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Los partidos, dispuestos a acelerar los plazos para negociar tras el 26-J

Las fuerzas políticas aceptan que esta vez la negociación no se demore y se pueda iniciar al día siguiente de las elecciones

Los partidos están dispuestos a agilizar en lo posible los plazos para negociar y formar Gobierno tras las elecciones generales del 26-J. No hay ningún acuerdo formal; solo conversaciones extraoficiales porque todo depende del resultado de los comicios, de la voluntad de los cuatro principales partidos (PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos) y de la disposición del Rey y del futuro presidente del Congreso. La única fecha ya establecida en el decreto de convocatoria es la del 19 de julio para la constitución del nuevo Parlamento, incluyendo la elección de las Mesas y de los presidentes del Congreso y el Senado.

El Rey recibe a Rajoy, el pasado 22 de enero, en La Zarzuela.
El Rey recibe a Rajoy, el pasado 22 de enero, en La Zarzuela. EFE

Fuentes de los cuatro partidos aceptan que esta vez la negociación no se demore y se pueda iniciar al día siguiente de las elecciones. Incluso, evalúan la posibilidad de acelerar los plazos para que la ronda del Rey con los partidos pueda iniciarse antes de la constitución de las Cortes.

El artículo 99 de la Constitución señala que “después de cada renovación del Congreso de los Diputados, y en los demás supuestos constitucionales en que así proceda, el Rey, previa consulta con los representantes designados por los grupos políticos con representación parlamentaria, y a través del presidente del Congreso, propondrá un candidato a la Presidencia del Gobierno”. Es decir, no se especifica en qué momento debe producirse la consulta del Rey con los partidos, aunque siempre se ha celebrado después de la formación del Congreso. Sí establece que la propuesta de candidato a la investidura que haga el Rey debe formularse a través del presidente del Congreso y como este es elegido el 19 de julio el resultado de la ronda no puede llegar antes de esa fecha.

Fuentes de la Casa del Rey se limitan a remitir a ese artículo 99 y a recordar que la programación de la ronda de consultas es competencia de Felipe VI.

En cualquier caso, la voluntad de los partidos es intentar iniciar la negociación antes del día 19 y tener el nombre del candidato a la investidura pocas fechas después, con el fin de que el debate pueda producirse antes de que acabe julio. El Rey haría la propuesta de candidato a la investidura después del 19, ya que ha de planteársela al presidente del Congreso, y la Mesa y Junta de Portavoces convocarían el pleno para la última semana de julio, con opción de una segunda vuelta a las 48 horas si no obtiene mayoría absoluta en la primera.

Obstáculos

En la legislatura fallida tras el 20-D, las negociaciones formales no empezaron hasta después de la primera ronda del Rey. Cuando el Monarca encargó a Pedro Sánchez someterse a la investidura tras la segunda ronda, el presidente del Congreso, Patxi López, le dio un mes para negociar y comparecer en la Cámara. Si esos mismos plazos se reprodujeran ahora, no habría presidente del Gobierno hasta finales de agosto, en el mejor de los casos.

Ese retraso en los plazos tendría efectos para otras decisiones, como la gestión de los Presupuestos para 2017. El proyecto de cuentas debe estar en las Cortes los últimos días de septiembre, según la Constitución o, en caso contrario, las de este ejercicio, elaboradas por el Gobierno de Mariano Rajoy hace casi un año serían prorrogadas automáticamente. Agilizando los plazos para formar Gobierno se ganaría un mes vital para que los nuevos ministros pudieran elaborar en agosto un proyecto de Presupuestos para que empiece a tramitarse en octubre en la nueva Cámara.

Desde que se constituyeron las últimas Cortes el 13 de enero pasado, López intentó en lo posible acortar esos plazos, pero se encontró con la falta de acuerdo de los grupos para cerrar un Gobierno.

Otra dificultad añadida es que sin investidura frustrada no corre el plazo de dos meses para la repetición de elecciones y, por eso, llegaron a plantearse la posibilidad de presentar un candidato solo para poner en marcha ese proceso.

Ahora pueden surgir otros obstáculos. Por ejemplo, el socialista Pedro Sánchez cumplió el formalismo de esperar a que el más votado, Mariano Rajoy, culminara su negociación. Para acortar los tiempos, los dos partidos más votados deberán negociar por su parte desde el primer día.

Otra dificultad puede ser la del debate sobre qué es más importante: el número de escaños o el de votos. Es decir, si Unidos Podemos supera al PSOE en votos pero no en diputados, ¿quién asume el liderazgo de las conversaciones y un hipotético Gobierno? Sánchez asegura que lo relevante son los escaños, porque es lo que decide la investidura, mientras que Pablo Iglesias argumenta que lo que importa es el respaldo de los electores y no su traslación con una ley electoral discutida por la falta de proporcionalidad.

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