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Rajoy refuerza su equipo con el control directo de la comunicación

El trato institucional y diario con los medios lo toma ahora el ministro portavoz Íñigo Méndez de Vigo

El jefe del Ejecutivo, Mariano Rajoy. Ampliar foto
El jefe del Ejecutivo, Mariano Rajoy. EFE

El área de comunicación del nuevo Gobierno, una de las facetas más cuestionadas durante el anterior mandato de Mariano Rajoy, pasa ahora a depender directamente del presidente, algo nada habitual en los organigramas de anteriores ejecutivos. En el Real Decreto con la división por Ministerios que se publicó el pasado 4 de noviembre se incluyó una disposición adicional (la tercera) donde se adscribía por primera vez esa Secretaría de Estado de Comunicación orgánicamente de la Presidencia del Gobierno y funcionalmente del ministro que iba a asumir las funciones de portavoz. La novedad pasó al principio desapercibida pero con los días se fue dotando de variadas interpretaciones políticas.

La primera y casi unánime conclusión refuerza el grado de confianza que Rajoy ha querido conceder con la continuidad en ese puesto bajo su mando directo a la actual secretaria de Estado, Carmen Martínez Castro, una colaboradora con la que lleva trabajando mano a mano 10 años y que hasta ahora dependía oficialmente de la vicepresidenta y ministra de Presidencia, Soraya Sáenz de Santamaría. Sus relaciones no eran malas pero se produjeron fallos de coordinación.

Rajoy no ha querido desprenderse en su entorno más cercano de casi ninguno de sus principales colaboradores. Es un equipo con el que se siente a gusto. Esa es una de las razones que se da para explicar que su jefe de Gabinete, Jorge Moragas, no haya asumido ahora la cartera de Exteriores (aunque se especula con que recibió otra oferta) y que Martínez Castro continúe en su puesto.

Fuentes del PP, de La Moncloa y del Gobierno coinciden también al interpretar que Rajoy haya querido tomar bajo su control más cercano “y con más relevancia” la labor de la comunicación ante el periodo de mayor diálogo y flexibilidad política que se avecina. Pero también apuntan que lo ha hecho para restarle esa competencia a la vicepresidenta, que había acaparado demasiado poder en el último mandato y a la que ahora ya le había agregado la tarea de coordinar la relación con las autonomías y en especial con Cataluña con el departamento de Administraciones Territoriales. Más juego de equilibrios.

El viernes pasado, en su estreno como portavoz, se le preguntó al ministro Íñigo Méndez de Vigo si le corresponderían a partir de ahora las relaciones con los medios de comunicación. Contestó que no lo sabía pero que esperaba que así fuera. Así será, al menos, en el trato diario tanto con los periodistas como el más institucional con los responsables de las empresas de información. Pero en La Moncloa se precisa que ni el presidente ni la vicepresidenta van a renunciar a esa interlocución porque son los que ostentan el mayor poder en el Gobierno.

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