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Méndez de Vigo: “Rajoy ha dicho que hay que hablar, dialogar y pactar mucho”

El nuevo portavoz del Gobierno tiende la mano a la oposición y revela que el presidente le pidió que fuera "amable"

El nuevo portavoz del Gobierno, Íñigo Méndez de Vigo.

Amabilidad, mano tendida y diálogo. Esa fue la oferta genérica que realizó Íñigo Méndez de Vigo, el nuevo portavoz del Gobierno de Mariano Rajoy, en su primera comparecencia tras el primer Consejo de Ministros de esta nueva etapa del líder del PP en La Moncloa. No hubo más nombramientos ni grandes acuerdos ni discusiones. Solo se recordaron de nuevo las prioridades políticas del estrenado mandato: techo de gasto y presupuestos para 2017, ley y pacto nacional sobre la educación y otro modelo de financiación autonómica. Méndez de Vigo reveló que Rajoy le aconsejó que fuera "amable" en su nueva función de resucitar la política comunicativa del Ejecutivo y también que les dio una orden: "La necesidad de hablar mucho, dialogar mucho, pactar mucho y consensuar mucho".

El mensaje fue el tono y las maneras del nuevo ministro-portavoz del Gobierno. Íñigo Méndez de Vigo, que es letrado de las Cortes y lleva 20 años como eurodiputado en Bruselas, está más que acostumbrado a expresarse con unas formas que no puedan disgustar a nadie y también a manifestarse sobre todo tipo de cuestiones educadamente y sin enredarse ni provocar polémicas. Hace gala de ello. Rajoy le conoce bien y es una de las razones por las que le ha elegido como su voz y cara para este nuevo período. El jueves por la tarde le llamó y le encargó su nueva tarea y le dio un consejo: "Me dijo que fuera amable con ustedes [los periodistas] y no me dijo si ustedes iban a ser amables conmigo, pero espero que eso vaya implícito". La salida y la ironía también fueron muy acordes con su estilo político.

No facilitó muchas más pistas Méndez de Vigo, ni de sus encomiendas ni del nuevo relato que pretende construir Rajoy para esta legislatura que comienza. Elogió de entrada la labor desarrollada hasta ahora por su predecesora, la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, y luego ensalzó el trabajo y la competencia de todos los ministros por los que se le preguntó. Preconizó, eso sí, que uno de sus puntos fuertes para realizar su portavocía es su querencia por las explicaciones "pedagógicas".

El pacto por la educación

El siguiente gesto que quiso enfatizar es la teórica disposición del nuevo Gobierno a pactar y acordar todo tipo de asuntos en el Parlamento y especialmente con sus dos presuntos socios preferentes: Ciudadanos y el PSOE. Méndez de Vigo eludió cuestionar la crítica del PSOE a la formación de este Ejecutivo "poco o nada colaborativo". Prefirió tenderle la mano. Y precisó así que uno de los mandatos explícitos de Rajoy que se pondrá en marcha cuanto antes será la creación de una subcomisión en el Congreso para abordar el pacto nacional por la educación y una reforma legal en un inminente Consejo de Ministros para regular las nuevas pruebas universitarias tras paralizarse las reválidas. El portavoz, que es también ministro de Educación, Cultura y Deportes, añadió que ha dado ya la orden para que se reúnan al efecto la comisión general de educación previa a la comisión sectorial con los responsables educativos autonómicos.

La consigna de que hay que evitar al máximo los conflictos y las confrontaciones, internos y externos, es tan evidente que Méndez de Vigo sí comentó que la reunión había sido "corta y grata" y definió al nuevo Ejecutivo como "continuista en la recuperación económica y la creación de empleo y las reformas", pero "con caras nuevas con muchas ganas de trabajar y hacer las cosas bien". No cree tampoco, como ha concluido todo el mundo, que Rajoy haya efectuado un calculado reparto de poder y de equilibrios entre las bicefalias políticas y económicas, es decir, entre Soraya Sáenz de Santamaría y Dolores de Cospedal por un lado y, por otro, entre Luis de Guindos y Cristóbal Montoro. Para justificar esa continuidad recurrió a un aforismo de la equitación: "No se cambia de caballo a mitad de carrera". Y agregó: "Las cosas que van bien no hay que cambiarlas".

Soraya Sáenz de Santamaría, por si acaso, seguirá siendo la vicepresidenta única, coordinará toda la política del Gabinete, las situaciones de crisis, controlará el CIS y el CNI, y será la ministra para Cataluña (Administraciones Territoriales). El propio presidente Rajoy se vuelve a reservar, como en la anterior legislatura, la presidencia de la comisión delegada de Asuntos Económicos para no tomar partido entre el ministro de Economía y el de Hacienda.

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