabilizar a Europa. En el Gobierno se sostiene que Rusia difunde informaciones falsas o distorsionadas, pero no hay pruebas directas. “Es difícil conectar el origen de la información con quien la mueve económicamente, que nunca será directamente el Kremlin”, señalan fuentes del PP. Antes que con Cataluña, este mecanismo de agitación se utilizó en Alemania, en Reino Unido (con el Brexit) y en las últimas elecciones francesas, además de en Estados Unidos durante la campaña de la que salió claramente perjudicada la candidata demócrata, Hillary Clinton.

El procedimiento consiste siempre en multiplicar las noticias falsas en medios de la órbita del Kremlin, tanto en ruso como en inglés o castellano, principalmente a través de medios digitales. El Gobierno guarda silencio pero permite que uno de sus eurodiputados más respetados, Esteban González Pons, denuncie “el apoyo de redes rusas al movimiento secesionista catalán”. Todos los eurodiputados recibieron una carta de González Pons, vicepresidente del Grupo Popular Europeo, en la que advierte de que “el campo de batalla de la estabilidad europea se libra en Cataluña”.

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