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ESTAFAS PIRAMIDALES

Jaque al rey de la moneda virtual ‘unete’

La investigación judicial sitúa a Ramírez Marco, inventor de una divisa que recaudó dos millones al mes, como cabecilla de un grupo criminal de una veintena de miembros

El empresario José Manuel Ramírez Marco. En vídeo, el anuncio con el que se promocionaba la moneda.

La secuencia es surrealista. Enero de 2014. José Manuel Ramírez Marco, inventor del unete –una moneda virtual respaldada por un esquema de inversión que promete un beneficio anual del 188 %– advierte de los riesgos de las pirámides financieras. “No se dejen engañar. Hay muchos lobos con piel de cordero”. Su auditorio, de 300 espectadores, encaja en silencio el aviso.

Menos de dos años después de la parábola de los lobos y corderos, Ramírez entra en prisión por ser el presunto cabecilla de la trama de estafa y blanqueo de capitales investigada en la Operación Faraón. La causa judicial señala a este valenciano de 42 años como cerebro de un grupo criminal jerarquizado de una veintena de miembros que captó hasta 50 millones de euros con su colosal pirámide financiera.

El dinero de las víctimas de este engranaje que ingresaba más de dos millones al mes viajó a golpe de clic a través de cuentas en Malta y Letonia antes de transferirse a su destino final, los paraísos fiscales de Panamá y San Vicente de las Granadinas.

El alambicado esquema estaba controlado por sociedades a nombre de Ramírez. Y fue diseñado para dificultar el seguimiento del rastro del dinero, según documentos de la investigación a los que ha tenido acceso EL PAÍS.

La firma prometía a sus clientes beneficios a cambio de colocar anuncios en Internet. Los inversores debían abonar una cantidad para entrar en la estructura. La investigación considera el sistema piramidal. Sostiene que las ganancias solo llegaban al reclutar a nuevos miembros. Las comisiones se cobraban en unetes, una moneda equivalente a un dólar que, en la práctica, carecía de valor.

Un centenar de inversores figuran hoy como denunciantes en la causa por estafa y blanqueo de capitales que indaga el Juzgado Central número tres de la Audiencia Nacional. Hay 22 investigados.

Organigrama de la cúpula de Unetenet pulsa en la foto
Organigrama de la cúpula de Unetenet

Las pesquisas revelan la obsesión de Ramírez por desmarcarse ante sus 50.000 inversores de los tinglados piramidales tipo Ponzi, como el que levantó hasta 2008 en Wall Street el financiero Bernard Madoff. El padre del unete llegó incluso a plantear a sus víctimas que, para formar parte de su invento, era necesario superar un examen psicotécnico. Una suerte de filtro para cribar al aspirante a millonario.

Ramírez, que antes embarcarse en el unete ya tenía antecedentes policiales por estafa, diseñó una maquinaria para recaudar fondos. Su sistema se propagó como un virus desde 2013 a través de presentaciones multitudinarias en Madrid, Sevilla, Málaga, Asturias y Valencia.

Documento que acredita la constitución de la sociedad Union Business Online LTD en el paraíso fiscal de San Vicente y las Granadinas. ampliar foto
Documento que acredita la constitución de la sociedad Union Business Online LTD en el paraíso fiscal de San Vicente y las Granadinas.

El gurú impartía conferencias por Skype desde Dubai y Hong Kong para revestirse de una aureola de empresario global. Y vivía como un millonario que llegó a gastarse 108.500 euros en el casino Nova Gorica de Eslovenia.

La expansión del negocio contó con la ayuda de su novia, Pilar Otero, de 44 años, y a la que los investigadores señalan como número dos de la estructura. La Policía atribuye a Otero los delitos de estafa, pertenencia a organización criminal y blanqueo de capitales. Su hermano Adrián figura también en la causa como responsable informático y pieza clave en el engranaje delictivo.

Ramírez y Pilar Otero aterrizaron en Madrid en octubre del pasado año procedentes de Rumanía para entregarse a las autoridades judiciales. Cuatro meses antes este periódico había revelado sus manejos. La pareja, que pasó un mes en prisión, se encuentra en libertad tras abonar una fianza de 150.000 euros.

Antes de pisar la cárcel, Ramírez movió 28 millones de euros a través de una telaraña de cuentas bancarias y paraísos fiscales. En Eslovenia llegó a manejar dos millones. El botín planeó a golpe de transferencia por sociedades en Emiratos Árabes, Croacia Malta o Londres. El creador del unete también controló un depósito de 26 millones de euros en el banco letón Rietumu. Una cuenta que permaneció bloqueada 45 días en el marco de una investigación por blanqueo de capitales previa a la Operación Faraón.

Ramírez, que ha declinado hablar con este periódico, explica a través de su abogado que su sistema se encuentra colapsado por el bloqueo judicial de cuentas bancarias en Lichtenstein (9 millones de euros) y Letonia (26). Asegura que su compañía solo adeuda a los inversores 1,2 millones. Y atribuye el fin a la denuncia de uno de sus antiguos colaboradores, el informático Adrián Trigo. “El 80 % de las 200 denuncias contra mi cliente son falsas”, explica el letrado Francisco Miranda.

Apuntes incautados en el domicilio del investigado Primitivo Simón sobre las transferencias que recibía la trama.
Apuntes incautados en el domicilio del investigado Primitivo Simón sobre las transferencias que recibía la trama.

Los investigadores se sorprendieron de que las ganancias del unete se pudieran extraer con una tarjeta del Choice Bank, una entidad radicada en el paraíso fiscal de Belice. La Policía vincula este detalle con el blanqueo de capitales. “Se trata de un funcionamiento propio de modelos fraudulentos”, explica el abogado de la Asociación Nacional de Afectados de Internet y Nuevas Tecnologías (Anfitec), Manuel Carlos Merino Maestre.

Ramírez contó en su operativa con la ayuda del asturiano Primitivo Simón, su hombre de confianza. Simón era el responsable de supervisar las transferencias de los inversores a las cuentas de la compañía en Letonia, San Vicente y las Granadinas y Malta. El grupo ingresaba al mes 2,3 millones de euros, según los extractos bancarios recabados por la policía en casa de Simón.

La red tenía vocación internacional. Presumía de presencia en 180 países. El británico John Graham, de 66 años, vendía las excelencias a los clientes de habla inglesa. Graham, residente en Pozuelo de Alarcón (Madrid), proyectaba una imagen global. El chino Mingnong Zheng Yang, alias Fa, fue otro de los dirigentes extranjeros junto con la bielorrusa Aliaksandra Sharmanava.

La investigación apunta también a José Luis Lorente Oliete, que se habría presentado ante los inversores como coordinador general, según el sumario. Lorente, de 71 años, se desmarca de las pesquisas y dice que trabajó para la compañía como autónomo. “La mayoría de los sistemas de red son una estafa”, reconoce por teléfono este ingeniero de Telecomunicaciones.

Bernabé Caraballo, por su parte, era el encargado de anunciar en las presentaciones que el sistema podía reportar hasta 24.450 euros mes. Caraballo tiene antecedentes por tráfico de drogas, robo con fuerza y consta que ingresó en prisión en 1998.

La nómina de la trama se completa con José Senra, de 38 años, que recibió en 2013 un cheque de la firma de 122.316 euros. Y Bernardo Perles, un empresario de Denia (Alicante) señalado en las denuncias como “uno de los principales estafadores”. Perles, que ha declinado hablar con EL PAÍS, ha remitido un correo a este periódico donde acusa a la fiscalía de “destruir la compañía”. Tiene un vídeo en su blog titulado “La verdadera estafa del multinivel”.

investigacion@elpais.es

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