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Villar corre por el patio y solicita una televisión en sus primeros días en la cárcel

El presidente del fútbol español y su hijo han compartido paseos por el patio con el expresidente madrileño, Ignacio González, y su hermano Pablo. Gorka, el hijo del presidente, se muestra más retraído y Padrón muestra su indignación

Furgón policial que trasladó a Ángel María Villar a la prisión de Soto del Real.
Furgón policial que trasladó a Ángel María Villar a la prisión de Soto del Real. efe

El presidente de la Real Federación Española de Fútbol, Ángel María Villar, y su hijo Gorka ya han encontrado en la cárcel de Soto del Real (Madrid) a quienes guíen sus primeros pasos para adaptarse a la vida entre rejas. Se trata del expresidente de la Comunidad de Madrid, el expresidente madrileño Ignacio González, y su hermano Pablo, con los que han coincidido en el módulo 1 de la prisión y con los que ya se ha visto al máximo dirigente del fútbol español compartir paseo en las horas de patio.

En este módulo de la cárcel madrileña es considerado "tranquilo", ya que lo ocupan los denominados presos primarios (los que ingresan por primera vez en prisión) y reclusos de edad elevada y poco conflictivos. Villar y su hijo han mostrado desde que ingresaron en prisión el pasado jueves por orden del juez Santiago Pedraz una actitud colaboradora con los funcionarios de prisiones. A Villar padre se le ha visto correr por el patio durante una hora y relacionarse con los presos con soltura. Su hijo Gorka, con el que comparte celda, se le aprecia más retraído y menos integrado por el momento con el resto de reclusos.

Villar ha iniciado los trámite para poder contar en la celda una televisión, por la que tendrá que pagar 270 euros. Él, como el resto de reclusos, dispone de 80 euros a la semana en la llamada cuenta de peculio para comprar productos alimenticios o de higiene en el economato de la prisión o encargar al demandadero adquirir en el exterior libros o cualquier otro tipo de artículo no vetado. Hombre muy religioso, Villar aún no ha podido ir a misa porque necesita apuntarse y ese trámite todavía no lo ha cumplimentado. A Juan Padrón se le aprecia menos tranquilo e, incluso, por momentos se ha mostrado indignado con su situación.

La vida diaria de los Villar y de Padrón comienza a las ocho de la mañana. Tras limpiar su celda, bajan a desayunar. A las nueve comienzan las actividades hasta la una, hora de comer. Villar, de momento, no se ha inscrito en ninguna y en ese tiempo es cuando permanece en el patio para hacer un ejercicio físico intenso y después conversar con otros presos. Algunos piensan ya en solicitarle camisetas de la selección. Tras la comida, tienen horario de siesta de dos a cuatro y media. Después, actividades de nuevo hasta las siete, hora de la cena. A las ocho toca el regreso a la celda hasta el día siguiente.

Tras su paso por el denominado módulo de ingresos, donde fueron reconocidos por los servicios médicos del centro y entrevistados por un trabajador social, un jurista y un psicólogo, los Villar fueron trasladados a un módulo de vida ordinaria de la cárcel. El elegido fue el número 1, donde hasta ahora están los hermanos González, encarcelados por la Operación Lezo. Estas mismas fuentes destacan que en estos primeros días, padre e hijo han dado muestras de adaptarse "perfectamente" al régimen de vida carcelario, cuyos detalles se les explicó con la entrega de un folleto de 36 páginas que edita el Ministerio del Interior.

Soto del Real, cárcel de referencia para la Audiencia Nacional, cuenta en estos momentos con numerosos reclusos célebres, además de otros que han pasado por sus celdas. Aquí estuvo ingresado el extesorero del PP Luis Bárcenas y el recientemente fallecido Miguel Blesa, así como el exbanquero Mario Conde tras su última detención.

En la actualidad, están internos el expresidente de Barcelona FC, Sandro Rosell, acusado de ser el cabecilla de la trama desmantelada en la Operación Rimet, y Jordi Pujol Ferrusola, primogénito del expresidente de la Generalitat., quien intenta recaudar los tres millones de euros que le impuso el pasado mes de junio el juez José de la Mata para quedar en libertad provisional. Ambos ocupan celdas del módulo 4 de la prisión, otro de los tranquilos de la prisión.

En el módulo 10 se encuentra el expresidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, que recientemente disfrutó de su primer permiso penitenciario tras más de cuatro años y medio entre rejas. Este es otro de los módulos poco conflictivos del centro penitenciario, al que destinan a los presos que siguen estudios universitarios a distancia. Durante estos años, el que fuera máximo dirigente de los empresarios españoles ha ejercido de ordenanza en la biblioteca y cursado estudios de ofimática y entrenador personal, y además de estar matriculado en la UNED en el grado de Economía, En este módulo coincidió durante unos meses el año pasado con Mario Conde.

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