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Convergència depende del voto de PP y PSOE para tener grupo propio

Solo Ciudadanos se opuso desde el principio; el PP dijo que lo apoyaría; el PSOE esperará al informe y Podemos pasa del sí a las reticencias por la negativa a sus confluencias

Frances Homs, portavoz de Convergència, en el Congreso. Ampliar foto
Frances Homs, portavoz de Convergència, en el Congreso.

El Grupo Parlamentario de Convergència en el Congreso está en el aire. Depende de la decisión política de la Mesa para aplicar con flexibilidad el reglamento de la Cámara. Ciudadanos, con dos representantes en la Mesa, es el único que abiertamente se opone; el PP (tres representantes) dijo públicamente que lo apoyaría; los dos del PSOE están a la espera de un informe jurídico y los dos de Podemos han pasado de estar a favor a ser más que reticentes.

Los nueve miembros de la Mesa decidirán este miércoles con dudas sobre el grupo parlamentario solicitado con el nombre de Partit Demòcrata.

A favor de los independentistas catalanes está su argumentación de que la jurisprudencia del Tribunal Constitucional ha avalado que se debe realizar siempre la interpretación que resulte más favorable al derecho de los diputados a constituir grupos parlamentarios. Un auto de mayo de 2007 aseguró que “son las propias Cámaras, pues, las que deben interpretar la legalidad parlamentaria, sin que dicha interpretación pueda ser controlada por este Tribunal”.

La aritmética de los votos

El reglamento del Congreso exige para tener grupo propio haber logrado 15 diputados o cinco siempre que se supere el 15% en donde se presente o el 5% del conjunto de España.

Convergència tuvo ocho diputados pero en Barcelona y Tarragona quedó por debajo del 15%. En el conjunto de Cataluña logró el 13,92%, es decir, no llegó al 15%.

CDC quiere que se tome la media de su porcentaje de voto de las cuatro circunscripciones catalanas que es del 17,96% para que se dé por cumplido el requisito formal.

De esa forma, la Mesa ha adoptado decisiones no homogéneas respecto a la interpretación de los requisitos formales para formar grupo propio. En este caso se trata de aplicar el requisito del 15% de los votos correspondientes a las circunscripciones en que hubieren presentado candidatura. En el pasado se ha optado por diferentes fórmulas como la que sirvió en 2004 para que ERC tuviera grupo teniendo en cuenta solo las circunscripciones en las que logró diputados y no las que se presentó como dice literalmente el Reglamento. El origen de la flexibilidad está en 1986 cuando la Mesa ya contabilizó la media de los porcentajes en las circunscripciones donde se había presentado el PNV, como pretende ahora Convergència, según la argumentación aportada por este partido.

Es decir, hay tres posibilidades: contabilizar el conjunto de votos de Cataluña y que no quede por debajo del 15%; que ninguna circunscripción baje del 15% o que la media de porcentajes de las provincias catalanas supere el 15%. Las dos primeras no las cumple Convergència y la tercera necesita la media aritmética de las cuatro circunscripciones para quedar por encima del 15%, aunque eso supone hacer medias de provincias con diferentes poblaciones. A esta vía se acoge el partido que encabeza Francesc Homs en el Congreso. En las actas de las reuniones de la Mesa en las que se han tomado decisiones similares no consta de qué forma se sacó la media de votos de las circunscripciones en las que se presentaba el partido que solicitaba grupo.

Antes de la reunión de la Mesa, los servicios jurídicos de la Cámara entregarán un informe que no es determinante, pero que explicará las vías posibles para que los nueve representantes de los partidos adopten una decisión política. Ciudadanos anunció que se opondría en todo caso. El partido de Albert Rivera tiene dos representantes de los nueve.

Informe jurídico

El PP no ha comunicado oficialmente la posición de sus tres representantes, pero la semana pasada, tras las votaciones sobre la Mesa varios de sus dirigentes se pronunciaron a favor. Por ejemplo, su portavoz Rafael Hernando dijo que es partidario de autorizar el grupo y que habían encontrado “algún precedente”. Andrea Levy, vicesecretaria del PP, dijo también que debía permitirse por “cortesía parlamentaria”.

El portavoz de Podemos, Íñigo Errejón, aseguró reiteradamente que está a favor. Sin embargo, el enfrentamiento con los independentistas por la votación de la Mesa, donde tienen dos representantes, ha hecho que En Comú Podem, la rama catalana de Podemos, tome las riendas y sea más reticente. Más aún después de las dificultades para que las confluencias tengan grupos propios.

El PSOE en principio dijo que era partidario también, pero esperará al informe jurídico para determinar la posición de sus dos representantes.

 Hay menos dudas sobre los grupos de las confluencias gallega y valenciana que, con toda seguridad, serán rechazados con los votos de los representantes de PP, PSOE y Ciudadanos. Ya lo hicieron en la anterior legislatura. Los tres partidos argumentan que no es lo mismo un requisito formal para el que se puede aplicar flexibilidad como en el caso de Convergència y otro saltar por encima de una prohibición expresa, la que señala que "no podrán formar Grupo Parlamentario separado los diputados que, al tiempo de las elecciones, pertenecieran a formaciones políticas que no se hayan enfrentado ante el electorado".

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