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Sin esperanza, con convencimiento

La nueva etapa política, que se suponía más abierta y plural, rechaza la cultura del pacto

El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, este martes. Ampliar foto
El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, este martes. EFE

El espectáculo que están dando los cuatro principales partidos políticos —especialmente tres, ya que Podemos ha quedado con muy poco, más bien nulo, margen de posibilidades— es lamentable y patético. Más de un año diciendo que entrábamos en una nueva etapa de la política española, más abierta y plural, que superábamos el bipartidismo; una nueva etapa que exigía pactos, venga a darle vueltas a la cultura del pacto, y al final ni etapa nueva, ni pactos, ni cultura, ni nada. Sólo ridículo, al menos por el momento, y desprestigio, más todavía, de la política y los políticos.

El PP, como ya hizo en diciembre, ha propuesto un Gobierno de coalición en el que no cree. Ahí se ha parado. Ni una oferta concreta, ni una reunión para llegar a un posible acuerdo. Rajoy recostado en la tumbona de Peridis y entonando el fumando espero. ¿Pereza? No creo. Más bien quiere llegar a la presidencia gratis. Esto no es cultura del pacto.

El líder del PSOE está desde el 27 de junio desaparecido. Sólo una consigna: ¡votaremos no al PP! Con el añadido de que Rajoy debe formar mayoría con partidos afines, se supone con Ciudadanos, por lo visto afines de los socialistas tan solo hace cuatro meses. Sería una buena idea si populares y ciudadanos sumaran, pero resulta que no es así. ¿Sánchez no sabe sumar? Esto no es cultura del pacto.

Ciudadanos es quien más se ha esforzado en pactar: al menos propone la abstención a una investidura de Rajoy. No es mucho, pero es algo. Ahora bien, con el PP no suman. Quisieran estar acompañados por el PSOE, no por nacionalistas ni Podemos. Normal y justo, no sólo por intereses de partido, también por interés nacional: que la estabilidad gubernamental no dependa del chantaje nacionalista, sobre todo de ERC y de la ex-CDC (para entendernos), con la que está cayendo en Cataluña desde hace años, es un claro interés nacional.

Pero quizás Ciudadanos podría dar un paso más y votar sí a Rajoy en el caso de que el PSOE se abstuviera. Este apoyo en positivo debería comportar pactos concretos y acotados con el PP, no sólo por parte de Ciudadanos sino también del PSOE. Ahí podrían demostrar los tres que han entendido lo que es la cultura del pacto que, en definitiva, no es otra cosa que la cultura de la democracia parlamentaria.

Se podría así empezar una nueva etapa. Quien dé pasos en este sentido, y explique las razones de los mismos, ganará votos. Quizás este es el único argumento que entiendan nuestros partidos. Lo digo sin esperanza, pero con convencimiento.

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