Tráfico de carne

Cae una red que robaba becerros en Galicia y vendía su carne en Portugal

La Guardia Civil detiene a cinco personas que traficaban con la carne gallega, sin controles

Severino Fernández en una de las granjas que denunciaron los robos en Carzoá (Orense).
Severino Fernández en una de las granjas que denunciaron los robos en Carzoá (Orense).NACHO GÓMEZ

Entre finales de 2012 y mayo de 2013, la envejecida población de las aldeas ourensanas de la comarca de A Limia, fronteriza con Portugal, asistió alarmada a una oleada de asaltos a las granjas de ganado. Más de un centenar de becerros bien cebados fueron sustraídos sigilosamente, siempre de noche y sorprendentemente sin generar el mínimo estruendo, causando pérdidas considerables a los ganaderos. Después de una investigación de tres años, la Guardia Civil, en colaboración con la Guardia Nacional Republicana de Portugal, ha dado ahora un golpe a la red de cuatreros que traficaba con la carne gallega, sin someterla a los controles sanitarios, fuera de los circuitos legales. El instituto armado ha detenido este martes a cinco personas, que a última hora de la tarde fueron puestas en libertad con cargos.

En la investigación, denominada Operación Vitela (nombre que recibe la parte de la carne más tierna y cotizada de los terneros) y que aún sigue abierta, han sido detenidos tres españoles —de la comarca de A Limia en la que se produjeron los robos— y dos portugueses, con domicilio en la comarca fronteriza de Montealegre, como supuestos autores de un delito continuado de robo con fuerza en explotaciones ganaderas.

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Formaban un exitoso equipo. En menos de medio año sustrajeron 112 cabezas de ganado valoradas en 128.000 euros y sin apenas trabajar más de una vez al mes. Inicialmente, el saqueo era de 13 o 14 cabezas por noche; las que cabían en su furgoneta de tamaño mediano. Pero, con el tiempo, el grupo invirtió en tecnología: se hizo con un tráiler dotado de una larga plataforma que le permitió rentabilizar cada robo transportando más de 60 becerros en cada viaje. Los agentes se han incautado del vehículo.

El grupo tenía sus tareas perfectamente distribuidas. Mientras unos se encargaban de localizar las granjas —eligiendo los becerros ya cebados, en no pocos casos de explotaciones que trabajaban para la cooperativa cárnica Coren, que les exige estándares de calidad— y de realizar las tareas de vigilancia para determinar el momento más adecuado para actuar, los otros ejecutaban el robo y transportaban el ganado a Portugal, en donde supuestamente se procedía al sacrificio de los animales en mataderos clandestinos.

La Guardia Civil puso en marcha la Operación Vitela el 14 de diciembre de 2012, tras recibir la primera denuncia por el robo de 13 terneros de una granja de la localidad de Morgade. A este le siguieron otros cuatro en meses sucesivos, lo que generó gran alarma social y preocupación entre los ganaderos y los vecinos de la despoblada y envejecida comarca.

La investigación fue larga y dificultosa. Durante los casi tres años que duró, los agentes analizaron más de 5.000 crotales (pendientes que identifican el ganado) y realizaron múltiples labores de vigilancia y seguimientos en la zona afectada.

Al no existir ni al norte ni al sur de la frontera mataderos suficientes para afrontar el sacrificio de tantas reses, la Guardia Civil trabajaba con la hipótesis de que los ladrones cambiaban a los becerros los crotales, aunque no descartaban que algunos ganaderos gallegos pudieran vender a la banda el número de identidad de los animales que se les morían en los primeros meses para devolver así el ganado robado al circuito legal en España, considerando que en este país es difícil despachar la carne sin sello.

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