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Iglesias intensifica la campaña contra PRISA como parte de su estrategia política

El líder de Podemos evita condenar el boicot, aunque el partido se desvincula

El líder de Podemos, Pablo Iglesias.

Pablo Iglesias ha asumido con creciente intensidad desde las elecciones del 26 de junio el enfrentamiento con los medios de comunicación, sobre todo con el Grupo PRISA y EL PAÍS, como parte de su estrategia política. A este periódico se refiere el secretario general de Podemos en todas sus intervenciones y en distintos formatos, desde la tribuna del Congreso de los Diputados hasta las entrevistas o los mítines. La crisis del PSOE, la dimisión de Pedro Sánchez y la posibilidad de que el comité federal de los socialistas decida abstenerse en una investidura de Mariano Rajoy se han convertido en un elemento más de este puzle. Iglesias, quien admite que no tiene los números suficientes para liderar la oposición al PP desde el Parlamento, ya ha comenzado a alentar un clima de indignación en la calle que tiene un eje centrado en una campaña de desprestigio contra EL PAÍS.

El líder de Podemos clarificó esta estrategia de abierta confrontación hace dos semanas. Aludió, en referencia a la fractura interna en las filas socialistas, a “la estrategia más brutal, la más salvaje, la que se ha impuesto, la de Felipe González y Juan Luis Cebrián”. Acusó al expresidente socialista y al presidente del Grupo PRISA de ser los autores intelectuales de un “golpe” en la cúpula de Ferraz e intensificó las críticas, sobre todo a través de las redes sociales. “Hoy”, dijo, “el diario EL PAÍS compite en los quioscos de Madrid por ver quién defiende mejor a Mariano Rajoy. No habla bien de nuestra democracia que cuando uno va a un quiosco en Madrid todos los periódicos en papel defiendan que Mariano Rajoy tiene que ser el presidente del Gobierno”.

Este miércoles, dirigentes de Podemos como los cofundadores Carolina Bescansa y Juan Carlos Monedero, lamentaron que una protesta violenta impidiera la celebración de un acto con González y Cebrián en la Universidad Autónoma de Madrid y desvincularon a la formación de este escrache. Errejón censuró la violencia, pero pidió “que no se saquen las cosas de quicio”. Iglesias evitó, no obstante, condenarlo e insistió en las críticas, afirmando en Twitter que “algunos se rasgan las vestiduras por una protesta estudiantil”.

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