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“Si ser antisistema es no recortar en sanidad y educación, lo soy”

El general Julio Rodríguez, número dos de Podemos por Zaragoza, rechaza que se le impute falta de patriotismo

Julio Rodriguez, ex jefe del Estado Mayor de la Defensa, candidato al congreso por Podemos. Ampliar foto
Julio Rodriguez, ex jefe del Estado Mayor de la Defensa, candidato al congreso por Podemos.

José Julio Rodríguez Fernández (Ourense, 1948) ya era atípico como militar: divorciado y casado en segundas nupcias, fue el primer jefe de Estado Mayor que prometió, en vez de jurar, el cargo. Y ahora lo es más como candidato de Podemos: exjefe de la cúpula militar y sesentón en un partido de ideología pacifista y con dirigentes que no llegan a la cuarentena. Pero hay algo en lo que no ha cambiado tras colgar el uniforme: sigue siendo afable, reservado y muy disciplinado. Antes obedecía a sus superiores jerárquicos y ahora se pone a las órdenes de los jefes de campaña de Podemos, dispuesto a seguir sus directrices, aunque cuesta imaginárselo dando mítines.

--¿Es usted un antisistema?

--Si por antisistema se entiende alguien que no cree que de una crisis económica haya que salir aumentando la desigualdad, cargando los recortes en Educación o Sanidad, ahí sí que me considero antisistema.

“Podemos va a cumplir los compromisos con la OTAN”

“Podemos va a cumplir los compromisos de España con la OTAN y otras organizaciones internacionales. Otra cosa es que, cuando llegue el momento, si se considera conveniente, se puedan revisar. Pero la responsabilidad del Estado es cumplir los compromisos”. Así de tajante se muestra el general Rodríguez, quien incluye entre dichos compromisos los acuerdos con EE UU, que ha desplegado en España los buques del escudo antimisiles o la fuerza de marines para crisis en Africa.

El programa de Podemos apuesta por una “defensa integral europea”, lo que parece difícil sin aumentar los presupuestos de Defensa. “No estoy de acuerdo”, responde. “Una defensa europea permite obtener valor añadido y aprovechar sinergias. Hay que adecuar las capacidades necesarias y equilibrarlas con los Presupuestos”. No aclara si serán menos o más.

En los últimos tiempos, el general Julio Rodríguez presidía el Foro Milicia y Democracia, un centro de debate dedicado a promover los valores democráticos en las Fuerzas Armadas y a preservar la memoria de la Unión Militar Democrática (UMD), la organización clandestina que en los estertores del franquismo intentó evitar que el Ejército se convirtiera en un freno para la ansias de libertad de la sociedad española y a la que no se afilió, pero cuyo ideario compartía.

El general del Aire (cuatro estrellas, la máxima graduación por debajo del Rey) no había soñado entrar en política hasta que un miembro del Consejo Ciudadano de Podemos, cuyo nombre no quiere revelar, contactó con él. Luego se reunió con Pablo Iglesias, quien le propuso ir de número dos en la lista al Congreso por Zaragoza. “Lo dudé, pero creo que este es un momento crucial y que Podemos, cuya trayectoria había seguido por curiosidad intelectual, es el proyecto que mejor garantiza una España mejor, un Gobierno más cercano a la gente. Me dije: ‘Ahora que tienes la oportunidad de hacer algo, no puedes echarte atrás”.

El fichaje del general Rodríguez — “la incorporación al proyecto de Podemos”, prefiere decir él— ha sorprendido a todo el mundo, empezando por sus excompa-ñeros de armas, que lo situaban en la órbita del PSOE, que lo nombró en 2008 jefe del Estado Mayor de la Defensa (Jemad), un cargo de confianza política. “Nunca he estado vinculado a ningún partido. En mi carrera profesional he trabajado para ministros de UCD, del PP y del PSOE, siempre con lealtad, y me sentí integrado en el equipo [de la ministra Carme Chacón], porque si no, no hubiera estado”.

Lo que más se le critica, sin embargo, es que apueste por una opción política que reconoce el derecho a decidir del pueblo catalán; es decir, el derecho de autodeterminación. En palabras del ministro de Justicia, Rafel Catalá, parece “poco coherente” para una persona que ha jurado defender a España hasta la última gota de sangre.

“Yo no pongo en duda su coherencia y espero que él no cuestione la mía”, responde. “Podemos ha declarado repetidamente que entre sus objetivos está la unidad de España, que no quiere que Cataluña se separe. Otra cosa es que democráticamente, porque Podemos apuesta por una democracia real, se decida lo que los españoles quieran”.

“Quiero la unidad de España, pero acepto la democracia”

--¿Lo que los españoles quieran o lo que quieran los catalanes?

--Podemos defiende una serie de garantías constitucionales para blindar los derechos sociales, luchar contra la corrupción, una justicia igual para todos, una mejor ley electoral y un nuevo diseño territorial, en el que se incluya el derecho a decidir.

¿Y cuál será su actitud si los catalanes deciden irse de España? Al general Rodríguez le habían advertido de que estuviera preparado para que le hicieran 100 veces esta pregunta, “aunque no”, reconoce, “para que me la haga 100 veces el mismo periodista”. “Pero 100 veces le responderé lo mismo: que lo que quiere Podemos y lo que yo quiero es la unidad de España, no la secesión de Cataluña, pero lo que democráticamente se decida es lo que se debe aceptar”.

El candidato no se aparta un milímetro de la doctrina de Pablo Iglesias: la nueva Constitución, fruto del proceso constituyente, deben aprobarla todos los españoles, y la misma puede recoger, si así se acepta, el derecho de los catalanes a decidir su relación con España. De donde se deduciría que el referéndum catalán tendría que celebrarse después del constitucional. “O simultáneamente, si se quieren acortar los tiempos”, puntualiza.

—¿Y usted cree que sus compañeros militares aceptarían sin más que los catalanes decidieran separarse de España?

--Los militares, los policías, los empleados de Correos... ¿Creemos de verdad que esto es una democracia? Es como si me pregunta si los militares aceptarían que un partido que ha ganado las elecciones llegue al poder. Usted habla de golpe de Estado.

--Los empleados de Correos no tienen el monopolio de las armas.

Dudar de que el Ejército acatará lo

que decida el poder civil es no respetarlo

--Los militares están sometidos al poder civil. Como ciudadanos, pueden tener sus opciones políticas y estarán de acuerdo o no con las decisiones del Gobierno. Nada más.

--No ve riesgo de tensiones en la actual situación de Cataluña...

--Yo creo que todo el mundo cumple las reglas, poner en duda eso es no respetar a la institución a la que he servido.

El general no cree que Podemos haya buscado con su fichaje trasladar una imagen de respetabilidad. Pero es fácil entender lo que él ha encontrado en Podemos: “Conozco a mucha gente joven que parece mayor. Yo soy una persona mayor a la que le gustaría que le vieran como joven, ilusionado por mejorar España, más patriota que otros a los que se les llena la boca con la Patria. A veces, al final, se vuelve a los principios”.

El Gobierno cesa al general por realizar declaraciones políticas

M. G.

Al general Julio Rodríguez no le sorprendió que el Consejo de Ministros le cesara ayer como vocal de la Asamblea de la Real Orden Militar de San Hermengildo, como él mismo habías solicitado, sino que lo hiciera por “pérdida de confianza y falta de idoneidad” para el puesto, según dijo la vicepresidenta Soraya Sáez de Santamaría. “Han utilizado de forma electoralista un acto puramente administrativo”, se queja.

El Gobierno recrimina al exjefe de la cúpula militar que no esperase a pasar a retiro, cuando deja de estar sujeto al régimen disciplinario de las Fuerzas Armadas, para realizar declaraciones que vulneran el deber de neutralidad política.

En cambio, el general considera que, desde que solicitó pasar a retiro, “está legitimado” para actuar como si estuviera retirado, pues solo resta un trámite administrativo que “puede hacerse rápidamente o demorarse”.

Rodríguez entregó el pasado viernes en el registro de Defensa su solicitud de pase a retiro y de cese como vocal de la Real Orden de San Hermenegildo, un organismo presidido por el Rey que premia la “constancia en el servicio” y “trayectoria sin tacha” de los militares. El lunes informó con un correo electrónico al Gabinete del ministro Pedro Morenés y el martes recibió la llamada de este, a quien le dijo que su decisión respondía a “motivos personales”.

Sanción moral

Defensa alega que el cese como vocal debe aprobarlo el Consejo de Ministros, que no se reunía hasta ayer, y que Rodríguez sigue sujeto a las leyes castrenses hasta que se publique su pase a retiro en el Boletín Oficial de Defensa. Precisamente, Morenés firmó ayer la correspondiente orden.

Más discutible es que el general pudiera ser destituido por “falta de idoneidad”. El nombramiento como vocal no es una decisión discrecional del Gobierno, sino reglada: todos los jefes de Estado Mayor pasan a ser miembros de la Asamblea de la Orden de San Hermenegildo cuando cesan en su mando militar, según la Ley de la Carrera Militar. Lo hacen por un máximo de seis años y a Rodríguez le quedaban dos. En este destino cobran unos 800 euros mensuales más que retirados.

El problema es que si el destino no es de libre designación sino reglado, el Gobierno tampoco puede decidir libremente el cese. Si la destitución es una sanción moral, como sugirió la vicepresidenta, debió abrir un expediente disciplinario.