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Rajoy se da un plazo para reordenar su Gobierno

El presidente busca ganar tiempo para pensar otra estructura y reparto de competencias del ejecutivo

La vicepresidenta en funciones, Soraya Sáez de Santamaría. Ampliar foto
La vicepresidenta en funciones, Soraya Sáez de Santamaría.

“Vio las informaciones que apostaban porque iba a nombrar a su Gobierno este domingo, un día después de ser investido presidente en el Congreso, y preguntó: ¿de dónde habrán sacado eso, quiero hacerlo con calma”. Fuentes de La Moncloa explican así las intenciones de Mariano Rajoy y auguran que no comunicará su nuevo equipo este domingo, ni probablemente incluso antes del puente de Todos los Santos, porque necesita tiempo para reordenarlo de otra manera.

Está aún por fijarse incluso cuándo podría ser la jura de su cargo del propio Rajoy a la espera de que regrese de la Cumbre Iberoamericana el domingo el Rey y lo cierre con la presidenta del Congreso, Ana Pastor. Mientras tanto, las preocupaciones son otras.

Hay cuatro personas en el entorno directo de Mariano Rajoy en La Moncloa que estuvieron hasta última hora del miércoles y del propio jueves retocando y redactando partes del borrador de su discurso de investidura hasta que el candidato cogió el bolígrafo y metió su estilo, sus correcciones y algunas aportaciones para hacerlo más suyo. Fueron la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, su jefe de Gabinete, Jorge Moragas, la responsable de Comunicación, Carmen Martínez Castro, y el de la Oficina Económica, Álvaro Nadal. Son los mismos que están recibiendo estos días todo tipo de sugerencias, ideas y planteamientos de diversas procedencias, internas del Gobierno y del PP, con propuestas para reordenar el ejecutivo. Ministros, secretarios de Estado, diputados y senadores y hasta dirigentes territoriales hacen llegar por diferentes vías sus consideraciones. Y muchas son coincidentes.

Hay consenso en el Gobierno y el PP sobre que la estructura y el reparto de competencias del Gabinete actual están mal diseñadas. Correspondieron a un tiempo de crisis económica galopante, cuando España estuvo en 2012 al borde de solicitar a Europa el rescate total y no solo de su sistema bancario. El momento ahora es otro. Aquel primer equipo se pensó, de entrada y de forma austera con 14 ministros, para amarrar económicamente, aplicar tijeretazos, embridar a las comunidades autónomas y convencer a Europa y a los agentes financieros de que España pensaba cumplir sus compromisos. Había figuras políticas de peso del partido en aquel Gobierno, pero la mayoría fueron desapareciendo o esfumándose durante el devenir del mandato: pasó con Alberto Ruiz Gallardón, Ana Mato, José Manuel Soria o el propio Cristóbal Montoro, al que hace años que nadie reclama en el PP para participar en ningún acto o campaña electoral.

Rajoy se arrogó incluso la coordinación de toda el área económica al presidir la comisión delegada de esos asuntos para evitarse tener que nominar un vicepresidente y decantar sus preferencias entre el responsable de promocionar la salud de España en el extranjero (Luis de Guindos) y el que debía cuadrar las cuentas públicas dentro. Ese problema ahora es diferente. Se vaticina un Gobierno algo más amplio y con algunas funciones desgajadas.

La primera gran decisión que tendrá que aclarar Rajoy es si quiere quedarse solo con una vicepresidencia o se abre a más. Luego determinar si mantiene en ese puesto a Soraya Sáenz de Santamaría o la libera de la portavocía del Gobierno a cambio de darle la cartera de las Administraciones Públicas, para proporcionar otra voz política con competencias concretas para un periodo en el que se presumen muy complicadas y de gestión diaria las relaciones con Cataluña y el País Vasco.

Se desconoce si Rajoy quiere conservar en su puesto y con qué rango a De Guindos pero lo que muchos cuestionan es el desorden actual de los Ministerios de ese área y se ofrecen todo tipo de especulaciones sobre dónde y cómo podrían acabar Economía, Hacienda, Industria, Comercio, Turismo y Competencia. Y se postula a Fátima Báñez, de formación económica, para cambiar hacia esos ámbitos desde su cartera de Empleo, que podría formar parte de un concepto político más amplio de la gestión de todas las materias sociales y sanitarias.

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