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El Gobierno confía en un pacto con el PNV para tramitar el Presupuesto

El PP ofrece a los nacionalistas apoyar sus cuentas en Euskadi y una mejora del Cupo

“Si el PP quiere nuestro apoyo, ya sabe lo que tiene que hacer; la responsabilidad es de ellos”, aseguró ayer Aitor Esteban, portavoz del PNV en el Congreso, con quien el Gobierno negocia el apoyo a los Presupuestos. El Ejecutivo confía en sumar sus cinco diputados a los del PP, Ciudadanos y Coalición Canaria, con un pacto global que incluya a cambio el apoyo de los populares a los Presupuestos vascos. Los nacionalistas piden la renegociación del Cupo y la retirada de recursos a leyes de esa comunidad. Además, Moncloa confía en la presión al PSOE desde sus comunidades.

Mariano Rajoy recibe en la Moncloa a Antonio Costa, Primer Ministro de Portugal.

El Gobierno fía en el PNV y en la presión de las comunidades autónomas para sacar adelante los Presupuestos o, al menos, para que las cuentas superen los primeros escollos parlamentarios. Luego llegará la intensa negociación de las enmiendas parciales en el Congreso y el Senado.

La Moncloa ha tenido ya contacto con casi todos los portavoces y esta semana está previsto que se vea con ellos el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro. Además de con Ciudadanos, el Gobierno se ha volcado con el PNV, con la idea de pactar también el apoyo para las cuentas del País Vasco y una mejora del Cupo (la cantidad que paga el gobierno autonómico por las competencias no transferidas). El Ejecutivo no descarta al PSOE, aunque este partido se ha desmarcado de un acuerdo y ayer mismo la presidenta de Andalucía, Susana Díaz, repitió en Telecinco que es imposible que los socialistas voten a favor.

El primer paso será a la aprobación del techo de gasto de las comunidades la próxima semana o la otra. Las autonomías tienen necesidad de que se les alivie la exigencia de déficit para poder hacer sus presupuestos y en ese acuerdo confía el Gobierno: el PNV y el PSOE gobiernan en comunidades que precisan de ese techo de gasto aprobado.

El siguiente paso será la remisión a las Cortes a mediados de diciembre del proyecto de Presupuestos. El hipotético voto favorable a la ley de estabilidad no garantiza que el PNV apoye en ese momento al Gobierno, pero fuentes del Ejecutivo aseguran que buscan un acuerdo global y de reciprocidad, en Vitoria y en el Congreso. Una de las armas de negociación es el Cupo vasco. Los nacionalistas exigen también la retirada de los recursos en el Constitucional contra leyes vascas. Ayer mismo, el portavoz del PNV en el Congreso, Aitor Esteban, dijo en Onda Cero que “tal y como están las cosas” en este momento no respaldará los Presupuestos. Pero añadió: “Si el PP quiere nuestro apoyo, ya sabe lo que tiene que hacer”.

A esa votación de totalidad el Gobierno solo llegará si tiene garantías de sacar adelante las cuentas, pero el sistema de votación le favorece porque lo que se somete a la Cámara son las enmiendas de totalidad. Esa votación podría ganarla incluso sin el PSOE y con un empate en el pleno.

Negociación a la baja

En todo ese procedimiento es necesario el apoyo de Ciudadanos. Albert Rivera prefiere que Rajoy busque el respaldo del PSOE y ofrece sus pactos con las dos formaciones tradicionales como punto de encuentro para un acuerdo a tres que permita sacar adelante las cuentas. Como el equipo del presidente prioriza el entendimiento con el PNV, Ciudadanos fiscalizará el proyecto para asegurarse de que no haya contradicciones entre el pacto que firmó Rajoy con Rivera y el que pueda rubricar con los nacionalistas.

“Dependerá de los contenidos. Nosotros no vetamos acuerdos por las filas de las que vengan, sino por los contenidos o de las contraprestaciones que se comprometan para ellos”, afirmó José Manuel Villegas, número dos de Ciudadanos, en donde ha sorprendido la parsimonia con la que el Ejecutivo afronta la negociación. “Si los compromisos que adquiera el PP con otros partidos son contradictorios con lo que pactó con nosotros, o con nuestro programa, eso imposibilitará que lo apoyemos”, siguió. "Si hay algún compromiso que suponga una ruptura de la caja única de la seguridad social estaremos en contra. Y ya nos hemos declarado en contra de que la política penitenciaria se pueda dictar como contrapartida a otro asunto. No puede estar dentro de ninguna negociación".

Como adelantó EL PAÍS, Albert Rivera ha encargado a Luis Garicano, Toni Roldán, Francisco de la Torre y Melisa Rodríguez que velen porque los Presupuestos recojan las partidas de gasto comprometidas por el PP en el acuerdo de investidura. Sin embargo, como no hay tiempo para que las cuentas entren en vigor en enero, Ciudadanos está abierto a reducir los 5.000 millones en inversiones que acordaron las dos formaciones para el conjunto de 2017.

“No debe haber un problema político en adaptarse a eso”, resumió el vicesecretario general del partido, que se opone a rebajar el techo de gasto si eso incluye recortes en políticas sociales. "Se tendrán que hacer los ajustes pertinentes", añadió. "Si ha habido un retraso en la tramitación, ese ajuste de números con fechas no debería ser un problema. Si no hay acuerdo en el inicio, habrá un trámite de enmiendas, pero a priori lo idóneo y lo que parece más sencillo es llegar a un acuerdo que permita un Presupuesto en el que se recojan desde el principio nuestras exigencias".

El empate favorece al Ejecutivo

El voto del PSOE no es imprescindible para el Gobierno, al menos en el primer trámite del Presupuesto, el del voto de totalidad.

El pleno vota las enmiendas de totalidad o de devolución de la oposición. Si el PP pacta con Ciudadanos, PNV y CC tendría 175 votos contra las enmiendas de devolución. El artículo 88 del Reglamento prevé que en caso de empate se repita tres veces la votación y si persiste se rechazan las enmiendas de totalidad, es decir, se tramitan las cuentas.

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