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El Rey intenta retomar su agenda pese a las limitaciones de la investidura

La Zarzuela prevé la asistencia de Felipe VI a la Cumbre Iberoamericana y a la de la ONU

El Rey, en el acto de apertura del año judicial en el Tribunal Supremo el 6 de septiembre. Ampliar foto
El Rey, en el acto de apertura del año judicial en el Tribunal Supremo el 6 de septiembre. Getty Images

El Rey se ha propuesto recuperar su agenda “con normalidad”, según fuentes de La Zarzuela, a pesar de las restricciones que le impone el insólito contexto político español. El calendario del último tramo del proceso de investidura, con una previsible ronda de consultas pendiente y el límite del 31 de octubre para despejar si hay Gobierno o nuevas elecciones, parece no atenazar los planes de la Casa del Rey como había sucedido con la anterior legislatura.

La Zarzuela proyecta que Felipe VI pueda asistir en ese período a dos importantes acontecimientos: la Reunión de Alto Nivel sobre Refugiados y Migrantes que se celebrará en Nueva York el 19 de septiembre, en el marco del debate general de la 71 Asamblea General de Naciones Unidas, y la XXV Cumbre Iberoamericana, que tendrá lugar en Cartagena de Indias (Colombia) y en la que el jefe del Estado, con un programa todavía provisional, tiene previsto desarrollar actividades entre el 27 y el 29 de octubre. Asimismo, La Zarzuela valora un posible desplazamiento del Rey el próximo 26 de septiembre a Colombia para el acto de la firma de la paz.

La situación inédita que vive España desde el pasado 20 de diciembre, con el naufragio de la pasada legislatura y la incertidumbre acerca de la supervivencia de la actual, ha tenido una incidencia directa en la agenda del Rey. La interinidad institucional y la dependencia del jefe del Estado del procedimiento fijado en el artículo 99 de la Constitución, que regula la elección del presidente del Gobierno, han condicionado su agenda y constreñido su proyección internacional.

Las asignaciones constitucionales a las que debe dar cumplimiento Felipe VI después de la renovación del Congreso de los Diputados y su permanente disponibilidad para facilitar el desarrollo del proceso embargan su margen de maniobra.

En la legislatura fallida, las actividades de la Casa del Rey llegaron a decaer hasta la mitad durante los primeros cien días, en comparación con el período anterior. Sin embargo, tras ese trimestre en el que se acumularon las actividades pendientes, La Zarzuela retomó su pulso con varios desplazamientos de los Reyes por España para subrayar que era el Gobierno y no la jefatura del Estado la que estaba en funciones.

Ese impulso no pudo transferirse a la agenda internacional por las distancias, que podían complicar la presencia del Rey en España en el tiempo requerido ante un posible desbloqueo de la investidura. La Zarzuela tuvo que dejar en suspenso varios viajes, como el de Arabia Saudí, el Reino Unido, Japón y Corea del Sur, algunos de los cuales confía en poder realizar en 2017. Tampoco pudo asistir a la firma del acuerdo sobre el clima en Nueva York ni a la inauguración del nuevo Canal de Panamá, que coincidió con la jornada electoral del 26 de junio.

En ese período, Felipe VI solo viajó a Portugal para la toma de posesión del presidente Marcelo Rebelo de Sousa, lo que supuso una ausencia de seis horas de España, y a San Juan de Puerto Rico, un desplazamiento ineludible con motivo del Congreso Internacional de la Lengua Española en el que se ausentó 30 horas.

Sin embargo, ahora, tras nueve meses de Gobierno en funciones y en el último tramo del proceso de la legislatura, La Zarzuela trata de recuperar en la medida de lo posible el foco internacional del Rey. La Cumbre Desarrollo Sostenible para la adopción de la Agenda 2030 termina dos días después de las elecciones autonómicas vascas y gallegas, con suficiente margen para que el Rey pueda convocar a su regreso una última ronda de consultas en el proceso.

Mayor complicación, en apariencia, supondría el viaje a la Cumbre Iberoamericana en el caso de que se produjera otro debate de investidura en el límite de esa última semana de octubre, lo que dificultaría la ausencia del Rey en un momento tan decisivo para España. En el caso de que ese horizonte se hubiese despejado antes de forma negativa, el Rey estaría de regreso el 31 de octubre para firmar al día siguiente la disolución de las Cortes y la convocatoria de nuevas elecciones.

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