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Rajoy irá a la investidura el 30 de agosto sin los votos garantizados

El presidente en funciones fija la fecha 21 días después del encargo del Rey, el 28 de julio

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Mariano Rajoy y Albert Rivera, este jueves.

Se resistió durante 21 días, desde que recibió el encargo del Rey para intentar formar Gobierno, pero finalmente Mariano Rajoy anunció este jueves que acudirá al debate de investidura el 30 de agosto aunque no tenga garantizados los votos necesarios. El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, lo presentó como un triunfo personal: “Hemos arrancado el compromiso al presidente en funciones”. Rajoy acepta además sus seis medidas anticorrupción. Si no lograra salir investido, empezaría a correr el plazo para la repetición de elecciones y, si no hay acuerdo, se celebrarían el día de Navidad.

“Hoy hemos dado un paso decisivo para formar Gobierno y para que no se repitan elecciones”, proclamó este jueves Mariano Rajoy tras pactar con Albert Rivera que firmará su pacto anticorrupción y que estaba en condiciones de presentarse al debate de investidura, el primer requisito que exigió Ciudadanos para sentarse a negociar.

El líder del PP no tiene garantizados los apoyos necesarios para salir investido porque incluso si las negociaciones con Rivera y Coalición Canaria terminan con éxito, Rajoy sumaría 170 votos y le faltarían 6 para la mayoría absoluta en la primera ronda, y 11 abstenciones para la mayoría simple en la segunda votación. Ningún partido parece dispuesto a ayudarle y, pese a los constantes llamamientos al “sentido de Estado” del PP y Ciudadanos, el PSOE insiste en que nada les hará moverse del noSi la investidura es fallida y no hay acuerdo, según los plazos previstos, las terceras elecciones se celebrarían en la insólita fecha del 25 de diciembre.

Hasta esta misma semana, el PP había asegurado que fijar una fecha de investidura sin tener los apoyos suficientes sería “temerario” (Rafael Hernando, portavoz en el Congreso) y que el mandato del Rey no obliga al candidato a presentarse al mismo (Fernando Martínez-Maillo, vicesecretario de organización). Rajoy explicó este jueves que tras las elecciones de diciembre había declinado el encargo del Rey porque tenía “la certeza” de que había más votos en su contra que a favor para ser investido y que ahora no la tiene.

El PP presiona con elecciones en Navidad

El PP empezó ayer a presionar al PSOE con la posibilidad de que haya que repetir las elecciones el 25 de diciembre, día de Navidad, si fracasa Rajoy.

“A ver si Sánchez tiene ‘narices’ de enviar a 36.000.000 de españoles a repetir elecciones el día de Navidad”, escribió en Twitter el líder del PP en Cataluña, Xavier García Albiol, nada más conocerse la convocatoria oficial del debate.

“Lo de Rajoy se llama ‘chantaje”, comentó posteriormente el exministro socialista Jordi Sevilla.

El presidente en funciones trasladó su “intención de hablar con Pedro Sánchez” para tratar de hacerle cambiar de opinión. “Le pediré su colaboración para que en España haya Gobierno y, si no, que plantee la alternativa que estime conveniente. Si no, iremos a terceras elecciones y eso sería un fracaso sin paliativos, donde los que bloquean tendrían más culpa que los que intentamos construir”, dijo. Unidos en su estrategia de presión, también el líder de Ciudadanos declaró: “Si hay algún político que haga cálculos con las terceras elecciones, le quiero decir que se lo quite de la cabeza. Este país se va a poner en marcha con un Gobierno en minoría y un Parlamento plural. Hay quien pretende jugar con la paciencia de los españoles. Quien esté haciendo cábalas con unas terceras elecciones no merece ser presidente de este país”.

El tono triunfante de Rivera —“Hemos conseguido desbloquear la situación”; “Nuestros 3,2 millones de votantes pueden estar contentos porque su voto ha sido útil”—, contrastó con la incomodidad de Rajoy, que evitó referirse en su intervención a las seis condiciones de Ciudadanos que acababa de aceptar y reaccionó molesto cuando le preguntaron si lo hacía sin matices. “No son preguntas que ahonden mucho en el futuro de nuestro país. Yo, normalmente, cuando me comprometo a algo, lo cumplo”.

Rajoy tampoco quiso aclarar por qué, si la reunión de la ejecutiva de su partido no había sido para debatir los requisitos de Rivera, sino para autorizarle a negociar —eso dijo el miércoles—, había tardado más de una semana en aceptarlas.

El pacto, de seis medidas, incluye el compromiso de suspender a los cargos públicos imputados por corrupción, la supresión de los aforamientos a políticos, la eliminación de los indultos por corrupción, el principio de proporcionalidad en la ley electoral, listas abiertas, limitación de mandatos a ocho años y la celebración de una comisión parlamentaria sobre la presunta financiación ilegal del PP. Este viernes lo firmarán los portavoces en el Congreso de ambos partidos, Rafael Hernando y Juan Carlos Girauta.

Rivera, no obstante, admitió durante su comparecencia uno de esos matices que el PP ha repetido en los últimos días: que algunas de sus condiciones, como la supresión de los aforamientos a políticos y la reforma de la ley electoral, necesitan de los votos de otros grupos parlamentarios y una reforma constitucional, por lo que no basta solo con firmar un pacto.

Tras la firma de esas seis condiciones, los equipos negociadores de ambos partidos se sentarán para lograr el voto afirmativo de Ciudadanos a la investidura de Rajoy.

Presupuestos

“Todavía queda mucho camino por recorrer”, insistió Rivera. “Es el tiempo de la negociación, de hablar de los españoles y de sus problemas. Ser útil es mucho más importante que creerse importante”, añadió. Por su parte, Rajoy aseguró que veía “buena disposición por ambas partes” y recordó que hay decisiones “urgentes que tomar”, como cerrar el techo de gasto, elaborar los Presupuestos Generales del Estado, o cumplir con los objetivos de déficit que marca la Comisión Europea.

Aunque Ciudadanos se ha negado hasta ahora a negociar los Presupuestos con un Ejecutivo en funciones —porque tiene prohibido por ley aprobarlos—, fuentes conocedoras de las futuras conversaciones ya no descartan que se empiecen a tratar los grandes números de las cuentas públicas, porque de ellos dependerá la financiación de las medidas que recoja el acuerdo de investidura.

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