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La UE pide a Puigdemont que no declare la independencia

Tusk: "Le pido que respete el orden constitucional y que no anuncie una decisión que imposibilitaría el diálogo"

El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, este jueves, en Bruselas.

La Unión Europea se suma al clamor de voces que reclaman al presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, que no haga una declaración unilateral de independencia. El presidente del Consejo Europeo, el polaco Donald Tusk, ha hecho un llamamiento para que el presidente catalán "respete el orden constitucional y no anuncie una decisión que imposibilitaría el diálogo". Claro y directo a pesar de haber estado perfil en este asunto durante meses, Tusk ha dejado ese aviso a navegantes en un debate sobre el Estado de la Unión celebrado en el Comité de las Regiones, ante representantes de la delegación de Cataluña en Bruselas.

"Hace días le pedí al presidente español, Mariano Rajoy, que solucione el problema [catalán] con diálogo, sin recurrir a la fuerza: la fuerza de los argumentos es siempre mejor que el argumento de la fuerza", ha explicado el líder del Consejo, que representa a los Estados miembros de la Unión. Tusk, en el tono enfático "de alguien que sabe lo que es ser golpeado por la policía", ha dejado atrás el silencio de los últimos meses: "Hoy el mensaje es para el señor Puigdemont. La diversidad no tiene por qué llevar al conflicto si puede hacer diálogo. Hay que ahondar en lo que nos une y no en lo que nos separa", ha afirmado. Para que pueda haber diálogo, el jefe del Consejo ha sido meridianamente claro: no puede haber una declaración unilateral de independencia.

Tusk se alinea así con el Gobierno español, que a través del ministro Luis de Guindos y del portavoz Íñigo Méndez de Vigo ha hecho un llamamiento a Puigdemont para que no declare la independencia. "Quiero pedirle al señor Puigdemont que no haga nada irreversible, que no emprenda ningún camino que no tenga vuelta, que no lleve a cabo ninguna declaración unilateral de independencia, que vuelva a la legalidad", ha dicho Méndez de Vigo. El mensaje de la UE es idéntico: "No anuncie algo que haría imposible el diálogo". Europa mueve ficha. Es el turno de Cataluña: la comparecencia de Puigdemont está anunciada para las seis de la tarde, después de un día entero de advertencias.

Europa aguarda expectante

Las palabras de Tusk han precedido a un debate de líderes locales y regionales europeos sobre la situación en Cataluña que ha vuelto a poner de manifiesto la preocupación internacional sobre las consecuencias de la secesión. El primero en intervenir ha sido el presidente valenciano, Ximo Puig: "Cualquier decisión que se tome esta tarde no será válida dado que se refiere a una ley que nació de la ilegalidad. Hemos de superar una fractura económica que se va a producir, otra social que se está produciendo y la emocional que ya se ha producido", ha afirmado.

La réplica le ha llegado del representante de la Generalitat catalana ante la UE, Amadeu Altafaj, que ha criticado "el despliegue de la maquinaria represiva" por parte del Gobierno español. "Cuando un gobierno envía policía a perseguir urnas y apalizar votantes es que la democracia está enferma", ha añadido. Altafaj ha llamado a los Veintiocho a tomar partido: "En Madrid algunos han entendido la timidez de la UE como un cheque en blanco para la represión. La UE se juega su credibilidad en Cataluña", ha advertido. Las tres grandes instituciones comunitarias han manifestado públicamente su apoyo al marco constitucional español.

Entre el auditorio, convocados por el Comité de las Regiones, un organismo consultivo que por primera vez celebraba un debate de este tipo, se encontraban varios presidentes regionales españoles. "Hoy miramos a los ojos de los catalanes para decirles que no están solos y que nadie va a reconocer en Europa un régimen totalitario nacido de un golpe de estado", ha defendido el presidente murciano, Fernando López Miras. Su homólogo extremeño, Guillermo Fernández Vara, cargó contra los que otorgan legitimidad a la votación del 1-O. "Una mentira 100 veces repetida no puede convertirse en verdad. No hay referéndum donde no hay censo o urnas sin precintar ya llenas de papeletas. Eso no es un referéndum. España tiene una Constitución que permite ser cambiada, lo que no se puede es cambiarla desde un parlamento regional".

En la discusión también habló la diputada nacionalista escocesa Mairi Gourgeon, que reclamó el derecho de los catalanes "a decidir sobre su futuro". También el alcalde del municipio belga de Malinas, Bart Somers, célebre por haber convertido su ciudad en una de las pocas de la zona que ha evitado la marcha de yihadistas a Siria. Somers ha condenado las amenazas contra la líder de Ciudadanos en Cataluña, Inés Arrimadas, que ha extendido a cualquier extorsión a otros representantes. El político flamenco ha demandado respeto al orden constitucional español pero también la apertura de cauces de comunicación. "No basta con ocultarse tras leyes, tribunales y jueces, debe haber políticos responsables que se reúnan y se escuchen". Y ha terminado citando una frase del pensador español Gregorio Marañón: "Es más fácil morir por una idea, y añadiría que menos heroico, que tratar de comprender las ideas de los demás".

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