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El juez acepta la personación del BBVA en el caso de la extorsión de Ausbanc

La entidad se presentó como "víctima" de la estrategia de acoso de Luis Pineda

El juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz ha aceptado este miércoles la personación del BBVA como acusación particular en el caso de las extorsiones de Ausbanc. En una providencia dictada esta mañana el magistrado tiene por personada en la causa a la entidad presidida por Francisco González, que el martes se presentó como "víctima" directa de la supuesta "estrategia de acoso y agresión" de la organización presidida por Luis Pineda, hoy en prisión.

El presidente del BBVA, Francisco González.
El presidente del BBVA, Francisco González. EFE

Según fuentes financieras, el banco tiene tres objetivos con su personación: proporcionar información al juez y al tribunal, lograr una "sanción adecuada" a los delitos supuestamente cometidos por Ausbanc y resarcirse de los daños —tanto directos como morales y de reputación— que les infligió durante años la asociación, que cerró sus oficinas el pasado 31 de mayo. El banco está trabajando en la cuantificación de estos daños para comunicársela al juez en cuanto se disponga de ella.

El BBVA fue el banco que se opuso de manera más frontal al chantaje de Ausbanc, que exigía fuertes cantidades económicas a las entidades financieras cambio de no hacerles mala publicidad y no atacarlas en los tribunales. Los pagos de las entidades se realizaban mediante patrocinios de actividades y mediante la inserción de anuncios publicitarios en la red de medios de la organización, expulsada del Registro de Asociaciones de Consumidores en 2014. El precio que facturaba Ausbanc por los anuncios, en unos medios sin apenas difusión, estaba muy por encima de los habituales en el mercado de publicidad.

En su escrito de personación, registrado el martes, el BBVA detalla la "feroz campaña de acoso y desprestigio" a que la sometió Ausbanc tras negarse, a partir de 2007, a someterse a los pagos. La estrategia incluía, según el escrito de personación, "artículos denigratorios" contra el banco y sus directivos, acoso en las redes sociales, la impugnación de las juntas de accionistas de la entidad y la presentación de demandas en los tribunales. Estas denuncias, que eran sistemáticamente archivadas, servían, durante su tramitación, para que la organización de Luis Pineda atacara la imagen del banco al tiempo que planteaba sugerencias de colaboración.

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