Oleaje y mareas: los dos elementos que pueden echar a perder tus vacaciones

Más de 200 personas mueren ahogadas cada año en los casi 8.000 kilómetros que conforman el litoral español

Oleaje en la playa de la Barceloneta el pasado 22 de enero.
Oleaje en la playa de la Barceloneta el pasado 22 de enero.ANDREU DALMAU (EFE)

Todos tenemos ganas de escapar unos días de la rutina y muchos de nosotros huiremos hacia la costa. Podremos elegir, por ejemplo, entre los 867 kilómetros costeros del mar Cantábrico o los 1.670 del Mediterráneo, entre otros muchos, y así hasta completar los casi 8.000 kilómetros del litoral español. En todos y cada uno de ellos, eso sí, se deben extremar las precauciones por el continuo movimiento de sus aguas. Un elemento que puede generar dificultades hasta al nadador más avezado.

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No es lo mismo zambullirse en una piscina que en aguas abiertas, debido al efecto combinado de las mareas y el oleaje. Según los informes de la Real Federación de Socorrismo y Rescate, en el año 2016 se produjeron 437 muertes por ahogamiento, mientras que desde el 1 de enero al 30 de junio de 2017 se han registrado un total de 209 ahogados. Más del 50% de estas muertes ocurren en zonas de playa.

Las mareas más grandes del mundo tienen lugar en la bahía de Fundy (Canadá) con una variación de altura que alcanza los 21 metros. Por eso, los cambios en la altura del mar nos pueden dejar aislados en una cala o hacer aflorar rocas que estaban cubiertas en marea alta. También debemos estar atentos a los movimientos de agua durante el cambio de marea debido a que pueden generar fuertes corrientes.

La más potente de ellas se conoce como Pororoca, capaz de generar olas de hasta cuatro metros que se adentran en el interior del río Amazonas. En España, sin llegar a tener las dimensiones de la Pororoca, sí pueden registrarse fuertes corrientes en las proximidades de rías o caños.

El segundo actor que puede sumarse a la hora de generar situaciones complicadas en las vacaciones es el oleaje. En mar abierto existen dos tipos: los denominados mar de fondo y mar de viento. El mar de fondo se genera por el viento a gran distancia de la costa, dando lugar a un oleaje regular y muy tendido. El mar de viento genera unas olas irregulares con espumas en las crestas de las olas.

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Las olas que lleguen a una playa dependerán de varios factores, como la dirección del oleaje, su interacción con el fondo marino y la línea de costa. Para saber qué altura pueden tener las olas al llegar a la playa se utiliza el concepto de altura significativa del oleaje, recogida en los partes meteorológicos. Esta medida nos da la altura media del tercio más alto de las olas. Por ejemplo, si vemos que bajamos a la playa con altura significativa de un metro, la ola más grande puede llegar al metro y medio, aunque lo más habitual serán olas que no superen los 75 centímetros.

Y no solo hay que estar atentos al peligro que suponen las olas grandes, ya que el oleaje puede generar corrientes de retorno que nos introducirán mar adentro, un fenómeno conocido como resaca. Las zonas de corriente se pueden identificar como zonas sin oleaje, lo que nos puede dar una falsa sensación de seguridad. Una vez dentro de una corriente la mejor alternativa es nadar en perpendicular a ella y usar el oleaje para que nos ayude a salir hasta la línea de playa.

¿Cómo se calculan los fenómenos de pleamar y bajamar

El cambio de nivel debido a las mareas tiene un componente astronómico, debido a la fuerza gravitacional del Sol y de la Luna a la que hay que sumar efectos locales y meteorológicos, generados por la fuerza del viento o los cambios de presión. La variación de la altura del mar se puede saber con mucha precisión con las tablas de mareas. Para su elaboración se utilizan datos que registran con gran precisión cada uno de sus movimientos y permiten ajustar las mareas astronómicas a la configuración local de cada zona.

En estas tablas aparecen reflejadas las horas de la pleamar y bajamar, y algunos datos más como el coeficiente de marea y la unidad de altura. Los coeficientes de marea tienen un valor cíclico que solo dependen de la fecha y no de la playa en la que estemos. El cálculo de la variación del mar entre bajamares o pleamares se obtiene al multiplicar el coeficiente por la unidad de altura.

En mareas cerrados, como el Mediterráneo, las unidades de altura suelen ser pequeñas y por eso parece que no existen mareas. La existencia de mareas importantes en el Mediterráneo se observa en Venecia. Gracias a su orografía costera tiene lo que se denomina "unidad de altura grande" por la que se predice el fenómeno de acqua alta, fenómeno que inunda periódicamente la ciudad.

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