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Una vida sin voto en alta mar

10.000 españoles trabajan en la pesca de altura, pero solo tres marineros pidieron el voto por correo en 2011. La ley electoral no está adaptada a las necesidades de este sector

Manuel Queimaño, patrón jubilado de 59 años Ampliar foto
Manuel Queimaño, patrón jubilado de 59 años, en el puerto de Cangas.

Aunque tiene 55 años, Joaquín Blanco no ha podido votar nunca en las 11 elecciones generales que se han celebrado en España desde el regreso de la democracia. En cada una de estas citas, Blanco, que es el capitán del barco Pesca Berbés Dos, estaba embarcado en medio del océano Atlántico pescando toneladas de fletanes, gallos y platijas. Este 20 de diciembre, como si hubiese cumplido en 2015 la mayoría de edad que le da derecho a voto, Blanco se sumará a la fiesta de la democracia por primera vez en su medio siglo de vida. "Por fin las generales me cogen en Galicia. Me estreno en unos días porque la gente del mar nunca tuvimos derecho a voto", dice Blanco, que desde los 16 años, como antes hicieron su padre y su abuelo, trabaja en la pesca de altura y vive mareas de cuatro o cinco meses aislado en medio del charco en un navío de 70 metros de eslora.

Como Blanco, otros 10.000 españoles, según cifras de la Asociación Española de Titulados Náuticos Pesqueros (Aetinape), trabajan en este sector que exige pasar largas temporadas sin más contacto con el mundo que el teléfono y los equipos de Internet con los que cuentan los buques desde hace unos años. La ley electoral regula el voto por correo de la flota pesquera de altura y obliga a este colectivo a acercarse a un puerto español para poder votar. Bieito Lobeira, secretario de organización del Bloque Nacionalista Galego (BNG), cree que existe una inadaptación absoluta de la ley hacia esta profesión: “¿Cómo van a ir los barcos a un puerto español cuando están pescando cerca de Terranova, de Namibia o en pleno océano Pacífico? Es algo imposible”, opina Lobeira, que durante 14 años fue el responsable de pesca del BNG en el Parlamento gallego.

Ni Blanco ni Manuel Queimaño, patrón de pesca jubilado hace un par de años, han conocido nunca a nadie que pudiese votar estando embarcado. Los que lo lograron son pocos: según el Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2004 solo dos marineros que trabajan en pesca de altura lo hicieron; en 2008, solo siete; y en 2011, tres. Queimaño, que tiene 59 años, participó por primera vez en unas elecciones generales en 2008, cuando ya tenía 52. “Fue la segunda vez que ganó [José Luis Rodríguez] Zapatero. Para mí fue una alegría inmensa estar en casa en esa época porque desde que regresó la democracia he luchado por este tema, mandando comunicados a medios de comunicación y exigiendo que nos diesen una solución”, rememora Queimaño, que este 20-D votará por segunda vez en su vida y que llegó a pasar siete meses y medio —“su marea más larga”— embarcado al sur del Atlántico, muy cerca de Namibia, pescando kilos y kilos de merluza y rosada.

Solo tres marineros pidieron el voto por correo en 2011

Con la actual ley electoral, que obliga a los barcos de altura a acercarse a puerto para que sus tripulantes puedan ejercer el derecho a voto, solamente tres marineros votaron en las generales de 2011 —equivale al 0,03% de los españoles que trabajan en este sector—, según el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Las cifras relativas a otros procesos electorales que ofrece este organismo son similares. En 2008, las segundas elecciones que gana el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, solo pudieron participar en el proceso por correo 7 marineros. Cuatro años antes, la cifra fue de dos.

El BNG y Aetinape llevan trabajando dos décadas inútilmente para que la gente del mar consiga votar desde el barco de una manera más simple. En el Parlamento gallego, tanto el PP como el PSOE votaron a favor de la Proposición No de Ley que el Bloque presentó en 2007 para resolver el “derecho a voto de miles de marineros gallegos”. “El problema es que después, cuando el asunto llegaba al Congreso, el PP y el PSOE votaban que no. En 2010 conseguimos conformar una subcomisión de estudio que nunca llegó a hacer nada. Este órgano, a nosotros [BNG], nos parecía un pretexto”, dice Lobeira, que cree que hay dos vías posibles para simplificar el voto desde el barco: a través de internet o constituyendo una mesa electoral bajo la responsabilidad del capitán.

De las promesas políticas que hablaban de facilitar el voto a los marineros está cansado José Manuel Muñiz, presidente de Aetinape y antiguo capitán de barco. “Los partidos casi nos tratan como si fuésemos tontos. Cuando estaban en la oposición, todos protestaban como si fuese una cuestión de Estado; pero cuando llegaban al poder, no hacían nada”, dice Muñiz, que después de dos décadas de lucha considera que el BNG es la formación que más ha trabajado por la gente del mar. “El problema es que el Bloque en el Congreso siempre ha tenido poco peso: hacían cosas en Galicia que en Madrid no salían adelante”, opina Muñiz, que también cree que a los partidos no les interesa un puñado pequeño de miles de votos en unas generales.

Como Muñiz, Ramón Juncal, un patrón de Marín (Pontevedra) de 55 años, también estuvo “jodido” cuando la democracia regresó a España y todo el mundo pudo votar en las elecciones de 1977 mientras él estaba embarcado en mitad del Pacífico sin opción alguna de participar en las primeras generales que veía en su vida. Juncal, que dirige el barco Puntal de Aguete y pesca atunes, tiburones y peces espada, participará este 20-D por segunda vez en unas generales. La primera ocasión fue en el 2000, cuando tenía 40 años y José María Aznar se hizo con La Moncloa por segunda y última vez. Juncal cree que antes era más difícil que las tripulaciones pudiesen votar, pero piensa que con internet es una estupidez que no se solucione el problema: “Parece que a la Administración no le preocupa. Yo llevo de patrón desde los 20 años y he pagado una fortuna en impuestos, pero nunca tuve derecho a voto. En la democracia no he participado mucho, solo he contado para tributar”.

Un voto por correo inadaptado a la flota pesquera de altura

La ley electoral, que regula el voto por correo para el personal embarcado en buques de la flota pesquera de altura, no está adaptada a la realidad de este colectivo, según la Asociación Española de Titulados Náuticos Pesqueros.

Para poder votar, los buques con bandera española deben acercarse a un puerto español. Antes deben cursar por radiotelegrafía la solicitud de inscripción en el censo electoral. En ese mensaje, según recoge la ley, harán constar "el nombre y apellidos del solicitante, su documento nacional de identidad, profesión, edad y buque en el que se encuentre embarcado, municipio en el que esté censado con especificación de calle y número". También tienen que informar del puerto en el que arribará su barco y cuándo lo hará.

Los servicios de radiotelegrafía, que en este caso actúan como una dependencia delegada del servicio de correos, se encargarían de que la Delegación Provincial del Censo remita la documentación al puerto en el que el barco vaya a arribar.

Por último, el navío debe llegar al puerto en la fecha solicitada para que los marineros puedan ejercer el voto. Solo tres personas solicitaron este servicio en 2011.

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