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La dificultad de reeditar el pacto PP-PNV de 1996

Las malas relaciones entre Urkullu y Rajoy y la proximidad de las elecciones vascas complican un acuerdo como el que sellaron Aznar y Arzalluz

Aznar y Arzalluz, en la primavera de 1996 en La Moncloa.
Aznar y Arzalluz, en la primavera de 1996 en La Moncloa.

El domingo por la noche sucedió algo que no ocurrió el 20-D. María Dolores de Cospedal telefoneó al presidente del PNV, Andoni Ortuzar, para una conversación de cortesía. Era el inicio de un cortejo político previo a la investidura de Mariano Rajoy. No hay precedente de algo similar, en 20 años, desde que en la primavera de 1996 el PP recabó con éxito el voto del PNV de Xabier Arzalluz, sumado al de CiU, para investir a José María Aznar como presidente del Gobierno.

¿Es posible que la historia se repita? El presidente del PNV, Andoni Ortuzar, ha anunciado su disposición a hablar con el PP. Pero ha advertido también que ve “muy, muy, muy difícil el acuerdo con Rajoy”. Es verdad que en 1996, al igual que hoy, las relaciones entre el PP y el PNV eran malas. Pero existen algunas diferencias. En 1996, el PSOE acababa de perder las elecciones tras 13 años de gobernar y con un proyecto cumplido y agotado con el lastre añadido de algunos escándalos de corrupción. Sin embargo, el PP estaba aún por estrenarse como partido gobernante.

Además, el PNV de Arzalluz se encontró, durante la negociación del PP de Aznar, con la sorpresa de concesiones inesperadas para el autogobierno vasco: el concierto económico pasaba de ser revisable a ser indefinido; conseguía la empresa de telecomunicaciones Euskaltel; y el PNV recuperaba el patrimonio perdido durante la Guerra Civil. Arzalluz llegó a exclamar: “Hemos conseguido en dos semanas lo que no conseguimos con Felipe González en 13 años”.

Hoy las circunstancias son otras. Rajoy deja atrás cuatro años de gobierno en los que sus relaciones con el ejecutivo de Urkullu han sido pésimas. No han cerrado ningún acuerdo en materia económica ni en autogobierno ni en la consolidación del final de ETA. Más aún, han aumentado los recursos ante los tribunales. De modo que en febrero del pasado año Urkullu dio por rotas las relaciones con Rajoy.

¿Será posible el acuerdo pese a ello? “El PP tendría que dar un giro de 180 grados, lo que vemos prácticamente imposible. ¿Está dispuesto Rajoy a asumir el acuerdo entre los partidos vascos sobre un nuevo Estatuto? ¿Y acabar con la política penitenciaria espacial con los presos de ETA?”, señalan fuentes del PNV.

Pero, además, y es la clave definitiva: tras el verano Urkullu convocará las elecciones vascas. ¿Puede el PNV pactar con el PP a escala nacional la víspera de unas elecciones en que tiene como principal competidor a Podemos además del PSE y Bildu? “Sería regalar la campaña a los competidores”, admiten fuentes del PNV. Aunque todas las encuestas coinciden en que, al contrario que las elecciones generales, el PNV ganará con holgura a Podemos en las elecciones vascas, no dejan de ser unos comicios difíciles para los peneuvistas por el punto de imprevisibilidad que tienen ante el nuevo horizonte político.

Es verdad, también, que tras las elecciones vascas, si el PNV y el PSE no superan en escaños a un hipotético tándem Podemos-Bildu podrían necesitar al PP. Pero también el PNV da por descontado que el PP impediría, a cambio de nada, un gobierno Podemos-Bildu en Euskadi. No obstante, a partir de ese momento sí podría indicarse alguna colaboración entre PNV y PP.

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