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El Gobierno aprueba con PSOE, Ciudadanos y PNV las medidas económicas más urgentes

Incluyen la subida del salario mínimo y el aumento del impuesto de sociedades para grandes empresas

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Ampliar foto
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. EFE

Mariano Rajoy superó este jueves el primer escollo parlamentario de la legislatura: la votación de las primeras medidas económicas, las más urgentes y que sirven para arrancar el mandato, incluso aunque no hubiera acuerdo para sacar adelante unos Presupuestos nuevos.

El Pleno del Congreso convalidó el decreto de medidas económicas urgentes que incluye la subida del Salario Mínimo Interprofesional y el aumento del impuesto de sociedades para grandes empresas, entre otras medidas, y la llamada ley de estabilidad que fija el techo de gasto de las administraciones y reparte el déficit público.

El presidente del Gobierno, además, ensayó en el pleno del Congreso el diseño de sus apoyos parlamentarios flexibles y el esbozo de lo que puede ser la legislatura en busca permanente de la incierta estabilidad. Así, el decreto lo convalidó con el voto a favor del PSOE y Coalición Canaria y la abstención de Ciudadanos y PNV; la ley de estabilidad (Acuerdo del Gobierno por el que se adecua el objetivo de estabilidad presupuestaria y de deuda pública para el conjunto de Administraciones Públicas y de cada uno de sus subsectores para 2016 y Acuerdo del Gobierno por el que se fijan los objetivos de estabilidad presupuestaria y de deuda pública para el conjunto de Administraciones Públicas y de cada uno de sus subsectores para el periodo 2017–2019 y el límite de gasto no financiero del Presupuesto del Estado para 2017) con el voto del PSOE, más el de Ciudadanos, el del PNV y el de CC.

Lo que el portavoz del PP, Rafael Hernando, define como “los martes de pasión y los jueves de gloria”, es decir, reveses el día que se votan las proposiciones no de ley y mociones y acuerdos y votaciones ganadas el día que se someten proyectos de ley del Gobierno.

De esa forma, paso a paso, el Gobierno ha ganado ya casi la cuarta parte de la legislatura, porque aunque aspira a aprobar un nuevo Presupuesto para 2017 durante el próximo semestre, nada impide ya que se puedan volver a prorrogar las cuentas, una vez solventados los asuntos más urgentes. "Necesitamos unos nuevos Presupuestos Generales del Estado para 2017", aseguró Cristóbal Montoro, ministro de Hacienda, antes de añadir que con la prórroga de las cuentas de 2016 "no hay problemas en términos de habilitación de pagos", pero hay que "actualizar" partidas.

Enfrente y sin aparentes opciones de salir del no, se sitúan, y previsiblemente se situarán toda la legislatura, Unidos Podemos y los soberanistas o independentistas de PDECat (antes Convergència), ERC y Bildu. En el caso del partido de Pablo Iglesias, el rechazo a las medidas del Gobierno va unido a la crítica al PSOE por “ir de la manita del PP”, según la expresión utilizada por uno de sus portavoces durante el pleno.

Y con algunas singularidades como el rechazo al decreto de dos socios minoritarios, pero siempre fieles, del PP como Foro Asturias y UPN, que se abstuvieron en la convalidación del decreto, por rechazar la subida de impuestos que contiene.

El PSOE defendió el apoyo al decreto y al proyecto de ley con la referencia a lo que ha conseguido en la negociación, presentando la votación como el fruto de su oposición útil que obliga al Gobierno del PP a tomar decisiones que no tenía previsto tomar. Por un lado, la subida del 8% del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), la mayor de una sola vez desde 1986 y por otro, el establecimiento de la senda de déficit en un 0,6% del PIB para las comunidades autónomas, una décima más de lo que quería el Gobierno, lo que supone cientos de millones más para políticas sociales. También, según su versión, que el ajuste pendiente se haga por la vía de conseguir más ingresos, sobre todo con el impuesto de sociedades, y no recortando gasto social, de modo que es una "subida de impuestos necesaria".

“Nos hubiera gustado ir más allá. Pero entendemos que es positivo que no se recorte gasto”, aseguró el socialista Pedro Saura en la tribuna.

Ciudadanos mantuvo el papel de socio distante y vigilante. Apoyó la ley de estabilidad, pero se abstuvo en la convalidación del decreto, con referencias muy críticas de su portavoz, Juan Carlos Girauta: “El decreto es un cajón de sastre y una obra de arte surrealista”. Y, sobre todo, con el reproche a la subida de impuestos, resumida en la pregunta de Girauta a Cristóbal Montoro, ministro de Hacienda: “¿Hasta cuándo se puede ordeñar a la clase media?”.

El PP y PSOE han rechazado la pretensión de Ciudadanos de tramitar el decreto como proyecto de ley, con posibilidad de incluir enmiendas.

Una posición parecida mantuvo el PNV, aunque con motivaciones mucho más pragmáticas. Los nacionalistas vascos se abstuvieron en el decreto, porque la mayoría de asuntos que incluye el País Vasco tiene regulación propia, y en el proyecto de ley votó a favor como consecuencia de la negociación con el Gobierno y atendiendo a las cuentas de su comunidad.

El Ejecutivo confía en el PNV para poder aprobar los Presupuestos, pero al igual que Ciudadanos, argumenta que acuerdos como el de la ley de estabilidad no presupone aún pacto para sacar adelante las cuentas en los próximos meses.

El debate le sirvió al Gobierno para hacer alarde de su política económica y sus resultados. Así, Montoro aseguró que “esta propuesta es compartida, fruto de diálogo político y parlamentario, de la coincidencia en lo fundamental, lo que demuestra la capacidad de diálogo”.

"Entendemos que es la forma menos perjudicial para la continuidad de la recuperación”, dijo desde la tribuna para defender la subida de impuestos aprobada.

Podemos votó en contra de las dos iniciativas legislativas con la idea de que sirven para mantener los recortes y las subidas de impuestos injustas por afectar a tributos indirectos.

“Se ha consolidado la gran coalición para consolidar todos los recortes”, concluyó Alberto Montero, diputado de Podemos.

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