Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

A pedales por el clima

Un pelotón de 40 personas va en bici a París para reivindicar un acuerdo efectivo en la Cumbre del Clima

Uno de los ciclistas del pelotón a su paso por Valladolid. Ampliar foto
Uno de los ciclistas del pelotón a su paso por Valladolid.

Amanece nublado; el invierno ha llegado a Castilla. Tras un café, 40 personas empiezan a vestirse en el pabellón donde han pasado la noche. “Hoy va a hacer frío, así que nada de pantalones cortos”, recomienda un chico con unas mallas en la mano. Un poco más allá varias decenas de bicicletas descansan unas sobre otras. Son el medio de transporte que han elegido para llegar a París a la Cumbre Mundial del Clima —el 10 de diciembre aterrizaron en la capital francesa—. “Queremos un acuerdo efectivo de reducción de emisiones para evitar que la temperatura aumente más de dos grados centígrados”, resume Héctor García, representante de la Asociación por el Medio Ambiente y contra el Cambio Climático (AMA). Son los promotores de esta marcha de 1.400 kilómetros. Un recorrido en bici de un mes con la finalidad de parar el calentamiento global.

No son los únicos ciclistas que han cruzado Europa reivindicando la movilidad sostenible. Desde Rumanía, Reino Unido, Noruega, Dinamarca o Alemania también partieron pelotones con destino la capital francesa. “Por los atentados, las únicas marchas que vamos a llegar somos las de España, Inglaterra y una de Bélgica”, lamenta García minutos antes de pedalear en dirección Palencia. “A París sin contaminar”, entona el pelotón mientras abandonan la ciudad.

El pelotón en la plaza mayor de Valladolid, antes de continuar su marcha a París. ampliar foto
El pelotón en la plaza mayor de Valladolid, antes de continuar su marcha a París.

“El transporte provoca el 20% de emisiones de gases de efecto invernadero en la Unión Europea. Hay que hacer algo para cambiar esto”, cuenta Paulo Fernando, que acude en nombre de Greenpeace. Aunque la iniciativa de llegar en bici a París es eminentemente ciudadana, casi una treintena de organizaciones, como Ecologistas en Acción, Ecovidrio, Conbici o Greenpeace, han enviado a embajadores para que marchen en su nombre.

El objetivo del recorrido es doble: “Concienciar a la gente de las ciudades por las que pasamos de la importancia de esta cumbre y recoger firmas y entregarlas en la COP21 para que los políticos vean que los ciudadanos se implican”, resume García. Ese apoyo se puede hacer presencial o virtual (firmando en www.solucionescambioclimatico.org).

La etapa de hoy discurre en paralelo al Canal de Castilla, ideado en el siglo XVIII para transporte de grano. El grupo recorre cada día entre 60 y 80 kilómetros y en cada ciudad se unen ciclistas efímeros; en total unas 800 personas han pedaleado por el clima. Además, les acompaña un vehículo de apoyo. Manuel Sabate va en él. “Ayer tuve un pequeño accidente y prefiero descansar”, cuenta. Le saltaron los frenos, cayó de la bici y acabó con su cara a la altura de las ruedas. “No es nada”, añade esbozando una sonrisa con el rostro lleno de moratones. Confía en subirse al sillín de nuevo en el siguiente tramo.

El pelotón ciclista a su llegada a París el pasado día 10 de diciembre ampliar foto
El pelotón ciclista a su llegada a París el pasado día 10 de diciembre

Tras unos kilómetros, el pelotón se separa. “Nos vemos a la hora de comer en Cigales”, se despiden los más raudos. “Cada uno vamos a nuestro ritmo”, justifica Elena Krause, que mientras pedalea ejerce de comunity manager del pelotón llevando las redes sociales y controlando el correo electrónico. La Red es clave para su viaje. Además de recabar apoyos políticos para la causa, tienen lanzada una iniciativa de crowdfunding que financia el proyecto. “En cada lugar al que llegamos nos reciben y acogen las asociaciones ciclistas de la zona. Además, muchos Ayuntamientos se unen a la causa y nos ceden espacios para que podamos dormir”, cuenta.
“En general, a la gente le preocupa el medioambiente”, resume Héctor García el sentir del grupo. Todos consideran la cumbre “crucial”; “la última oportunidad para que no nos carguemos del todo el planeta”.

Un chico se para en un lateral del camino. “¿Estás bien?”, pregunta Elena. Un pinchazo. Se detienen también un par de ciclistas más: “Somos un equipo”. El accidentado no tiene repuesto, pero un compañero sí. En diez minutos están todos de nuevo sobre la bici. No hay tiempo que perder; el futuro de la Tierra está en juego.